Inicio de Clases del Seminario dictado por Carlos Dante García

Retomamos las clases del Seminario:

"Los Nudos del amor-deseo y goce en las Neurosis y las Psicosis
dictado por Carlos Dante García

Martes 30 de julio a las 17:45 hs. clase del Seminario
en la Escuela de Orientación Lacaniana

Tema: “Problemas psicoanalíticos del transexualismo y del transvestismo”

Les anunciamos que el próximo martes 06 de agosto estará conversando con Carlos García la escritora Fernanda García Lao, autora de “Vagabundas” y “Como usar un cuchillo” entre otros.

Los esperamos

Leandro Katz: arrebatos, diagonales y rupturas

http://www.fundacion.telefonica.com.ar/que-hacemos-difundimos-conocimiento-exposiciones-katz.html

Texto curatorial

La presentación espacial de la obra se realiza en las salas del Espacio Fundación Telefónica para crear correspondencias poéticas/estéticas/teóricas dentro de un laberinto de encuentros tan fortuitos como afortunados. Inspiradas en el juego "Serpientes y escaleras" y el concepto borgiano de "El jardín de senderos que se bifurcan" (un laberinto creado por la exploración no lineal de posibilidades narrativas simultáneas), las trayectorias entre las distintas "estaciones" transportan a los espectadores a un viaje encantado e iluminador del que surgirán nuevos significados. Cada espectador experimentará la obra de modo diferente, ya que todos pueden pasar de una estación a otra en el orden que prefieran y quedarse el tiempo que deseen; así, crean su propio "texto", su propia narración.

Leandro Katz es un artista que ha atravesado de manera coherente los límites entre las distintas expresiones artísticas deconstruyendo, repensando y rediseñando lo que entendemos por imagen y las relaciones entre imagen y marco, imagen y tiempo, imagen y texto. Dentro de la amplia variedad de sus obras, se seleccionaron para la exposición aquellas que abordan específicamente la tecnología de la imagen reproducida. La exposición crea "pasajes" y "trayectorias" entre diversos medios.

La mujer y el hombre lacanianos

Curso en Causa Clínica, los sábados 10, 24 y 31 de agosto y sábados 7 y 14 de septiembre de 2013 –

Cinco reuniones.

Arancel: $ 500 por las cinco reuniones, $ 110 por clase

 
Programa:
Primera reunión:

1- La elaboración freudiana sobre la mujer: lo que Freud descubre a partir del inconsciente: el inconsciente nada dice de la diferencia entre hombre y mujer-
2- El complejo de castración hace que alguien devenga hombre o mujer
3- El narcisismo y la elección de objeto en el hombre y la mujer
4- El complejo de Edipo y su mito funda a la pareja sexual mediante prohibiciones e ideales.
5- Falsas y verdaderas feminidades para Freud: no todas las mujeres son mujeres
6- La feminidad de la mujer freudiana es consecuencia de su “ser castrado”: ser la mujer de un hombre.
7- La pareja heterosexual y la maternidad feliz.
8- La histeria y la feminidad
Segunda reunión:

1- La elaboración lacaniana sobre la feminidad: los descubrimientos de lo que dicen sus analizantes.
2- Del falo como representante de la diferencia al falo como representante de la falta.
3- Las relaciones entre los sexos giran alrededor de un ser y de un tener el falo: ¿qué significa?
4- Para Lacan la relación de las mujeres no es obligatoria respecto de la castración, sino que la relación entre los sexos no es más que posible.
5- Liberarse de los hombres es posible. No es posible liberarse del falo.
6- La dialéctica fálica y la comedia de los sexos: ¿qué es en Lacan? ¿Qué utilidad tiene en la dirección de la cura?
7- La ostentación viril y la mascarada femenina
8- El hombre y la mujer lacanianos

Tercera reunión:

1-  El deseo de tener es del sujeto del inconsciente; no es el deseo femenino. ¿ Son prejuicios las soluciones freudianas sobre la envidia al pene? La respuesta es determinante para la dirección de la cura.
2-  El niño, el tener fálico, el hijo como don, no es causa del deseo femenino.
3- El deseo femenino se dirige a un goce específico distinto del goce fálico: a porfía del deseo masculino.
4-  El goce fálico: sus particularidades en el erotismo y en el conjunto de las realizaciones de un sujeto
5- ¿Qué es el goce envuelto en su propia contigüidad? El goce otro.  ¿Qué goce es el que se pone en juego en la práctica analítica?
6- La mujer es el Otro absoluto: los límites de la clínica de lo que se puede decir.
7- Las confusiones entre histeria y feminidad: el anhelo de ser el falo se diferencia de la posición en la relación sexual que hace la mujer falo: consentimiento y deseo femenino.
8- Las diferencias entre la voluntad de gozar de la falta y gozar de la carne. Las distancias entre querer ser y querer gozar.

Cuarta reunión:

1- Interesarse en el síntoma del otro no es aceptar ser el síntoma: diferencias clínicas: la feminidad y la histeria implican necesariamente la relación con el Otro, pero con fines distintos.
2- ¿Qué significa que el hombre es superior a la mujer en materia de histeria?
3- El goce fálico en el hombre- el goce del propietario. Las conquistas sexuales y las hazañas.
4- El doble sustento de la mujer en el amor: 1: ser amada equivale a ser el falo- 2: se ama a partir de la propia falta.
5- ¿Por qué el ser del hombre no entiende nada del amor?
6- ¿Por qué las mujeres aman? Las que llaman al amor
7- La pérdida del amor en una mujer para Freud y para Lacan: diferencias que orientan las intervenciones clínicas.

Quinta reunión:

1- Conclusiones clínicas sobre las interpretaciones en la histeria y en la mujer según las indicaciones freudianas y las indicaciones lacanianas
2- Conclusiones clínicas sobre las interpretaciones en la neurosis obsesiva y en el hombre según las indicaciones freudianas y las indicaciones lacanianas
3- ¿Hay un hombre y una mujer lacanianos? Las mujeres y los hombres hoy.
Bibliografía:

1. Textos freudianos sobre la sexualidad femenina y la histeria-
2. Lacan J: “La significación del falo” Escritos 2
3. Lacan J: “Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina” Escritos 2
4. Lacan J: “La subversión del sujeto y dialéctica del deseo” Escritos 2
5. Lacan, J: “Psicoanálisis, radiofonía y televisión” Anagrama Barcelona
6. Lacan, J:  Seminario “Aún” Paidós
7. Lacan, J: “La dirección de la cura” Escritos 2
8. Miller, J.A: “De la naturaleza de los semblantes” clases 11 y 12 Paidós

“Los Prejuicios del Analista, obstáculos para la interpretación”

En esta conferencia, dada en el marco del Ciclo de Conferencias 2013 que organiza Causa Clínica, “Los Prejuicios del Analista, obstáculos para la interpretación”, Carlos Dante García, fue invitado a exponer sobre el tema.
Carlos García plantea de entrada la problemática de como los prejuicios del analista interfieren  la interpretación en la práctica analítica de la orientación lacaniana.
Formula que para la enunciación y puesta en marcha de la regla analítica, es decir para que  haya asociación libre y  sea posible la interpretación  del analista va a depender de tres cuestiones fundamentales, la eliminación de: El  Juicio moral, el  juicio pragmático y el  juicio epistémico.
El desarrollo de cada uno de estos juicios estará basado en la pregunta: ¿Cómo sostener intervenciones que no juzguen? Afirma “El juicio es una nube, que retarda lo que el paciente manifiesta como falta”,  nube que ronda la cabeza del analizante y también del analista. Ya que es en las intervenciones  y en el enunciado de la regla fundamental donde se filtra la experiencia del propio análisis del analista.
En la medida en que sean eliminados los tres primeros juicios el análisis va a implantar otro superyó: decir toda la verdad, ¡siendo esto imposible de satisfacer!
Un recorrido por el fantasma del obsesivo y de la histérica, viñetas que ilustran la especificidad de cada estructura; poniendo el énfasis en que la interpretación se evalúa por los efectos indirectos.
Disfrutemos de esta transmisión.

Angela F. Vitale

Florencia Vidal Domínguez

 

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=6fNR_2fbRPE#at=59

Hombres por mujeres

              Apertura del ciclo: "Hombres por mujeres"

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Ciclo televisivo de literatura, conducido por Silvia Hopenhayn, donde a través de entrevistas se desarrollan opiniones, puntos de vista y análisis de libros escritos por mujeres donde los personajes son hombres.
Esta es la segunda parte y de algún modo el contrapunto, del ciclo anterior llamado "Mujeres por hombres", de la misma señal.

 

 

Errores en Lacan VIII

Los errores en Lacan VIII

En la nota anterior, anunciamos que hay en la enseñanza de Lacan un gran uso del concepto de error conceptual, error que no está plenamente desarrollado y usado por Freud. Debemos distinguir por lo menos, los errores conceptuales del analista en su práctica, de los errores conceptuales presentes en cualquier elaboración o producto del ser hablante. Los errores conceptuales de los analistas en su práctica casi siempre se los engloba en lo que se denominan los prejuicios de los analistas que provienen de muy diversas fuentes. A esos errores creo que Lacan los va a reunir como los lapsus del acto analítico. En cambio Lacan va a decir explícitamente del error en lógica y del error del sujeto. El error en lógica Lacan los va a llamar las ilusiones en lógica formal producida por adhesiones imaginarias. Esas ilusiones imaginarias producidas por la lógica se realizan cuando se abordan los problemas en y de la lógica no apoyándose estrictamente en el significante sino que se deslizan hacia la intuición sostenida en lo que se releva del significado. En el Seminario XIX, el Seminario de la “Identificación” va a decir: “He aquí lo que va a conducirnos hoy al punto en el que voy a hacerles dar un paso, una gran parte de las ilusiones que nos detienen, de las adherencias imaginarias en las que poco importa que todo el mundo permanezca, más o menos con las patas pegadas como moscas, pero no los analistas, que está ligado muy precisamente a lo que llamaré las ilusiones de la lógica formal. La lógica formal es una ciencia muy útil, como intenté esbozarles la última vez la idea, a condición de que perciban que ella los pervierte, ya que como lógica formal debería prohibirles a todo momento darle el menor sentido. Por supuesto es a lo que se llegó con el tiempo. Pero a los grandes serios, los bravos, los honestos de la lógica simbólica, conocidos desde hace cincuenta años, les aseguro que esto les cuesta un enorme esfuerzo porque no es fácil construir una lógica tal como debiera ser si responde verdaderamente a su título de lógica formal, no apoyándose estrictamente más que en el significante, prohibiéndose toda relación y por lo tanto todo apoyo intuitivo en lo que puede sublevarse en significado, en el caso en que cometemos errores en general es allí que se lo observa”.

Distingamos así, la manera en que Lacan trata las elaboraciones en lógica, las trata como si provinieran y fuesen algo que debe ser interpretado como algo que proviene del inconsciente.

También en la práctica del analista dirá que puede ser perfectamente llevado por el error, para ello tomemos el ejemplo freudiano más auténtico, más honesto y más paradigmático en el psicoanálisis, sólo articulado a la altura de lo que es un análisis por Lacan a partir de Freud: el llamado error por Lacan, error de Freud en el caso Dora escrito en “Intervenciones sobre la transferencia”: Si Freud en una tercera inversión dialéctica hubiese pues orientado a Dora hacia el reconocimiento de lo que era para ella la señora K, obteniendo la confesión de los últimos secretos de su relación con ella, ¿qué prestigio no habría ganado él mismo? (no hacemos si no tocar aquí la cuestión del sentido de la transferencia positiva), abriendo así el camino al reconocimiento del objeto viril. Esta no es mi opinión, sino la de Freud. Pero el hecho de que su falla fuese fatal para el tratamiento, lo atribuye a la acción de la transferencia, al error que le hizo posponer su interpretación siendo así que, como pudo comprobarlo posteriormente, sólo tenía dos horas por delante para evitar sus efectos”.

Sigue Lacan con su análisis del texto de Freud sobre Dora: “Se encuentra entonces esto. Freud confiesa que durante mucho tiempo no pudo encontrarse con esa tendencia homosexual (que sin embargo nos dice eso tan constante en los histéricos que no se podría en ellos exagerar su papel subjetivo) sin caer en un desaliento, que le hacía incapaz de actuar sobre este punto de manera satisfactoria. Esto proviene, diremos nosotros, de un prejuicio, aquel mismo que falsea en su comienzo la concepción del complejo de Edipo haciéndolo considerar como natural y no como normativa la prevalencia del personaje paterno: es el mismo que se expresa simplemente en el conocido estribillo: “Como el hilo es para la aguja, la muchacha es para el muchacho.” Freud tiene hacia el señor K. una simpatía que viene de lejos, puesto que fue él quien le trajo al padre de Dora, y que se expresa en numerosas apreciaciones. Después del fracaso del tratamiento, se empeña en seguir soñando con una “victoria del amor”. Error, prejuicios del analista, error teórico. Esa sería la secuencia. Sin embargo Lacan no se queda sólo con el error, sino que hace del error una virtud de la orientación: “El caso de Dora parece privilegiado para nuestra demostración en que tratándose de una histérica, la pantalla del yo es en ella bastante transparente para que en ninguna parte, como dijo Freud, sea más bajo el umbral entre el inconsciente y el consciente, o mejor dicho entre el discurso analítico y la palabra del síntoma. Creemos sin embargo que la transferencia tiene siempre el mismo sentido de indicar los momentos de errancia y también de orientación del analista, el mismo valor para volvernos a llamar al orden de nuestro papel: un no actuar positivo con vistas a la otra dramatización de la subjetividad del paciente”. Del error a los momentos de errancia. Por supuesto, no va a ser la última ocasión en que Lacan tomará los errores de los analistas, los interpretará, producirá algo nuevo que aparte de lo teórico ya está presente en éste texto: los momentos de errancia y también de orientación del analista.

Más allá de ésta cuestión puntual y precisa, nos podemos preguntar de dónde proviene los errores de los analistas, de dónde proviene sus prejuicios. Tenemos que considerar sin duda algo que nos enseña Miller, algo fundamental que encontramos en su Seminario “Sutilezas analíticas” en el capítulo “Tres modalidades del análisis” cuando en el contexto de la argumentación de que la regla analítica es una operación de lo que solemos denominar superyó y la implementación de otro superyó, propio de la experiencia analítica, hecho de la imposición de decir la verdad, en ese contexto, cuando dice que Freud confía en el Einfall, en lo que cae como ocurrencia, como pensamiento, siendo éste el material del análisis, en ese contexto dice: “La regla analítica implica una garantía que ustedes proveen: No serás juzgado. No hay juicio, ni final ni primero. No hay juicio en absoluto. Y esto es más o menos cierto…Como sea, es lo que implica la lógica del asunto”. Son líneas a mi parecer fundamentales para la formación analítica y para el tema que tratamos: los errores. Y esto es más o menos cierto… es lo que implica la lógica del asunto. ¿Por qué sería más o menos cierto que no hay juicio en absoluto? Porque una cosa es la lógica del asunto. La regla psicoanalítica debe ser sostenida en primer lugar, no sólo por el paciente sino también por el analista en tanto provea de una garantía: “NO SERÁS JUZGADO”. Eso es cierto en la lógica del asunto. Es más o menos cierto en cómo se encarna en la práctica por los analistas y por la interferencia que ejerce el fantasma del juicio que le quita la palabra al analizante. La realidad de la práctica se distingue de la lógica del asunto. El texto de Miller desarrolla otra suspensión del juicio. El primero es el juicio moral: te juzgo por lo que decís. El segundo juicio que debe ser suspendido para garantizar la regla analítica es el juicio pragmático. Que el analista se abstenga de decir: No es así como hay que obrar. No es así como hay que hablar en análisis. Es la suspensión de juicio pragmático. Agrego por mi parte, algo que no está en el texto de Miller. La suspensión del juicio epistémico, de lo que sabe el analista doctrinariamente o en su formación. Freud y Lacan lo llamaban, operar a partir del no saber. O sea tres juicios suspendidos: juicio moral, juicio pragmático y juicio epistémico. Habría mucho que decir sobre lo que estos jucios pueden producir como errores en la práctica. Solo agrego por el momento, otra referencia de Miller sobre lo que podríamos llamar, “la fuente de los errores”. No lo dice Miller. Al tratar la manera en que al sujeto obsesivo lo hace actuar su fantasma, lo hace comportarse, si que se trate de la escenificación ni imaginación de una fantasía en su Conferencia: “Dos dimensiones clínicas: síntoma y fantasma” que recomiendo para los que trabajan sobre el sinthome, en ese texto afirma que el sujeto obsesivo se propone como garante del Otro, trabajando como un esclavo. En ese contexto, menciona el análisis en su vertiente obsesiva, en la obsesionalización del análisis, afirma: “La verdad de la conducta del analista, así como lo que se puede oír de su deseo en todas sus enunciaciones es: “podes morirte, que no me importa”. O sea que, la obsesionalización de un análisis no consiste en repartir reglas sino en lo que se deja oír en las enunciaciones de las intervenciones del analista. Esto es: proviene del fantasma del analista, histérico u obsesivo. Las intervenciones del analista pueden ser fuente de errores cuando provienen de su fantasma. Continuaremos con los errores en Lacan en su dimensión sobre todo epistémica y no libidinal ya que se trata en este caso o del deseo del fantasma de cada analista o del deseo del analista.

 

Carlos Dante García

 

 

Lectura Lacaniana- Películas. “Lars y la chica Real”

“Un objeto a cielo abierto”

Mi lectura lacaniana, tiene un hilo conductor:

Lo que la película a mi entender nos enseña es, de qué manera el protagonista inventa, construye y produce una trasmutación del goce, de un Real a un objeto, que tiene como efecto un “estar mejor” con una mujer y con los otros.

El título ya nos ubica en estas coordenadas, es la mujer/ la chica que se le aparece a Lars como un Real, en un sentido lacaniano.

En la psicosis, el goce es vivido como invasivo. La película muestra desde un principio lo que Lars experimenta con su cuñada.

Él le comenta a la médica, en uno de los primeros encuentros su parecer sobre la cuñada; dice que ella está muy mal, ya que muchas veces tiene la intención de abrazarlo, esto a él le molesta muchísimo.

Aquí aparece una alusión a su cuerpo y de qué manera el contacto físico con otro cuerpo es insoportable, no obstante tiene algunos recursos para afrontar este Real; utiliza muchas remeras y guantes como medida de protección que le permite estar con cierta homeostasis con los otros. Él va subjetivando esta experiencia del contacto piel a piel, la nombra como una experiencia de dolor y de quemazón.

La relación con los otros y en particular con las mujeres (Margo y su cuñada), atenta con la homeostasis que pudo construir hasta determinado momento de su vida.  Es a partir de un movimiento que realiza el sujeto hacia la mujer que comienza a trastabillar este equilibrio y obliga al protagonista a inventar una manera de hacer con ese Real.

¿Cuál es su manera de hacer con lo Real?

En principio compra un objeto, la muñeca inflable, lejos de ser un objeto fetiche como lo valora el hermano y sus amigos, en realidad cumple una función de “objeto ortopédico”, es decir, viene a suplir algo que no está, que carece.

Comienza a darle existencia a partir de su discurso. Lo que hace, lo hace con sus palabras con su discurso, Lars desde el principio comienza a inventar una historia para Bianca, le da existencia,  la nombra como alguien del extranjero que tiene una enfermedad y no puede caminar.

Es muy interesante como la comunidad, la familia, sobre todo la médica con sus intervenciones inventa un dispositivo para abrir un espacio para la subjetividad del protagonista, esto es de fundamental importancia para el sujeto.

En el caso de que el protagonista fuera neurótico, lo que mediaría la relación con la mujer y con los otros, sería el fantasma, lo que aparecería como vedado, como inconsciente;  en  Lars en cambio tiene el estatuto “de un objeto a cielo abierto”, sin el inconsciente como mediador.

Un objeto puente que le permite, hacer otro tipo de contacto con los otros.

Y le da “poder” para abordar a la mujer que le gusta “Margo”, e invitarla a caminar junto a él…

 

Lic. Homero Arnold

 

 http://www.54321cine.blogspot.com.ar/

 

El Grito

En esta oportunidad, les presentamos un trabajo de Diana Palma, Psicoanalista de la Ciudad de Mendoza.  Es el primer trabajo que se ha realizado a partir de la lectura de un texto publicado en esta misma sección en el mes de Junio pasado, por Guy Briole, denominado “Ficciones o caso controlado”.
A Diana Palma le llama la atención dos puntos: la mención por parte de los analistas cuando presentan un caso de que éste ha sido controlado, como si esto daría algún tipo de garantía y por otro lado cómo en la lectura del caso, es frecuente que éste se ahogue en la teoría, citando una innumerable cantidad de frases dichas por Freud o Lacan.
Relaciona lo anterior con la pintura El Grito de Munch y lo que Miller dice en relación al grito en “Los Signos del goce”.

Angela F. Vitale

 

 

EL GRITO:

Leyendo “Lectura Lacaniana” Nro:  8 me detuve con mucha atención en el artículo que publican de Guy Briole denominado “Ficciones o caso controlado”. Llamó mi atención 2 puntos importantes que él describe,  uno, con qué frecuencia al presentar un caso, el analista practicante, menciona que éste ha sido controlado y hasta algunas veces por quién en el intento de exponer, por decirlo así, cierta “garantía”, y, otro, en cómo en la lectura del caso, es frecuente que éste haya sido ahogado en teoría citando una innumerable cantidad de frases dichas por Freud o Lacan que, citando la misma palabra anterior, “garanticen” que “el caso” está bien fundamentado, y que de paso haga  valer la teoría.

Me pregunté por qué sucede lo que Briole menciona y pude hacer  dos asociaciones una, el cuadro del El Grito de Munch y otra lo que dice Miller en relación al grito en “Los signos del goce”.

La primer asociación, con la pintura, tiene que ver con la genialidad de poder representar un sonido tan claramente, un sonido que viene al lugar de la angustia que casualmente es muda. El Grito es el nombre de cuatro cuadros de Edvard Munch cuya versión más famosa fue completada en 1893. Todas las versiones del cuadro muestran una figura andrógina en primer plano, que simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial. El grito está considerado como una de las más importantes obras del artista y del movimiento expresionista.

La figura principal es una persona en un sendero con vallas que se pierde de vista fuera de la escena. Esta figura está gritando, con una expresión de desesperación. Se dice que la fuente de inspiración para El grito podría encontrarse quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana de tuberculosis. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron un trastorno bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892. (O sea, razones tenía el hombre, pero claridad de expresión también)

El momento de creación de su obra la describe así: Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.

Algunos dicen que el grito representa a la naturaleza, otros que representa la profunda angustia, de lo cual nadie duda que es lo que sugiere sin mediar sonido,  y otros que es una cuestión de interpretación, a mi se me vino esta imagen al pensar el por qué alguien que decide presentar un caso para ser expuesto ante un auditorio, grupo de colegas, congreso, conferencia,  jornadas, cuando lo construye lo obtura con teoría.

Creo que la teoría viene al lugar del grito.

Miller habla del fonema en estado puro “emisión sonora bruta” dice (eso  es lo que representa la imagen claramente y eso es lo que hace tan conmovedor al cuadro de Munch), un grito antes de hablar. Sin embargo dirá que es muy difícil pensar ese grito fuera del lenguaje y fundamentará con que en cada lengua el grito es distinto.

¿Es distinta la lengua de los psicoanalistas?

Más adelante, Miller, dirá que el grito es una llamada, llamada  que supone a un Otro y se necesita el acuse de recibo de ese Otro, en otras palabras,  un reconocimiento del Otro. Cito: “Existe entre el emisor y receptor, entre el locutor y el oyente una disimetría que resulta del hecho de que lo que uno a dicho depende enteramente de la acogida del Otro.” ( las negritas son mías)

Con eso alcanza, con lo citado digo y si bien en el libro esa frase se encuentra en un apartado que se llama “La Respuesta”, en este artículo coincidentemente también incluye mi respuesta.

Los practicantes de psicoanálisis cuando construimos un caso, ahogamos el caso en teoría porque la misma, la teoría, viene al lugar de la respuesta a ese grito, nuestro grito, en la lengua del psicoanálisis, que representa la angustia y que se convierte en un llamado, llamado al Otro del saber teórico. Esto, se me ocurre, sucede por dos razones, una porque en la soledad de la práctica el encuentro con el paciente, con ese que llega una y otra y otra vez en estado de desesperación y desanudamiento (de grito) pone al analista, que coloca su cuerpo allí, en una situación muchas veces, también desesperada y angustiante y por más que uno haga mucho con su semblante por dentro, insistentemente en la historia, como si no dejara de retornar, seríamos, si tuviéramos el talento, creadores nuevamente lo que ya fue creado: el cuadro de Munch. Dependerá de la paleta de colores que cada uno utilice su distinta versión. La otra razón, por la cual se obtura un caso con teoría y citas, es porque el Otro de la teoría, el receptor, el oyente está representado en el auditorio, en el que escucha y sanciona (supuestamente, o sea es un supuesto) el saber del que habla. ¿Cuánto de teoría sabemos? ¿Cuánto más que nuestro semejante analista? ¿Y si el que escucha es un profesor, un superior, un maestro, un formador,  que está ahí, por una extraña razón de mi propio goce para medirme y evaluarme?. Agrego, con palabras de Miller: “…lo que uno diga dependerá de la acogida del Otro”.

Ensayo posibles respuestas: “ésta es mi oportunidad, mi exquisita oportunidad de mostrarle todas las horas, días, años que leí a Freud a Lacan, Miller, Laurent y que, además ( sabemos) no me alcanzará toda la vida…”. “…Estoy feliz de ser evaluado, feliz de ser mirado, feliz de ser convocado allí a la mirada y escucha de los otros/Otro”. En otras palabras: “…Estoy feliz de estar gozando”.

Como dice Guy Briole, el caso, nuestro caso, es nuestra responsabilidad, y poderlo presentar debería ser un placer, un momento de debate y aprendizaje, me parece que dejar que se escuche lo que el paciente dijo está más que bueno, y también pienso que en el análisis de cada uno, uno, una y otra vez, deberá llevar su grito, transformarlo en una llamada con el Otro analista, y poder tramitar así, como cada uno pueda, en ese lugar, su propia angustia.

 

 

http://www.lanacion.com.ar/688922-que-representa-el-cuadro-el-grito
http://www.munch.museum.no/

 

 

Sin palabras. Memoria Ilustrada 2013. AMIA

A 19 años del atentado a la AMIA, los ilustradores de libros de Argentina intentan hablar con imágenes sobre el pavor, la impunidad, la falta de justicia y la necesidad de memoria que dejan sin palabras a nuestra sociedad.

Muestra de 143 ilustraciones originales realizadas especialmente para conmemorar el 19 aniversario del atentado a la AMIA.

Inaugura miércoles 3 de julio 18 h. hasta el 28 de julio.
Salas 1 y 2

Martes a viernes de 14 a 21 hs.
Sábados, domingos y feriados de 12 a 21 hs.
Lunes cerrado.
Entrada libre y gratuita.