Ficciones en Democracia

Presentacion del Libro:

                                         Ficciones en Democracia

Conversaciones con Silvia Hopenhayn

 

Martin Kohan / Luisa Valenzuela / Juan José Becerra / Fernanda García Lao  

Ana María Shua / Claudia Piñeiro / Gabriela Cabezón Cámara /  Leonardo Oyola 

Guillermo Martínez / Carlos Gamerro / Luis Gusmán / Pablo De Santis / Luis Chitarroni 

Leopoldo Brizuela / Rodolfo Rabanal / Damián Tabarovsky.

 

 

Destacados escritores eligieron los libros más representativos de los últimos 30 años en democracia. Silvia Hopenhayn dialogará con ellos.

 

 

Jueves 19 de diciembre. 19 hs

Casa de la Lectura, Lavalleja 924.

 

Entrada Gratuita.

 

 

 

Hombres de novela

 

               Escuela de Verano 2014

Hombres de novela: En "El extranjero" de Camus y "Lolita" de Nabokov Meursault y Humbert Humbert
Taller de lectura y análisis

Docente: Silvia Hopenhayn

Hay dos personajes masculinos excepcionales que siguen provocando atracción y cierta incógnita, con respecto a sus impulsos y su contextura literaria. Ambos tan distintos como el crimen que han cometido: Meursault, protagonista de El extranjero, de Albert Camus y Humbert Humbert, el profesor de Lolita, de Vladimir Nabokov.

El itinerario de la lectura estará dado por el modo en que aparecen estos personajes en las novelas, su entorno, aliento narrativo, paradigmas de la época.
El extranjero y Lolita son dos clásicos fundamentales de la literatura del sigo XX que se renuevan en cada lectura, entre otros motivos, por la fuerza subjetiva de sus protagonistas.

Observación:
NO ES NECESARIA la lectura previa de las novelas.

Duración: 6 encuentros de 2 horas
Horario: martes de 18 a 20 hs.
Inicio: martes 4 de febrero de 2014

 

http://www.casadeletras.com.ar/sitio/escuela_verano/2014/hopenhayn.php

Ciclo: En busca de un personaje

 
                         Ciclo "En busca de un personaje"
 
 
Personajes en la mira:
 
Riobaldo y Diadorim, protagonistas de la novela Gran Sertón: Veredas, de  Guimaräes rosa.
 
 
Serán analizados por Gonzalo Aguilar, ensayista, especializado en literatura brasileña.
 
 
 
En la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831)
 
El miércoles 18 de Diciembre 2013, a las 19:30 hs. 

Reseña XXX. Seminario EOL. Carlos Dante García

La clase de hoy comienza con el comentario de las actividades llevadas a cabo en la Semana lacaniana, acontecida del 22 al 25 de noviembre próximo pasado, VI Enapol y las XXII Jornadas Anuales de la EOL.
Intervención de Gabriela Triveño: le gusto la Enapol, converso con gente de Perú, Brasil, Venezuela. Asistió a cuerpo y genero, comenta que a los analistas extranjeros les pareció interesante la ley de salud de argentina y por otro lado,  como abordan los analistas brasileros, que  trabajan en hospital, las intervenciones con pacientes que no sabían como describir que les pasaba, entonces,   darle un nombre, transexual, los tranquiliza, darle un nombre a su padecimiento.
CDG dice que a Florencia de la V no la tranquiliza, cuando le dijeron trans, no la tranquiliza. Se parte del supuesto que con nombrarlos trans se tranquilicen ¿Como el psicoanálisis puede dialogar con lo social?
Triviño: Dejar de lado la estructura, correrse de esta, del diagnostico
CDG: se pregunta: ¿como un psicoanalista en una institución, podría dialogar? Aceptando los términos que propone el otro, aceptando el discurso del otro, no decir transexual igual a psicótico, tomar en cuenta el término.  ¿hasta que punto? Hasta el punto en el cual no se ceda en lo que se esta diciendo.
Dialogar, tomar los significantes, los términos para conversar, discutir e intervenir.
Otra intervención de una participante que asiste al seminario y habla sobre el CEREDA, integrante del campo freudiano, es el equivalente al Centro pequeño Hans, a nivel internacional, en relación al campo freudiano.
La jornada era sobre El niño, el secreto y el cuerpo. Se planteó,  porqué se producía la precocidad de embarazos, similar en Argentina que en Europa, comentó Eric Laurent.
CDG. Preguntó porque se producía esta precocidad, si había una tesis al respecto.
Intervención: Incentivado por los medios, lo privado se hace público. Rapidez por vivenciar. Empuje del mercado, al consumo.
Otra intervención: Eric Laurent, en las VI Enapol, argumentó acerca del DSM5, el fracaso del mismo, masificación, comercialización de los sistemas androide, se sabra el destino acerca de sus enfermedades y finitud, se sabrá algo del discurso real científico.
Concepto nuevo: histeria rígida, más allá de padre, más allá del falo, posicionamiento de un concepto, que tiene que ver esto con el sinthome y con la psicosis. Agrega que presento un caso y mas que una exposición del caso tuvo que realizar una defensa del mismo, difícil de presentar pero útil para nuevas presentaciones, cuestionamientos de cómo acostar a un psicótico al diván.
CDG, agrega que el poder argumentar que se dice y como se dice en la presentación de un caso.  Si un analista construye un caso, el analista va a dar cuenta  de algo en lo cual  tiene plena participación del caso,  hay gente que entiende que es al revés, se equivocan en la posición.
Agrega que Fukuyama anticipaba respecto de la violencia, se  iba a poder saber, a través de estudios genéticos, que niños iban a tener conductas violentas socialmente, y prever.
Bassols,  en una publicación que realizó,  “El orden simbólico en el siglo XXI”, extrae la expresión de Lacan, del Seminario XVII, en el mundo moderno, lo que se aproxima es el horizonte de la mujer, es la sinformación, es una formación sin forma, que produce un efecto de un goce no limitado, goce sin forma.
CDG, plantea para esta última clase del Seminario,  situar la parte oscura, no nítida de las problemáticas del goce.
Siempre Lacan y los psicoanalistas se interrogan por la relación que hay entre el lenguaje y el cuerpo, y Freud invento el término pulsión en relación al cuerpo.
Problemática del goce en Freud y en Lacan, diferencias.
En Freud todo lo que es goce es consecuencia de la sustitución de un original, esto tiene un nombre que es la madre.
En Lacan, la sustitución del goce, es sin original, tiene un nombre: no hay relación sexual, es algo que se inventa.
Lacan lo saca de su práctica y encuentra una referencia en Freud, en las  lecciones de introducción al psicoanálisis “Fijación al trauma, lo inconsciente”, Conferencia 18, ahí Freud dice: la formación  del síntoma y su satisfacción es lo que sustituye algo que no ocurrió, hay un agujero. El goce es siempre lo que no hace falta y es siempre el que no conviene. El goce es algo que se agrega, no haciendo falta.
Que lógica esta puesta en juego en lo que hay y lo que debería ser, es la lógica del no todo y la lógica fálica.  La respuesta fálica sería todo lo que no se hizo. Rumiando sobre aquello de lo que no conviene.
Siempre tendemos a hablar y pensar acerca de lo que no se hizo y se tendría que haber hecho, no de lo que fue y cual fue la respuesta.
Miller dice: nada es sin goce, en Sutilizas Analíticas, hay que tratar de localizar el coeficiente del goce, donde está? en aquello que se viene diciendo, Ej. Siempre hay algo que tendría que haber convenido como mejor.
Si el goce está en todas partes: de la palabra, del saber, de hablar del amor, no es lo mismo amar que gozar de la falta de amor, de hacer prueba de amor (con regalos), en la histeria.
Hay que distinguir el amor del goce, de la prueba de amor, de las cartas de amor, hay un goce en internet, whats app
Cuando se ama no se lo escribe.
¿Ofrece algo el psicoanalista con respecto al goce?  sería renunciar o abandonar la satisfacción pulsional. Esto no es posible, no es posible renunciar a la satisfacción pulsional. Al goce se lo desplaza, no se lo elimina ni se lo abandona.
CDG comenta la nueva sección de la página www.lecturalacaniana.com.ar, y anuncia tres novedades.
Que es la lalengua? Investigación del concepto diferente del lenguaje y del inconsciente interpretado como el inconsciente estructurado como un lenguaje. Resonancia de la pulsión sobre el cuerpo.
Que es el cuerpo? Lalengua en directa relación con el cuerpo
En los próximos días, se subirá  a la página web el programa del Seminario del año 2014.
El tema será “Los problemas actuales del psicoanálisis”, contrapunto entre los síntomas contemporáneos, problemas del diagnostico, adicciones, síntomas de pareja y los prejuicios del psicoanalista en relación a la interpretación: morales, pragmáticos, políticos y teóricos.
Se trabajará los problemas cruciales en el campo del diagnóstico de los síntomas y en el campo del psicoanalista.
CDG propone revisar, como Freud interpretaba a Dora, cuando no sabía que era una histeria, Freud la interpretaba en una relación de amor ignorando de que se trataba la histeria, de como un prejuicio epistémico no permitió el análisis con Dora.
La idea de Freud respecto del hombre de las ratas, para él la neurosis obsesiva era una fijación anal, y no vio que la clave en la obsesión no es la analidad sino lo escópico, el fantasma escópico.
La joven homosexual, otro planteo de Freud.
El acting out de los sesos frescos.
La posición que toma Lacan en el Caso marrana.
Modos de intervención, si el psicoanalista esta tomado por el discurso imperante; hay  caída del orden simbólico, no hay ideales, si el psicoanalista esta tomado por esto, el efecto será que no podrá intervenir bajo la forma de preguntarle cual es el conflicto,  si el paciente tiene ideales,  conflicto entre el yo y la pulsión, como entiende los ideales…las metas, o el ideal es algo inconsciente y por lo tanto el analista deberá producir esto, interviniendo.
La idea es que las películas que se suban a la página web, estén  articuladas a estos temas.
Hasta el próximo año.

Lógica de la Sesión Corta

Miquel Bassols comienza con una cita de Miller en la que afirma que “Para Lacan, la sesión analítica es la sesión lógica”. Diferencia el uso habitual de la sesión como una unidad de sentido, de significación, una unidad semántica en la que se  establece una equivalencia entre significación y tiempo, significación y dinero que se puede contabilizar y determinar un valor de cambio de la “sesión lógica”, sesión como unidad “a-semántica” no en relación a una significación, al tiempo cronológico del reloj sino apuntando a la pérdida de sentido, a cortar con la voluntad de decir manifestando que no se puede decir todo ligada a la lógica del no todo.

Va a plantear su hipótesis que la “sesión corta” se funda no tanto en el uso cronológico de la sesión sino en un uso del Uno. Siguiendo esta lógica opondrá la sesión que “corta” a la sesión que cierra y puntúa la significación. La sesión que “corta” está en relación al tiempo libidinal, tiempo libidinal en el que el sujeto hace la experiencia de la opacidad de su goce ya que la función del corte llevara al sujeto a dar una nueva respuesta a la pulsión. El corte pone un límite a la voluntad de decir y pone en juego el objeto que queda como resto.

Ante la pregunta de ¿cuando empieza y cuando termina la sesión para definir su unidad? Se referirá a la función de eco o resonancia de la sesión analítica ya que el tiempo de comprender puede producirse en el intervalo entre  sesión y sesión. Es decir, la sesión no termina cuando el paciente se despide, algo queda resonando…

Establecerá una relación entre la sesión como unidad semántica ligada al goce fálico, con tiempos fijos y contables a diferencia de la otra lógica, lógica de los espacios abiertos, en relación al goce femenino, goce de límites imprecisos, de un campo del goce heterogéneo donde el cálculo se escapa, el sentido se fuga…

Florencia Vidal Domínguez

 

 

Lógica de la sesión corta.

 

“Para Lacan, la sesión analítica es la sesión lógica” [1]. Con esta indicación Jacques-Alain Miller ha situado en la orientación lacaniana un uso de la sesión analítica que se distingue del uso habitual que tiene para otras orientaciones o incluso para otras prácticas que no son la psicoanalítica.

El uso y la significación habitual considera la sesión como una unidad objetivable en el campo del sentido, hace de ella una “unidad semántica”, es decir, una unidad de significación aislable y distinguible en sí misma, una unidad de significación que el sujeto podrá contabilizar en términos de un valor de cambio, ya sea en el registro del tiempo o en el del equivalente general del dinero. Tantas unidades de sentido por tantas unidades de tiempo, tantas unidades de tiempo por tantas unidades de dinero. La política y la gestión de esta equivalencia está en el fundamento de toda promoción de un standard para la sesión analítica. En esta orientación, la sesión como unidad semántica seguiría el principio de una equivalencia entre significación y tiempo, o entre significación y dinero. Es cierto, por otra parte, que el empuje actual del discurso del Amo tiende a hacer de esa equivalencia una ley generalizable y la propia práctica del psicoanálisis parece no escapar fácilmente a esa inercia. Pero en realidad, la experiencia del sujeto del inconsciente nos enseña que esa unidad semántica sólo se produce por la retroacción de la cadena significante sobre sí misma, por el hecho de que un significante sólo obtiene su significación por un segundo significante. Cuando se trata de la unidad de significación la cuestión es, pues, quién pone el último significante para dar esa unidad. Como en el conocido diálogo de Alicia con Humpty Dumpty, cuando la primera señala que “la cuestión es si puede usted hacer que las palabras signifiquen cosas distintas”, el segundo concluirá respondiendo que “la cuestión es quien manda, nada más”. Y, en efecto, en una práctica de la sesión regida por la unidad semántica, el Otro es el único que puede dar la medida de la significación de las palabras del sujeto.

La sesión analítica entendida como “sesión lógica” va a contracorriente de esta sugestión inducida por la propia estructura del lenguaje. La “sesión lógica” es, como ha señalado Jacques-Alain Miller, una “unidad a-semántica”, una unidad que pone en suspenso la significación para reconducir al sujeto a la “opacidad de su goce”, antes precisamente de que esa unidad se cierre sobre sí misma en la significación fálica. Esta orientación nos plantea una suerte de clínica diferencial de la sesión analítica fundada en dos modos o dos usos del Uno.

La hipótesis que quiero plantear es que el uso de lo que llamamos “sesión corta” se funda no tanto en la duración cronológica de la sesión sino en un uso del Uno que el propio Jacques-Alain Miller situó en su curso hace ya un tiempo en la enseñanza de Lacan. Es siguiendo esta lógica que podemos transmitir la ética implícita en nuestra práctica de la sesión que “corta” en oposición a la sesión que cierra o puntúa la significación. La sesión corta viene a reintroducir así la discontinuidad del inconsciente freudiano señalando el corte necesario para hacerlo existir.

La práctica nos muestra que en un análisis pueden sucederse sesiones de un modo y del otro, sesiones que funcionan como unidad semántica a partir de una puntuación y otras, generalmente las más sorprendentes, que funcionan como unidad a-semántica en la lógica del corte, y que en realidad las segundas no podrían darse sin las primeras. La recíproca no es necesariamente cierta: es precisamente en la generalización de la sesión como unidad semántica que se opera el viraje a la psicologización de la experiencia y a la necesidad de establecer un standard para la sesión. A este uso diverso del Uno en la sesión analítica corresponde también otra distinción que solemos hacer entre el tiempo epistémico, el tiempo de saber producido por el significante, y el tiempo libidinal, el tiempo de la pulsión en el que el sujeto hace la experiencia de la opacidad de su goce.

La hipótesis que implica el uso de la sesión lógica es que la función del corte es la más apropiada para llevar al sujeto a dar una nueva respuesta a la pulsión, esa exigencia de satisfacción inmediata de la que el síntoma es una formación, una satisfacción sustitutiva. Si distinguimos aquí usos de la unidad, semántica o a-semántica, de la sesión debemos plantear entonces la pregunta sobre esta unidad misma. Porque, en realidad ¿cuándo empieza y cuándo termina una sesión para definir su unidad? ¿Una sesión es lo que sucede entre qué y qué? ¿Empieza con el saludo entre analista y analizante? ¿Termina cuando el analista da por concluida la sesión, cuando el analizante se levanta del diván? Ocurren con frecuencia una multitud de cosas entre ese momento y el saludo de despedida, a veces lo más importante ocurre y se dice allí, en ese intervalo, o incluso un poco más allá, cuando la puerta ya casi se ha cerrado, o incluso un poco más allá todavía, cuando la puerta ya se ha cerrado… y el analizante llama de nuevo. Se olvidó el paraguas, o no recuerda bien cuándo es la próxima cita. Y ahí se juega a veces el destino de la sesión, el encuentro con lo nuevo… Como escribía Baltasar Gracián: la verdad siempre llega la última, y tarde, cojeando con el tiempo. Decididamente, la sesión analítica no se aviene a ser tomada como unidad semántica clausurada entre dos momentos precisos. Entendida desde la vertiente del tiempo libidinal siempre puede abrirse un nuevo intervalo un poco más allá de allí donde había sido clausurada.

El sujeto histérico, el que inventó con Freud el psicoanálisis y la propia sesión analítica, es el objetor por excelencia del Uno de la sesión como unidad semántica. A veces, puede no aceptar fácilmente la despedida, queriendo reintroducir en la cadena significante su representación de sujeto por todos los medios, poniendo siempre de nuevo en el intervalo que va a cerrarse la última palabra. El sujeto histérico es la mejor objeción a la sesión entendida como intervalo cerrado entre dos significantes, entre S1 y S2, es una objeción fundamental a la lógica de Humpty Dumpty, a que sea el Otro quien maneje la retroacción del significante para puntuar la significación. El analista puede poner punto final a la frase, pero el sujeto puede considerarlo sólo como un punto y seguido para seguir escribiendo la frase un poco más allá, y hacer de ese “un poco más allá” que estaba fuera del intervalo algo que forme parte del intervalo para darle su sentido más propio.

Lacan se refería así a esta virtud del sujeto histérico en su Seminario de 1971: “Cuando la histérica prueba que, una vez pasada la página, continúa escribiendo en el dorso e incluso en la siguiente, uno no comprende. Sin embargo, es fácil: ella es lógica.” [2]¿De qué lógica se trata? A la lógica binaria del significante, a la lógica del intervalo cerrado entre S1 y S2, a la lógica del Uno de la unidad semántica, del intervalo prefijado por un standard cualquiera, la objeción histérica hace aparecer otra lógica, una lógica que podemos llamar de intervalos abiertos, para seguir la indicación de Lacan en su Seminario “Aún” a propósito del goce femenino más allá del falo, allí donde introduce la necesidad de considerar la topología de los “espacios abiertos, es decir que excluyen su límite” [3] para situar el goce femenino, ese goce de límites imprecisos, “envuelto en su propia contigüidad”, para retomar otra expresión de Lacan al respecto. [4]Así, la sesión corta es una sesión que tiene en cuenta este campo del goce heterogéneo al goce fálico que querría contabilizar cada espacio, cada tiempo, con el Uno del significante del falo.

En realidad, podemos decir que es este goce del Otro el que nos obliga a poner en suspenso de lado cualquier standard de tiempo y de encuadre para poder abordar el tiempo libidinal del sujeto, el tiempo de la pulsión que se envuelve en su propia contigüidad. Esta otra lógica, que no es la de los intervalos o espacios cerrados sino la del corte de los espacios abiertos, es también, como saben, la lógica planteada por la paradoja de Aquiles que no llegará a alcanzar nunca a la tortuga. En efecto, los pasos de Aquiles, por muy rápidos que sean, siguen la lógica de las unidades semánticas, orientadas por el Uno contable del significante fálico, y no atrapan nunca a la tortuga que es también, como el sujeto histérico, una tortuga lógica y sigue la recta de los números reales que funcionan como espacios o intervalos abiertos. Es sabido que con la contabilidad de los números naturales nunca podremos llegar a cubrir la continuidad del camino de los números reales. Siempre habrá un nuevo intervalo abierto entre los dos que tomemos para cerrarlo. Así, podemos intentar escribir estas dos lógicas o usos diversos del Uno de la sesión analítica con dos fórmulas que sitúen ese Uno en relación a dos funciones del otro. Escribamos la fórmula del tiempo de la sesión “unidad semántica” del siguiente modo: 1+A, donde 1 es el significante fálico que cierra el lugar del Otro en un intervalo contable y sumable. Es la fórmula que conviene al standard cuantificador del tiempo de la sesión bajo el equivalente general que sea.

El analista que toma el lugar del Otro para manejar la significación del Uno fálico y hacer de la sesión una unidad semántica, se encuentra como Aquiles con la tortuga de lo real escabulléndose siempre un poco más allá. En la lógica del Uno No-todo, hay que tomar cada elemento uno por uno, sin que puedan adicionarse ni cerrarse en un conjunto o un intervalo. Es una lógica que tiene en cuenta lo real y el objeto que queda como resto. El uso del Uno es aquí el uso del significante tomado como asemántico, significante sin-sentido que apunta a ese resto fructífero, imposible de reciclar en el Uno de la significación fálica. La fórmula que podemos escribir para este uso del Uno en la sesión corta es entonces: 1+a, el Uno-no-todo más el objeto a.1+a precisamente es la fórmula del tiempo lógico tal como Lacan la escribirá en su Seminario “Aún” al releer su texto de El tiempo lógico de 1945. Esta fórmula nos indica que bajo el “tiempo epistémico”, el tiempo de saber ordenado por la lógica retroactiva del significante, está presente el “tiempo libidinal”, el tiempo pulsional en el que el sujeto es tomado como objeto a para la mirada de los otros. Ya no se trata aquí de la intersubjetividad, del tiempo intersubjetivo de la significación del Otro cuyo único límite posible era la respuesta de Humpty Dumpty a Alicia. Porque el Otro no es tomado ya como otro sujeto sino precisamente como objeto bajo la mirada de los otros. Es solamente en relación a este objeto irreductible al Uno del significante que el sujeto podrá alcanzar la certeza de su ser pulsional, es sólo en la prisa que este objeto hace presente que el sujeto podrá realmente concluir de una manera duradera.

La experiencia muestra que para acceder a esta conclusión, el analista debe transformar la espera en urgencia. Es en esta “inversión súbita” [5] de la espera en prisa, tal como Jacques-Alain Miller la ha definido, que el sujeto puede acceder a la certeza del acto. Esta inversión lleva siempre la marca de una precipitación, de una suspensión del tiempo de comprender que se traduce en un acortamiento de la duración como experiencia temporal, un acortamiento que tiende a la dimensión del instante, aunque siempre vaya acompañado de un “algo más que un instante”, de un resto libidinal no subsumible en su propio movimiento.

Señalemos ahora que en esta lógica una sesión no funciona como intervalo cerrado. El intervalo se produce más bien entre cada sesión tomada, ella misma, como un corte, único modo de apuntar a ese real que se escabulle. Cuando el Uno de la sesión apunta a lo real, el tiempo de comprender, el tiempo epistémico de saber tiende a darse fuera de la sesión analítica, o mejor dicho, no tanto fuera sino entre sesión y sesión, en un intervalo que no es una simple exterioridad. En este sentido, la sesión analítica suspende este tiempo de comprender para precipitarlo en su extimidad, en su intervalo. En efecto, el sujeto de la sesión corta no es el sujeto que comprende, más bien se aprehende en una primera suspensión del tiempo de comprender en la que el analista sostiene una pura presencia real. Es entonces en el intervalo entre sesión y sesión donde el tiempo de comprender puede producirse. Por el contrario, la idea de que el tiempo de comprender debe producirse por entero en el interior de la sesión, como un “todo comprensión” que debe cerrarse en su unidad semántica, lleva a la imposibilidad de definir sus límites, y la sesión analítica se traduce necesariamente en términos de duración cuantificable, más o menos larga, pero necesariamente mensurable cronológicamente en sus límites.

En la orientación de la “sesión lógica”, si situamos el tiempo de comprender en el intervalo entre sesión y sesión entendida como corte, la sesión analítica se revela en su función de instante más allá de su duración. Ese instante tiene una particularidad que podrá parecer ahora paradójica. Es un instante que se alarga en sus resonancias, en sus efectos de suspensión del tiempo de comprender por la función de corte de la interpretación. Pero es esta función de resonancia o de eco de la sesión analítica la que nos parece más acorde con la experiencia de la pulsión en el sujeto, experiencia que Lacan pudo definir precisamente como “el eco en el sujeto del hecho que hay un decir”. La lógica de la sesión corta sigue el tiempo, instantáneo, de ese eco. Aquiles el analista debe pues acortar el paso para alcanzar a lo real de la tortuga sujeto de nuestro tiempo, debe hacer de su paso corte en lo real ya que en el espacio de la duración continua nunca podrá alcanzarla por mucho que alargue el paso. Pero digamos para concluir que para saber acortar el paso ese analista deberá haber sacado las consecuencias de su propio ser de tortuga.

Notas
1-
Jacques-Alain Miller, “El tiempo lógico (I)”, en el Psicoanálisis, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis 1, p. 17. 2- “Quand l’hystérique prouve que, la page tournée, elle continue à écrire au verso et même sur la suivante, on ne comprend pas. C’est pourtant facile : elle est logicienne.”
Jacques Lacan, “D’un discours qui ne serait pas du semblant”, 9 de Junio 1971. Texto inédito.
3- Jacques Lacan, Séminaire XX, “Encore”, du Seuil, p. 14-15.
4- En 1960, “Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina”, Escritos, Siglo XXI, p. 714.
5- Jacques-Alain Miller, “El tiempo lógico”, El Psicoanálisis, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis 2/3, p. 190.

Fuente: www.wapol.org
PUBLICADO POR LIC. VIDRIERAS EN 13:35 NO HAY COMENTARIOS:
ETIQUETAS: LÓGICA DE LA SESION CORTA, MIQUEL BASSOLS

 

Lectura Lacaniana-Películas. Embriagado de Amor

Película: “Embriagado de Amor”

 

Embriagado: es un estado en exceso, que  implica la pérdida del equilibrio y la homeostasis…
Amor: según la definición de Lacan es: “es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es”.
La película, desde mi lectura, da cuenta del modo en que el protagonista es tomado por  un exceso, un desborde, algo que no puede domarse o dominarse (en este aspecto estaría en la dimensión del goce) y “un amor” que admite una significación y una función diferente a la que creemos compartir la mayoría de la personas; tanto para Barry, como para Lena, su novia, ambos están atravesados por estos términos.

¿Qué puede suceder cuando alguien no puede dar esa nada, condición necesaria para el amor, desde la definición lacaniana?

Barry (Adam Sandler), intenta realizar un movimiento hacia la mujer encontrando una serie de obstáculos subjetivos, que se le imponen, lo defino como determinadas conductas y situaciones que están por fuera de la palabra, fuera de lo simbólico, que obliga al protagonista a crear y construir un particular camino hacia esa mujer. A mi entender él no cuenta con un recurso (fantasma) que le permita tener la potencia suficiente para abordarla.

La  unión amorosa con Lena, paradójicamente tiene un efecto “desembriagado” en su subjetividad.
Algunos detalles:

El ritmo, la estética y la música de la película, estos elementos hacen de esta obra,  un collage particular, que nos invita,  a experimentar en cierto modo, la montaña rusa subjetiva de Barry.

Ya desde el  comienzo ocurren una sucesión de dos eventos extraños casi al mismo tiempo:

1. Un accidente de tránsito en la puerta del taller y al mismo tiempo una camioneta que deja un armonio descompuesto,  en la calle donde él tiene su negocio.
2. Luego aparece una mujer, que le pide algo y él reacción de manera extraña, con miedo, frente a la presencia de ella.

El director, deja entrever una relación, entre el Armonio (piano), que luego “va intentar aprender a tocar”, con la mujer.

Me parece importante precisar cómo esta nombrado y ubicado en el discurso familiar.

La escena del cumpleaños, es clave para entender el lugar de objeto que tiene y como siente las demandas de las 7 hermanas.
Barry le dice a su cuñado luego de romper los vidrios de la ventana, por un comentario de las hermanas de un recuerdo infantil (cuando era niño, había lanzado un martillo hacia los vidrios de la ventana de la casa de los padres, porque las hermanas le decían que era mariquita):

-Te pido disculpas no quise hacer lo que hice.

-“A veces no me gusto a mí mismo. No sé si tengo un problema porque no sé cómo es otra gente. A veces lloro mucho, por ningún motivo.
Insiste la palabra “no se” por qué hago esto. Aquí aparece la dimensión de división del sujeto, pidiéndole ayuda a su cuñado.

El camino hacia la mujer:

El protagonista hace un llamado a una línea Hot, desea hablar con una mujer…

En el dialogo que tiene con la mujer Hot, Barry decide nombrarse de otro modo para abordarla telefónicamente, y  un detalle no menor es que en el intercambio no está puesto lo sexual en juego, es decir, es un intento fallido de resolución del movimiento hacia una mujer, este montaje en la realidad, considero que tiene las coordenadas de un acting out.

En la primera cita con Lena, ella hace un comentario, dice que la hermana le había contado la historia del recuerdo infantil (que le provocó una reacción violenta en la escena del cumpleaños familiar), la significación que le da Lena es de un cuento gracioso,  en cambio él no lo tolera, se dirige al “baño” (lugar donde van los desecho) del restaurant y lo destruye.

El cambio subjetivo.

Es a partir del viaje y del encuentro con Lena en Hawái, que comienzo a leer un cambio en su subjetividad, por ejemplo:

• cuando el auto de los delincuentes, lo chocan a él estando con Lena, y Barry enfrenta a los delincuentes con otra actitud.

• Cuando fue a ver al dueño de la línea Hot, que lo estaba amenazando. Y le dice:

“Tengo tanta fuerza en mí que no te imaginas… ¡Tengo un Amor en mi vida! Me hace más fuerte de lo que te puedes imaginar.

Es decir, aparece un valor fálico que le da potencia, para enfrentar lo que lo amenaza, lo que lo desborda…

En este sentido la película debería llamarse “Desembriagado por el Amor…”

 

http://54321cine.blogspot.com.ar/2013/12/embriagado-de-amor.html