El Caso, del Malestar a la mentira, parte II. Eric Laurent

La mira de un analista

He elegido comentar la forma como nuestra colega Gennie Lemoine procede en su uso del relato de caso. Me he aprovechado de la aparición reciente de su compilación de trece años de conferencias, intervenciones, seminarios, entrevistas en la Suiza francesa bajo el título La entrada en el tiempo.

El libro de Gennie Lemoine se presta, en más de un título, a interrogar el estatuto del relato de caso en psicoanálisis. En principio porque son citados numerosos casos; la cuestión del relato en sí está tematizada como tal. Más profundamente, algo del libro está en consonancia con esta interrogación sobre el estatuto del relato de caso en la orientación lacaniana, porque Gennie Lemoine antepone, de forma insistente, la práctica de la cura como fundamento de los diversos desarrollos teóricos a los que se libra: "Las pequeñas historias son parte integrante de la doctrina analítica […].

Cada una contiene una lección a cosechar como conviene a cada uno" (22). Teoría y relato, ese es todo el acento del libro desde su primera parte que lleva como título De las pequeñas y grandes historias a los matemas. La interrogación proseguirá a lo largo de todo el libro.

El momento en que el analista hace de la historia un caso se atrapa siempre a partir de una ocasión, de un acontecimiento propio de la cura. Solamente a partir de ahí se ordena el relato de las determinaciones que tejen al sujeto. Es sobre la ocasión como el libro se ordena, toma peso. La autora lo subraya, el relato no se ordena alrededor de un saber, se ordena alrededor de un encuentro: "El analista no sabe, por la buena razón de que está en posición de petit a, como agente, a título de objeto causa de deseo […]. El falso comienzo no impide el encuentro de dos deseos". (23)

Tomemos como ejemplo el primer caso presentado bajo el nombre de Aída. Este sujeto llega al análisis mientras vive en un tiempo mítico, un tiempo mortífero. Ella ha tenido un ancestro: "[…] más allá del ancestro, la historia familiar no ha comenzado todavía: de ahí la dimensión mítica que tomó inmediatamente el ancestro y su descendencia [. ..]. No había por lo tanto nada más; más que la muerte. Ella lo reprochó a la analista quien desde ese punto se volvió un ser viviente […]. Ella pudo finalmente hacer, en el análisis, el encuentro con el otro, en lo real" (24). Y es a partir de ese punto que, para la analista, se produjo el viraje en el caso -que el sujeto retornara contacto con su vida.

Del lado de los casos, de golpe constatamos su multiplicidad y la diversidad de sus vertientes. Están los casos de la práctica; también los casos del control de di-alisis. Esta particularidad de integrar esas dos vertientes con facilidad, rara en la literatura, está ligada seguramente al destino particular del control de Gennie Lemoine con Lacan, del cual ella nos habla. Hay un relato de casos de psicodrama. Encontramos también las grandes figuras femeninas de la literatura comentadas por Lacan: Antígona, Medea, Sygne y otras que le son propias, como la pareja formada por Colette Thomas y Arthaud.

La forma de los casos es muy variada. Encontramos largos relatos como Karine o Sísipho o breves fragmentos, casos "conforme con", como La Andrógina o Dómina; momentos breves como las interpretaciones o verdaderos diálogos, como con ese sujeto psicótico en psicodrama. Se trata claramente de una serie, de "toda una serie de ejemplos puesto que ninguno es ejemplar; y la serie no será exhaustiva, puesto que hay tantas curas como intervenciones" (25).

Comencemos por examinar los casos de análisis ya que son ejemplares del método. Tomemos el caso de Karine. Ella llega al análisis como la mujer a la que no le falta nada. Es heredera de una gran fortuna, ha elegido un marido al que mantiene y con el que tiene niños. Si viene es porque ha encontrado otro hombre que le ha hecho descubrir un goce inédito hasta entonces. Viene para que la analista le ayude a elegir entre los dos hombres "Si Vd. no puede elegir, le he dicho, no elija".

La analista es sensible al estrago que provoca la pérdida en este sujeto que tiene todo, pues perdió a su madre muy pronto. "Es Karine quien hace el hombre, es decir la Madre con mayúscula. Ella tiene la iniciativa y la potencia sexual […]. Pero, dice, no puedo abandonar a Pierre, todo se derrumbaría. Cuando mi primer amante me dejó creí morirme. Mi nodriza tuvo un miedo extremo. Sufro todo el tiempo y después tengo miedo", añade.

"En fin, ella sufre". Es apoyándose en este encuentro con el dolor en la cura, eso de lo que se queja a la analista, como ésta apoya de forma decisiva su interpretación: "le dije que ella siente hoy el dolor que no ha sentido a la muerte de su madre y que lo había experimentado en el momento de una primera separación sin saber qué muerte lloraba. Añadí que ella no podía "ahorrárselo", que este dolor no podía quedar sin ser sentido".

Pasemos a otro caso, el bautizado Gonder-girl. Es un sujeto que se presenta cerrado sobre sí mismo por razones muy diferentes. Se define como sin filiación, sin continuidad, sin memoria. Es una star perdida en su imagen. El análisis consistirá esencialmente, por el manejo de la transferencia, en introducir una pérdida simbolizable por este sujeto. Es el reencuentro de la presencia-ausencia de la analista  lo  que  permitirá  la  salida  de  este  sujeto  fuera  del  ideal.  En  las  paradojas  de  las contradicciones entre la posición femenina y la posición materna, la analista no busca limar las aristas, va al encuentro de esas contradicciones y las señala al sujeto: "En el amor sexual y en I J el amor por el niño que ella trae al mundo, una mujer tiene dos veces la oportunidad, dolorosa y feliz a la vez, de afrontar la castración simbólica" (26).

En los casos de madres "solas", la analista acentúa la "terribilitá" del amor materno. De esta madre que se hace decir por su hijo "mamá, tú eres mi papá" o "más tarde, yo seré una mamá", ella comenta "el niño no llegará por eso mismo a devenir un caso": "O entonces, hay que decir que cualquier caso saca a la luz la estructura" (27). Para esta otra cuyos "[. ..] anhelos de muerte para su último hijo, al que no quería, se convirtieron en un puro pánico de hacerle daño", la analista añade: "Digamos que al mismo tiempo que ella lo mata, se mata por hacerlo vivir, ¡por miedo de que no vaya a morir!". Ahora bien, éste no es un rasgo excepcional, tan raro, el de este amor odio -mortífero de una madre. Es un rasgo universal (28).

Ese deseo de ir al encuentro de lo más singular del dolor de cada uno de estos sujetos no está reservado a las mujeres. Veamos el caso de Sísifo, este "hombre casado y padre de familia, que se ha condenado a satisfacer a su mujer de todas las maneras sin lograrlo. Ese proyecto ha recubierto enteramente su propio deseo. El último capricho de la esposa le ha hecho emprender la construcción de una casa con sus propias manos. Como, por otra parte, trabaja para atender las necesidades de su familia, no alcanza a terminar la casa y dice: "No llego a taponar el agujero, siempre falta una piedra". ¡Es Sísifo! Otra vez sueña que no llega a subir una montaña hasta la cima, porque la pendiente es cada vez más empinada hasta el punto de volverse vertical. Recuerdo todavía el horror experimentado por el analizante en el sueño, que me comunicaba. Se trata verdaderamente de un suplicio. En fin -abrevio, evidentemente, porque fueron precisos algunos años para llegar al episodio que sigue. Llega a su sesión visiblemente agotado: es preciso que termine; su mujer no está contenta, ella no está nunca contenta. Sin embargo, hace todo lo que ella pide, "yo obtempero", dice. Es su término. Respecto a eso pide simplemente unas pequeñas vacaciones analíticas para terminar la casa. Además ya no tiene más dinero para pagar el análisis. ¿Va a tocar su capital? El capital en análisis es la madre, es decir la fuente de toda subsistencia. La fuente se seca, la muerte sobreviene; la analista ve la trampa: la casa o el análisis "Lo espero a Vd. a su hora habitual", le digo. "Pero no puedo", exclama Sísifo aterrado. Sin embargo, viene; y algún tiempo después entabla un proceso de divorcio" (29). Ha habido intervención, concluye la analista. Ahí está la oportunidad que ordena todo caso. Destaquemos el resumen, la condensación del caso, para llegar al punto crucial.

No es solamente en los análisis, sino también en los controles o en los di-álisis, como dice Gennie Lemoine, que el punto de encuentro fuera de sentido en la transferencia está apuntado. Esto está ligado sin duda a la forma como Gennie Lemoine nos confía haberse analizado en la época de su control con Lacan. Cuenta el efecto subjetivo producido durante uno de esos controles. Ella construía cuidadosamente un cuadro clínico sin tener el sentimiento de estar allí: yo reflejaba como un espejo mi relación analítica, espejo ofrecido a la mirada de Lacan para su aprobación. No había más que espejos. Eso podía durar. […] Ese cuadro que yo peinaba se ordenaba pues sobre una especie de pantalla […] yo deseaba el rayo que me liberase […].

-Vd. debe comenzar a ver…

El golpe de gong lacaniano bastó para romper el espejo […] el corte había roto el espejo" (30). El control le había permitido romper la relación en imágenes. El primer ejemplo de un tal efecto cuando un control lleva el nombre de "sin-límite". «El analista me dice que escucha volver con insistencia las palabras siguientes: sin límites. "Mi analizante no conoce límites", dice él, como para concluir […] Me vuelve entonces a la memoria un sueño que ese mismo analista me había contado y en el que, por otra parte, no se había detenido. He aquí el sueño: el analizante se encuentra en su casa, en su propia casa, con su analista. Hablan extensamente (lo subrayo). Cada uno tiene en esta casa su propia habitación (¡ah!). Ellos hablan, es todo. Ahí está el sin límites: es la conversación sin fin y sin resolución sexual con su analista al fin a su merced. Es el deseo del analizante por su analista lo que es sin límites […]».
Lo esencial, concluye la analista, es hacer emerger el deseo "¿El deseo de quién? La cuestión es problemática" (31).

De este encuentro con el deseo la analista hace el apoyo decisivo del sujeto: "La intervención hace entonces corte, y un efecto de sujeto es aprehendido" (32).

O aún: "La experiencia tiene una función radical, no hay nada antes, y no hay más que una especie de experiencia que es el encuentro con el Otro.  Experiencia  traumatizante  que  repite  el  traumatismo  del  nacimiento  del  niño  arrojado, expulsado al mundo de los humanos en el que él es extranjero" (33).

La experiencia del encuentro tiene así el lugar de un "Nombre del Padre" (34).

Para entrar en el tiempo del Otro, es preciso una experiencia de este orden. El caso se ordena alrededor. Se resume, se centra, se va hasta el final. Es también entrar en el vacío. Es una experiencia de desierto: "Una vez que ya no se es, ni de nadie, y que no hay ningún objeto, entonces se está en lo que Lacan llama "el drama subjetivo" (35).

"El encuentro se hace en un fenómeno de dos vacíos que se "empantallan" en una síncopa; en el instante ya no hay nadie. Nada más indivisible aparentemente que la coincidencia en el mismo vacío" (36). Esta experiencia radicaliza la no-relación. "La mujer, lo que ella ama, es verdaderamente a Dios, Dios el Padre. No es el hombre lo que tiene en frente. Y es esto lo que he desarrollado de todas las formas en mis textos" .

La intervención como Nombre-del-Padre -"un hecho de corte" que produce un efecto de sujeto- es sin duda una de las versiones del Nombre del Padre en tanto que se reduce, en la enseñanza última de Lacan, a un útil, un uso.
 
Si lo simbólico en lo real tiene por nombre la mentira, el encuentro tiene la forma de un fuera-de- sentido en el que la mentira hace signo para un sujeto, por un efecto que alcanza la eficacia del chiste. Una versión del deseo del analista que corresponde a esta mira seria ir al encuentro del encuentro.

Texto publicado en la Revue de la Ecole de La Cause Freudienne n° 50. Editado en Cuadernos con el amable permiso del autor. Traducido por Teresa Monreal y Pablo Villate.

Notas:

22. Lemoine-Luccioni E. L 'Entrée dans le temps, Ed. Payot Lausanne, Lausanne, 2001, p.l7. Esta parte se apoya en una intervención realizada en la velada de la Biblioteca consagrada por la ECF a la presentación de este libro en presencia de la autora.
23.lbid., p. 35.
24.lbid., p.
25.lbid., p. 189.
26. lbid., p. 118.
27.lbid., p. 109.
28.lbid., p. 108.
29.lbid., p. 209.
30.lbid., p. 196.
31.lbid., p. 193.
32.lbid.,p.189.
33.lbid., p. 231.
34. lbid., p. 186.
35.lbid., p. 130.
36. lbid., p. 140.

Errores en Lacan V

En éste número, leeremos cómo para Lacan, en forma explícita y contundente, un chiste es un lapsus si nadie lo percibe, si nadie lo codifica como chiste. Esto conduce al interrogante de que algo puede ser sancionado como chiste si alguien lo decodifica así.

¿Y si alguien lo decodifica como lapsus? Leemos en Lacan: “Esta diferencia es sancionada como chiste por el Otro, y esto es indispensable, y esto está en Freud, pues hay dos cosas en el libro de Freud sobre el chiste: la promoción de la técnica significante, y la referencia expresa tal Otro como tercero –como yo les martilleo desde hace años. Esto esta absolutamente articulado por Freud, especialmente en la segunda parte de su obra, pero forzosamente desde el comienzo, perpetuamente, por ejemplo, Freud promueve constantemente que la diferencia entre el chiste y lo cómico se sostiene
en esto, por ejemplo: que lo cómico es dual.  Como yo lo digo, lo cómico es la relación dual, pero es necesario que esté el tercero —Otro para que haya chiste y, en efecto, esa sanción del tercero— otro, sea o no soportada por un individuo, es absolutamente  esencial. El otro devuelve la pelota, es decir, ordena en el código en tanto que chiste, dice en el código que esto es un chiste. Esto es esencia, de modo que, si nadie lo hace, no hay chiste. Dicho de otro modo: el famillonario es un lapsus, si nadie lo percibe, eso no
constituye un chiste. Pero es necesario que el Otro lo codifique como chiste. Y, tercer elemento de la definición: él es inscripto en el código por esa intervención del Otro”.
Más adelante dice: “Por el momento llegamos al famillonario. Aislémoslo un instante. Estrechemos, tanto como podamos, el campo de visión de la cámara alrededor de este famillonario. Después de todo, el podría haber  nacido en otra parte que en la imaginación de Meinrich Heine quizá Heinrich Reine lo fabricó en un momento distinto que en el momento en que él estaba ante su papel en blanco y con la pluma en la mano; quizá fue una tarde, en una de sus deambulaciones parisinas que evocaremos, que eso se le ocurrió así. Existen incluso todas las posibilidades de que eso haya ocurrido en un momento de fatiga, de crepúsculo.
Para decirlo todo, este famillonario también podría haber sido un lapsus, lo que incluso es completamente concebible”.  O sea que el chiste bien podría haber sido un lapsus.
Lacan nos lleva a su experiencia en el análisis: “Ya he considerado un lapsus que recogí en flor de la boca de uno de mis pacientes. Tengo otros, pero vuelvo a éste porque es preciso volver siempre sobre las mismas cosas hasta que estén bien gastadas, y luego se pasa a otra cosa. Es el paciente que, en el curso del relato de su historia sobre mi diván, o de sus asociaciones, evocaba el tiempo en que, con su mujer, a la que había terminado por desposar ante el señor alcalde (monsieur le madre), él no hacía más que vivir “maritablemente” (maritablement). Ya han visto todos ustedes que eso puede escribirse “maritalmente” (maritalement), lo que quiere decir que uno no se ha casado, y debajo algo en lo cual se conjuga perfectamente  la situación de los casados y de los no casados: “miserablemente” (misérablement). Esto hace “maritablemente”. Esto no está dicho, está mucho mejor que dicho. Ustedes ahí ven hasta qué punto el mensaje supera, no a aquél que llamara el mensajero —pues verdaderamente es el mensajero de los dioses el que habla por la boca de  este inocente—, sino que supera el soporte de la palabra —el contexto, como diría Freud, excluye completamente que mi paciente haya hecho un chiste, y en efecto, ustedes no lo conocerían si en esta ocasión yo no hubiera sido el Otro con una gran A, es decir el oyente, y el oyente no solamente atento, sino el oyente que escucha, en el verdadero sentido del término. No queda menos que, puesto en su lugar, justamente en el Otro, es  un chiste particularmente sensacional y brillante.
En la Psicopatología de la vida cotidiana, Freud nos da innumerables ejemplos de esta aproximación entre el chiste y el lapsus, y a veces la subraya él mismo, y justamente muestra que se trata de algo que es de tal modo vecino del chiste, que él mismo se ve forzado a decirlo, y nosotros estamos forzados a creerle bajo palabra, que el contexto excluye que el o la paciente haya hecho esta creación a título de chiste.
En alguna parte de la Psicopatología de la vida cotidiana, Freud da el ejemplo de esa mujer que, hablando de la situación recíproca de los hombres y de las mujeres, dice: para que una mujer interese a los hombres, es preciso que sea linda —lo que no está al alcance de todo el mundo, implica ella en su frase—, pero, para un hombre, basta con que tenga sus cinco miembros derechos” . El contexto excluye que eso sea un chsite.
Fíjense cómo Lacan nos lleva a la ignorancia y la estupidez y no necesariamente a un lapsus o un chiste:    “No siempre son plenamente traducibles tales expresiones, a menudo estoy obligado a hacer una transposición completa, es decir a recrear la palabra en francés. Ahí casi sería necesario emplear el término “todo tieso” (raide). La palabra “derecho” (droit) no es de uso corriente, tampoco corriente como en alemán. Hace falta que Freud establezca una ligazón entre los cuatro miembros y los cinco miembros para explicar la génesis de la cosa, que les da sin embargo la tendencia un poquito picaresca que no es dudosa.
Lo que en todo caso Freud nos muestra es que la palabra no va tan directamente a su  objetivo, ni en alemán ni en francés, en que se la traduce como “cinco miembros derechos”, y que por otra parte él da esto como textual, que el contexto excluye que la mujer parezca tan cruda. Es perfectamente un lapsus, pero ustedes ven cómo se parece a un chiste. Entonces, lo vemos, eso puede ser un chiste, eso puede ser un lapsus, incluso diría mas: eso puede ser pura y simplemente una tontería, una ingenuidad lingüística. Después de todo, cuando yo califico eso en mi paciente, que era un hombre particularmente simpático, eso no era incluso en él verdaderamente un lapsus, la palabra “maritablemente” formaba parte perfectamente, para él, de su léxico; él no creía para nada decir algo extraordinario.
Hay personas así que se pasean por la existencia, que a veces tienen situaciones muy elevadas, y que salen con palabras de ese tipo. Un célebre productor de cine, parece, producía toneladas de ellas por día. Por ejemplo, al concluir alguna de sus frases imperiosas, decía: “y luego es así, es signé (firmado) que non”.
Eso no era un lapsus, era simplemente un hecho de ignorancia y estupidez” ,Lacan nos lleva a operar con las diferencias de estructura que hay en las mismas formaciones del inconsciente a partir de la falta: “Ante todo, no son lo mismo un olvido y las cosas de las cosas que acabo de hablarles,pero si lo que estoy por explicarles tiene su alcance, a saber si es perfectamente el  mecanismo, el metabolismo del significante, lo que está en el principio y en el resorte de las formaciones del inconsciente, debemos reencontrarlos todos en él y lo que se distingue en el exterior debe volver a encontrar su unidad en el interior. Ahora, entonces, en lugar de tener famillonario, nosotros tenemos lo contrario, tenemos algo que nos falta.
¿Qué es lo que nos muestra el análisis que hace Freud del olvido del nombre, del nombre propio, extranjero?
Esto no son más que esbozos de cosas sobre las cuales volveré, y a las cuales daré un desarrollo más tarde, pero debo señalarles, al pasar, la particularidad de este caso tal como Freud no los presenta. El nombre propio es un nombre extranjero. Nosotros leemos la Psicopatología de la vida cotidiana como leemos el periódico, y sabemos tanto de ella que pensamos que no merece que nos detengamos en las cosas que, sin embargo, han sido los pasos de Freud; ahora bien, cada uno de estos pasos merece ser retenido, porque cada uno de estos pasos es portador de enseñanzas y rico de consecuencias.
Les señalo entonces, a este respecto, porque tendremos que volver a ello, que respecto de un nombre, y de un nombre propio, estamos al nivel del mensaje. Esto es algo cuyo alcance tendremos que reencontrar a continuación. Yo no puedo decirles todo a la vez, como los psicoanalistas de hoy que son tan sabios que dicen todo a la vez, que hablan del je y del moi como de cosas que no tienen ninguna complejidad, y que mezclan todo.
Lo que es importante, es que nos detengamos en lo que sucede. Que sea también un nombre extranjero, es otra cosa que el hecho de que sea un nombre propio. Es un nombre extranjero en tanto que sus elementos son extranjeros a la lengua de Freud, a saber, que Signor no es una palabra de la lengua alemana. Pero, si Freud lo señala, es justamente porque ahí nosotros estamos en una dimensión distinta que la del nombre propio como tal, el cual, si puedo decirlo, no sería absolutamente propio y particular, no tendría patria. Todos ellos están más o menos ligados a signos cabalísticos, y Freud nos subraya que esto no carece de importancia. El no nos dice por qué, pero el hecho de que lo haya aislado en un capítulo inicial, prueba que él piensa que ése es un punto particularmente sensible de la realidad que él aborda”
¡Lacan llama lapsus a un olvido de nombre! : “Aquí es necesario que apresure un poco mis pasos, y que les haga. observar que toda la economía del análisis que va a ser hecho de este olvido del nombre, de este lapsus, en el sentido que daríamos a la palabra lapsus, en cuanto que el nombre ha caído.
Todo va a centrarse alrededor de lo que se puede denominar una aproximación metonímica. ¿Por qué? Porque lo que ante todo va a resurgir son, pues, esos nombres de reemplazo: Boltraffio(14), Botticelli. ¿Cómo nos muestra Freud que él los comprende de una manera metonímica?  Nosotros  vamos a comprenderlo, y es por eso que yo hago este rodeo por el análisis de un olvido, en lo siguiente: en que la presencia de estos nombres, su surgimiento en el Lugar del Signorelli olvidado, se sitúa al nivel de una formación, ya no de sustitución, si no de  combinación. En el análisis que Freud hará del caso, no hay ninguna relación perceptible entre Signorelli, Boltraffio y Botticelli, sino relaciones indirectas ligadas únicamente a fenómenos de signifícame. Botticelli, nos dice, y yo me atengo en principio a lo que nos dice.
Debo decir que ésta es una de las más claras demostraciones que Freud haya dado jamás de los mecanismos de análisis de un fenómeno de formación y de deformación, ligado al inconsciente. No deja absolutamente nada que desear en cuanto a claridad. Para claridad de mi exposición, yo estoy forzado a presentárselos de una manera indirecta, diciendo: es lo que Freud dice. Lo que Freud dice se impone en su rigor, en todo caso lo que él dice es de este orden, a saber que Botticelli está allí porque es el resto en su última mitad, y “elli” de Signorelli descompletado por el hecho de que el Signor está olvidado; “bo” es el resto, lo descompletado de Bosnia-Herzegovina, en tanto que el “Her” está reprimido. Del mismo modo para Boltraffio: es la misma represión del Her, la que explica que Boltraffio asocie el  “Bo” de (Bosnia) Herzegovina al Trafoi, que es una localidad inmediatamente antecedente a las aventuras de este viaje, aquella en la que él se ha enterado del suicidio de uno de sus pacientes a causa de su impotencia sexual, es decir, el mismo término que había  sido evocado en la conversación que precedía inmediatamente, con la persona que está en el tren, entre Ragusa y Herzegovina, y que le evoca a esos turcos, a esos musulmanes, que son personas tan simpáticas que, cuando el médico no ha tenido éxito en curarlos, le dicen: “Herr —señor— sabemos que usted ha hecho todo lo que ha podido, pero sin embargo” etc. El Herr, el peso propio, el acento significativo, a saber ese algo que está  en el límite de lo decible, ese Herr absoluto que es la muerte, esa muerte —como dice La Roche foucauld— “que como al sol, no se podría mirar de frente”, y que, efectivamente, Freud, no más que otros, no puede ya mirar de frente. Mientras que, por una parte, ella le es presentificada por su función de médico, por cierta ligazón también manifiestamente presente, por otra parte ella tiene un acento muy personal” .
Debemos entonces revisar, si leemos a Lacan, cosa que habitualmente no se hace, para convocar a una convención entre los analista a lo que llamamos lapsus, chiste, olvido.
Continuaremos con el análisis del olvido de nombre como lapsus y como no lapsus.

Seminario 2013 “Los Nudos del amor-deseo-goce en las Neurosis y las Psicosis

Al ser ésta una introducción al Seminario desde ya, no es el Seminario mismo.

Una Introducción es lo que se dice habitualmente,  una contextualización del tema o la cuestión a tratar.

Es también el alcance de lo que ha de decir ya también sobre qué va a tratar.
 
Es la primera vez que me propongo hacer una Introducción a algo que voy a enseñar en psicoanálisis.

Se me impuso primero como una aclaración, o sea una cierta respuesta para mí mismo. Una respuesta de qué y a qué.

Una respuesta a los efectos que podría producir un título de tal alcance: “los nudos”. Sí. Los nudos.

Hay diversos nudos y a eso recurrió Lacan porque algo no alcanzaba a responder con otras formas de proponer  para resolver las cuestiones subjetivas que encontraba en su práctica.

¿Qué es un nudo en el psicoanálisis, para Lacan? Casi siempre se dice que la elaboración de Lacan sobre los nudos comienza en la clase 9 del 9 de febrero de 1972 en su Seminario “Ou Pire…”, traducido como “O peor…”, identificando la introducción de un nudo,  a la introducción del nudo borromeo.

Sin embargo para orientarnos en la ocasión nos vamos a servir de lo que el mismo Lacan nos dice en ese Seminario el  10 de mayo de 1972: “Un texto como su nombre lo indica, no puede tejerse sino haciendo nudos”.

¿Cómo entender ésta frase? ¿Cómo leerla? Proponemos que o se trata de nudos de palabra, esto es, cuando hablamos, tejemos, según cómo funciona nuestra palabra o se trata que el tejer, es una metáfora del hablar, del decir.

En el capítulo 10 del Seminario Encore, traducido como “Aún” titulado “Redondeles de cuerda”, Lacan afirma: “La escritura es pues una huella donde se lee un efecto del lenguaje”. O sea que es una referencia al leer.

Casi todos los analistas sostenemos que los nudos indican la estructura que forman los tres registros en el ser hablante. Los registros imaginario, simbólico y real.

Nuestra orientación es la de J.A. Miller y en este sentido, en ésta orientación, Miller nos dice en su curso “El lugar y el lazo” que,  la superstición es la relación que tenemos con algo en lo que creemos sin haber ido allí a ver. La superstición es todo lo que no está fundado en la razón (página 201).

¿Qué relación tenemos con eso que se llama nudo?  

En primer lugar, como lo afirmé antes, pensar que el nudo anuda. Pensar que el nudo es una forma de dar sentido. Que el nudo enlaza y establece relaciones. ¿No se tratará que el nudo nos acerca a algo que precisamente es un trazado que no permite la lectura? ¿Qué el nudo es un trazado de lo que no se puede leer?

Si leemos cómo Lacan lee en el Seminario 5, cómo propone hacer una lectura del fantasma aislado por Freud, “Pegan a un niño”, inmediatamente leemos que el fantasma es una frase simbólica: “pegan a un niño”; es también una escena imaginaria y representada; y finalmente es una condición de goce  que llamamos real, es la condición que permite alcanzar una satisfacción sexual en forma solitaria o en relación a un partenaire sexual. Simbólico, imaginario y real. Los tres registros permiten leer y los tres registros funcionan en ese caso habiendo un lazo.

¿Cómo pensar que el nudo y los nudos permiten pensar y sostener algo que no quiere decir nada? El problema de la superstición es que el nudo, al representarlo, esta en lo imaginario y creemos que eso da sentido.

Miller es nuestra orientación para respondernos y revisar: “El nudo borromeo realiza lo escrito como no a leer, porque en calidad de tal no hay nada que leer en él: pasen de largo”. O sea, el nudo es algo que nos permite considerar lo real como no ha leer. También el nudo es lo que muestra que jamás anda como debería. El nudo muestra problemas insolubles. El nudo nos lleva a que la verdad no es más que un sueño. El nudo es la disciplina en que cada uno se las arregla solo. El nudo y los nudos muestran en todo caso que más importante o significativa es la economía libidinal, la satisfacción que la lógica.

Entonces, en esta introducción les propongo avanzar en las problemáticas subjetivas del hombre y de la mujer bajo la forma de lo que Lacan propuso como nudo para encontrarnos entonces con: lo que no es pasible de ser leído ni descifrado ( tema de nuestro anterior Seminario), en las relaciones entre el hombre y la mujer; lo que no funciona y lo que jamás anda como debería; los problemas insolubles entre hombres y mujeres; cómo, si es que hay una verdad, cada uno se las arregla solo y el otro no es la solución de nadie; lo importante entre un hombre y una mujer es la satisfacción y no la lógica entre ellos.

¡Pobre el que quiera entender al otro! Valga esto como introducción de lo que no es relación en las neurosis.

Carlos Dante García

Entrevista a Ricardo Coler. II Parte

 

 
E: A pesar de las críticas, insistís con el psicoanálisis y promovés su presencia en tu revista….
 
R.C-: Claro, porque una cosa son los síntomas de los psicoanalistas, que de alguna forma gozan con eso también. Creo, que el psicoanálisis tiene un rol muy interesante respecto de la comunidad  “es un discurso que va en contra de lo políticamente correcto”. Por ejemplo, quien mejor que un psicoanalista puede hablar sobre la mujer golpeada, no la que es golpeada una vez, la mujer que se casó cinco veces y los cinco maridos la golpeaban…
 
E: Un discurso que va en contra de lo políticamente correcto….
 
RC: Si el psicoanálisis tiene las herramientas para denunciar que ahí hay un goce de la mujer en juego, y sostenerlo. Salir a decir eso, me parece que cambiaría la mirada del tema, por empezar habría un número menor de mujeres golpeadas, segundo eso cambiaría las leyes y tercero tendría otra preponderancia el discurso jurídico que es el que hoy básicamente funciona en la sociedad.  Pero lo que pasa es que salir a decir: -“No, ojo que si a la mujer la golpean tres maridos seguidos, no es solamente violencia de género, sino que hay algo más ahí jugando”-, es complicado, hay que saber cómo salir a decirlo eso, porque se te vienen todos al cuello. 
Y nadie mejor que un psicoanalista puede armar una estrategia. Se encuentran con problemas tan complicados que realmente si uno quisiera… respecto al capitalismo, respecto de la angustia, las drogas, hay tantas cosas sobre las que el psicoanálisis podría opinar de manera contundente si no se cuidara tanto frente a los otros…. podría prepararse para hacer algo que sea realmente subversivo en relación al pensamiento, sería muy interesante eso. 
 
E: ¿Vos decís subvertir la idea que se tiene de un tema?
 
Si, por ejemplo, el de los hijos, ahí algo pasa, ¿por qué el deseo de la maternidad no está? ; no en toda la Argentina, uno siempre habla desde el círculo en el que uno se mueve. Mejor dicho, no es que está desapareciendo es menor que antes. Ahí hay una pregunta: ¿siempre fue así y estaba reprimido y las mujeres tenían hijos aunque no querían? o ¿Algo pasa en los tiempos que corren que ha dejado a las mujeres sin ganas de ser madres? Por supuesto sin medirlo en términos de bien o mal. Nadie mejor que los psicoanalistas como para sentarse a pensar cómo. Es decir, romper algunos esquemas de jerarquía, es un tema interesante donde el psicoanálisis podría avanzar y encontraría un montón de adherentes. Ahora si lo que van a salir a decir es la frase esa “la mujer no existe”, que es una frase que me parece fantástica, pero…..es una frase, que genera bronca, si querés llegar a la gente elegí otra frase, no insistas.
 
E: ¿Y cuál es la relación que vos tenés con la literatura?
 
R.C: A mí me parece que la literatura es buena porque tiene un buen estudio de los personajes. Y un personaje no hace cualquier cosa, a ver si vos querés contar, tenés un personaje que es un obsesivo, que repite, repite, repite, repite, de repente vos no podés transformarlo en la mitad del libro en alguien que lo único que le interesa es generar el deseo del otro, no lo podés transformar en un histérico o en cualquier otra cosa, me parece que el personaje que no sabe lo que hace, pero lo hace, es un personaje sumamente interesante.
 
Y ojo que ahí hay algo de la literatura que no me parece que sea lo mejor, pero  es, a la gente le gusta leer  aquello que lo identifica con lo que está pasando. Dice: -“Tal cual, es lo que me pasó a mí con mi hijo, es lo que me pasó con mi viejo”-; no sé porque razón encontrarse con algo similar, o que uno supone similar a uno mismo nos hace saltar de alegría y cuando uno se identifica con los personaje esos libros te atrapan. Pero no es lo más lindo de la literatura, la literatura puede producirte un efecto de identificación con lo que estás leyendo, pero puede armarte un mundo y transportarte de repente al espacio, viviendo en Venus, transportarte a un mundo que no te imaginabas y también puede cambiarte tu manera de pensar.
 
E: Vos ubicás dos efectos en la literatura, ¿cuál te resulta más interesante?
 
R.C: A mí me resultan interesantes los libros que te detienen y que te hacen rever de alguna manera lo que estás pensando, que hay una idea que aparece nueva, pero bueno, eso no significa que si no adornás el kiosco no te entra nadie, es algo que yo he aprendido a los golpes, que por más que lo que escribas sea maravilloso si no te ganaste al lector con alguna técnica estás sonado. Por eso “La mujerdemivida” se llama “Lamujerdemivida”, y no se llama “El literato” o “Palabras para la historia”, o “Narrativa hoy”.
 
E: ¿Hubo una elección pensada del título de la revista? 
 
R.C: Que se llame así tiene varias acepciones, una de ellas es generar un título que sea lo suficientemente atractivo como para que el lector diga: -“Ah, a ver qué es esto… y abra la tapa”-. Si yo le pongo a la revista un nombre académico, ¿qué es lo que digo?. Pero si yo confío en lo que voy a decir y quiero discutir lo que yo voy a decir, está perfecto como se llama, porque si no los otros que tienen la capacidad de marketing, de la publicidad…, me van a liquidar. O sea voy a hacer el que produjo lo mejor, pero al que nadie va a leer o comprar. Esta es una forma de decir que uno tiene que aprender si quiere manejarse en los medios. 
 
E: ¿Cuál es el aporte del psicoanálisis a la literatura?
 
R.C: Creo que el aporte del psicoanálisis a la literatura es maravilloso en cuanto a la confirmación de los caracteres, no solamente a la presencia del inconsciente. Si uno piensa que las novelas de amor son básicamente la relación entre el obsesivo y la histérica: “-Que si lo beso, ahora me besa…-”. No es lo mismo un final donde la relación sexual existe a un final donde la relación sexual no existe. Lo mismo pasa con el cine, mayoría de las películas de Hollywood que tanto influyen en nuestra forma de sentir , en general tienen un final donde la relación sexual existe, el hombre y la mujer se juntan, se complementan, son uno, y van a ser felices para toda la vida, que es la diferencia con el cine europeo. Bueno esto de que no hay la relación sexual es una idea que cambiaría absolutamente la forma de ver la literatura, la forma de ver los argumentos. Ni hablar de la importancia del psicoanálisis en la religión, por más que nosotros no seamos creyentes tenemos incorporados los conceptos de la religión: el bien y el mal, la culpa, el futuro, Lacan ha hablado de la religión como la máquina de generar sentido y el psicoanálisis con eso de la ausencia de sentido  tiene un discurso ahí para ofrecer, para volver a pensar la religión.
 
E: ¿Qué es lo que te llevó a escribir? 
 
R.C: El primer libro está directamente relacionado con mi análisis, con mi  introducción al psicoanálisis. De hecho me fui a China a entender algo que no entendí acá. Lo tomé un poco como fanático… (se ríe). El asunto es así, evidentemente en el primer libro hay una pregunta sobre la mujer.( El Reino de las Mujeres -2005)
 
E: Algo inentendible te llevó a hacer un viaje y escribir un libro…..
 
R.C: Además ahí  es un lugar horrible para vivir pero muy interesante, yo  era re feliz ahí.  Evidentemente comienza con una pregunta personal que no necesariamente es el tema del libro, y  escribir me  ayuda a terminar de entenderme. Después con el libro de la diosa, ese es un libro que está relacionado básicamente a la religión. (Ser una diosa -2006)
 
E: La escritura te ayudó a responder la pregunta… en parte. 
 
R.C: Sí… pero te digo,  he tenido que luchar con la gramática mano a mano, me costaba mucho, mi primer libro la verdad que fue una lucha contra mí mismo, tenía un material que era muy bueno, que a la gente le interesaba mucho y cada vez que lo quería escribir era otra cosa… pero como tenía intenciones de seguir adelante le di y le di y le di. No todo el mundo escribe bien, algunos tienen una idea bárbara, se sientan a escribir y no entendés nada; por supuesto que hay gente que es más talentosa que otra, gente que naturalmente escribe mejor que otra, pero después es algo que hay que aprender, es complicado, hay que aprender. 
 
E: ¿Cómo elegís los temas de tus libros? ¿Siempre son preguntas personales?
 
R.C: Si,  si  voy a contar la historia, suponemos que yo tenga una historia maravillosa de un caso policial que transcurre en San Francisco, un argumento perfecto que me puede resultar una curiosidad, pero si no es algo que me cause. Cuando uno empieza un libro es muy lindo porque pensás que vas  a escribir trescientas páginas, después, en la página setenta te das cuenta que te quedaste sin nafta, y mejor desplegar la vela, y si es un tema que tiene que ver con uno es más fácil.  Por ejemplo el libro “Eterna juventud” (2008), es un libro que tiene que ver con la vida, con la muerte… No es que yo me analizo con los libros, no es eso, es que si vos tenés deseos de escribir es mejor que agarres algo que esté relacionado con tu deseo, porque si no es imposible.
 
Cuando escribía el de "Eterna Juventud", se estaba muriendo mi vieja,  me senté y en tres meses lo liquidé y aparte con un placer, no porque se moría mi mamá sino por poder escribir eso y transformarlo en otra cosa, de hecho hablo un poco de eso, pero también hablo de otras cosas. Eso fue el combustible. En algún momento se alineó lo que yo hago con el deseo y con el interrogante que eso me generaba y se prendieron los motores. La novela trata un tema que también tiene que ver conmigo, pero hasta  que pude enganchar con ese tema me costó un montón. 
 
Pero también pienso que uno no controla el destino de la escritura, cuando empieza a circular tiene efectos diferentes, inimaginables, uno escribe y establece un vinculo, por más que la escritura es algo que se hace en soledad, con uno mismo, con mucho material propio, cuando lo largaste establecés un vínculo.
 

Seminario Anual del VEL.

 
Les recordamos a los miembros y participantes del Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la Violencia, que el próximo lunes 25 de marzo de 13:30 a 15:30 hs. tendrá lugar la primera clase del Seminario Anual, respetando la frecuencia de segundos y cuartos lunes de cada mes.

El Seminario de este año podría formularse como un diálogo con La Violencia de Género desde el Psicoanálisis Lacaniano.
 

La categoría social de género está ligada la los aportes del feminismo, a la larga lucha por generar mejores condiciones de vida en las mujeres. El abordaje de género, se refiere al condicionamiento cultural que reciben los sexos y además supone deducir de estos lugares asignados culturalmente un tipo de relación recíproca.  

El psicoanálisis aporta otro nivel de complejidad en la asunción del sexo por parte del sujeto. Y lejos de predecir acerca de una relación entre ellos formula, " no hay relación sexual".
 
La primera clase del Seminario estará a cargo de Graciela Ruiz.
 
 
Responsables:
 
Ernesto Derezensky,  Carlos  Dante  García,  Marcelo Marotta y Graciela Ruiz.
La dirección del blog es: http://violenciaestudioslacanianos.blogspot.com/
 
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“¿A quem o assassino mata?”

¿A quien mata el asesino? ¿Sobre qué bases se distribuye la culpabilidad, la responsabilidad y la inocencia? ¿Como pensar el pasaje al acto en su relación con las estructuras clínicas?

Más allá de la fascinación mediática que generan los crímenes en un mundo donde el dar a ver convoca al espectador, este libro busca aprehender a través del psicoanálisis la estructura subjetiva de los criminales y su inscripción en vidas singulares.

“Para que vamos hablar de la guerra “

Obra inspirada en la adaptación teatral de Tullio Pinelli y Bernardino Zapponi, sobre el tema y el guión de La Strada de Federico Fellini, Tullio Pinelli y Ennio Flaiano.

 
Actúan

Malena Figó – Gelsomina

Claudio Da Passano – El Loco

Nacho Vavassori – Zampanó

Dirección: Román Podolsky

La guerra continúa a través de sus desechos.

Escombros entre escombros que no se pueden juntar.

Sinopsis

Gelsomina, Zampanó y El Loco son artistas de feria que vuelven a cruzar sus caminos después de mucho tiempo.

Pero el entusiasmo que tiñe el reencuentro en un primer momento, irá dejando paso al retorno de un pasado cargado de cuentas pendientes.

En estas condiciones, la guerra no ha terminado: más bien acaba de comenzar.

Traducción: Claudio Da Passano

Escenografía: Norberto Laino

Vestuario: Magda Banach

Iluminación: Matías Sendón

Entrenamiento en catch: Osvaldo Bermúdez

Diseño gráfico: estudio papier

Prensa: Duche & Zárate

Producción ejecutiva: Mónica Benavidez

Coordinación de producción: Romina Chepe

Asistencia de dirección: Mariana Mazover

Contacto: paraquevamosahablar@gmail.com

web: https://www.facebook.com/Paraquevamosahablar

Este espectáculo fue realizado con el apoyo y el auspicio de Proteatro, INT e Instituto de Cultura Italiana

Prensa: Walter Duche – Alejandro Zarate – 4857-2806 / 15-5808-1039
prensa@duchezarate.com.ar / www.duchezarate.com.ar

Seguinos en Twitter: @duchezarate

“Los Nudos del amor-goce-deseo en las Neurosis-Psicosis”

 

                                 Seminario Año 2013
“Los nudos del amor, del deseo y del goce en las neurosis y las psicosis”.
El Seminario se desplegará en aproximadamente 27-28 reuniones, desde el martes 9 de abril de 2013 hasta mediados de noviembre  de 2013, con un receso en las vacaciones de invierno.
La división de las clases serán las siguientes: 18 clases teóricas- 5 clases de presentación de casos y 5 clases de invitados.
Se enviarán luego la bibliografía- los casos y los invitados.
A continuación se podrá seguir el programa de las clases teóricas.
Clases Teóricas:
1. La clínica singular del hombre y de una mujer en el amor-deseo y goce.
2. ¿Cómo leer los nudos? ¿Qué es un nudo?. Los nudos en las neurosis y las psicosis
3. ¿Qué es un hombre para una mujer? ¿Qué es un hombre para una histeria?
4. ¿Qué es una mujer para un hombre? ¿Qué es una mujer para un obsesivo?
5. Particularidades del amor y del goce en la histeria
6. Particularidades del amor y del goce en la obsesión
7. El amor-goce y ¿deseo? en las psicosis
8. Particularidades del amor y del goce en una mujer y en los hombres
9. El lugar del analista ante el amor en las neurosis: el empuje en las neurosis
10. El amor y el nombre del padre  y las consecuencias de su forclusión
11. El amor y el cuerpo en las neurosis
12. El amor, el deseo y el goce en la subjetividad moderna
13. Efectos sobre el amor en la caída de los ideales: el amor síntoma y el amor sueño-
14. La identidad de goce- los ejes del análisis y probables metamorfosis: la identidad fálica y sus límites- la elección de objeto y sus límites- el amor.
15. El hombre y el obsesivo como relevo y como estrago
16. La mujer y la histérica como castración y como síntoma
17. La erotomanía femenina y la histérica- la condición fetichista masculina y la condición obsesiva
18. La relación sexual no existe y el goce femenino.
La Bibliografía que les proponemos es orientativa,  como se trata de un Seminario Psicoanalítico, en el que el acontecimiento es esencial y no la clase preparada totalmente en forma previa, la Bibliografía también puede modificarse.
Un ejemplo: “Los postnucleares” de Lola Arias, es una novela que lee algo de la subjetividad moderna de hombres y mujeres, con un rasgo específico: las nubes que sugieren una subjetividad no del todo fija y definida, en cambio, “Afinidades Electivas” de Goethe es una novela que trata de la problemática de qué es lo que atrae a hombres y mujeres, cuál es su química, usando la metáfora de la época, ya consolidada en la época actual como modo de designar una atracción “x”.
O lo que sugiere, en algunos de los relatos de “Cuarenta grados a la sombra” cuando se afirma que son relatos hot que van más allá de la fantasía y que imprimen sin prejuicios su sello personal a la sexualidad femenina, a partir de lo cual nos preguntaremos; ¿qué nos pueden aportar estos relatos sobre la sexualidad femenina en el época actual?, si es que aportan.
Son los primeros textos propuestos,  hay otros.
Bibliografía:
Freud, Sigmund:
La Feminidad.
Inhibición, Síntoma y Angustia.
El Malestar en la Cultura.
Acciones obsesivas y prácticas religiosas.
La Sexualidad femenina.
El tabú de la virginidad.
Contribuciones a la psicología del amor
Lacan, Jacques:
Ideas Directivas para un Congreso sobre sexualidad femenina.
Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis.
El saber del psicoanalista.
Miller, Jacques Alan:
El Partenaire-Síntoma, otros.
Riviére Joan:
La feminidad como mascara.
Johann Wolfgang Goethe:
Las Afinidades Electivas
Lola Arias:
Los Postnucleares-
Antología de Julieta Bliffeld:
Cuarenta grados a la sombra (diez relatos calientes escritos por chicas)
Carlos Dante García

X Seminario Internacional del CIEC

X Seminario Internacional del CIEC

La Feminización del mundo
19 y 20 de abril de 2013


Auditorio diego de Torres, Obispo Trejo 323
Córdoba, Argentina

Centro de Investigación y Estudios Clínicos

Asociado al Instituto del Campo Freudiano


Invitado: Guy Briole

 

Argumento

La "feminización del mundo" es la interpretación que J.A.Miller y Eric Laurent hicieron sobre la civilización actual en la cual encontramos una primacía del modo de gozar femenino. Podemos remitirnos para su elucidación a la fórmula I <a , que corresponde a la caída del Ideal y promoción del plus de goce, al ascenso del objeto "a" al cielo del goce, tal como lo anticipó J. Lacan.