Entrevista a Silvio Fischbein. Segunda parte

 
 
 
E: ¿cuál es tu relación con el psicoanálisis? 
S. F : Yo tuve mucha suerte con mis cuatro analistas que tuve en la vida, yo invertí una fortuna en el psicoanálisis, yo empecé a analizarme el día anterior a cumplir 15 años, algún día ustedes me van a tener que dar una medalla de oro.
(Risas). Son estos 50 años ininterrumpidos, de análisis. No concibo vivir sin mis sesiones porque es un espacio que es para mí, para pensarme, yo casi te diría que si mi analista habla o no hablar me da lo mismo.
 
E: ¿Y el análisis incidió en tu veta artística, en tu creación?
S. F: ¡Qué pregunta difícil! No, incidió en mi vida. Con lo cual obviamente se ve reflejado en mi obra, pero no.
 No directamente.
De mis cuatro grandes analistas, uno lo sigo teniendo, y por suerte, nunca jamás ninguno de los cuatro se metió con mi obra. Sí, por ahí, trabajé mucho en análisis mi relación con el arte, mi relación con el poder o no poder hacer, con el mostrar o no mostrar, con producir o no producir, pero eso lo trabaje ahí. Por suerte nunca salió, yo creo que eso hubiese sido el final de cualquier tratamiento mío si se ponen a interpretarme una obra, guarda, si yo la llevó a la sesión es distinto. . ¡Una obra es una obra! Es una obra en mi taller que si a esa obra la llevo a sesión, pero si llevo la obra a sesión, vale lo que pase ahí. Pero una vez que la sacás de sesión: es una obra y listo, es una obra y chau.  O sea que incide tangencialmente en tanto y en cuanto incide en tu vida. Fuera del análisis, fuera de la sesión, qué tiene que decir de mi obra. Tampoco tiene que decir ni siquiera de mí fuera de la sesión.
 
E: ¿Y esto que vos hablas de la mirada y del encontrarte con cosas, siempre fue así o desde hace un tiempo empezó a pasar?
S.F: Esta sí es una pregunta difícil. Sí, es una pregunta difícil porque hubo una transformación, o sea yo tuve una formación tradicional y yo me atreví a romper y a asumir mi mirada no hace mucho tiempo. Yo te diría que empecé hace unos 15 años, hasta ese entonces yo pretendía llenar las salas del cine, pretendía todo lo que supuestamente pretende una artista convencional y fue un acto, una cosa determinante, yo estuve muy enfermo hace unos años, viste esas enfermedades que uno empieza escuchar las arpas del cielo y yo no sabía cuál era el resultado y dije: “¡má sí, si mis perspectivas son estas yo me pongo a hacer lo que se me canta!”, y ahí yo siento que sí hubo un quiebre con todo lo anterior, cuando realmente me decidí a hacer lo que se me cante le guste a la gente o no le guste la gente.
 Las normas del buen arte, quedaron de lado. Hago lo que se me canta.
 
E: O sea la transformación estuvo más en la decisión de seguir eso…
S.F:  Sí, sí.
 
E: Eso ya estaba desde antes y vos decidiste seguirlo a raja tablas a partir de eso…
S-F: Totalmente. Totalmente. Eso fue para mí un quiebre y qué bueno, no fue hace tanto, fue hace siete años, pero también es cierto que me empezó a ir bien a partir de ahí.
Yo creo que eso es importante porque en realidad es lo que la gente espera del arte, de un tipo jugado por lo que quiere, por lo que desea.
Fue todo un proceso: todos sabemos vamos a morir, y una cosa es saberlo y otra es que te pongan tarjeta amarilla y no sabés en qué momento te pusieron la roja: “¿qué estoy esperando para vivir?”.
 
E: Se acabó el posponer…
S.F: Se acabó. “¿Qué estoy esperando?”. Eso para mí tengo que reconocer que fue fuerte, pero por ejemplo también me llevó a cambiar de analistas, a cambiar muchas cosas, a separarme, no por primera vez, por segunda vez. Me llevó a un montón de cosas. El tema de la enfermedad para mí fue un aprendizaje de la salud. Hasta el día de hoy.
 
E: ¿Y cuál es tu relación con Carlos Dante García?
S. F: Con Carlos nos conocemos hace mucho, mucho, mucho tiempo, pero mucho, 40 años, él era compañero de estudios de la madre de mis hijos, que fue mi primer mujer, y siempre yo creo que fue una relación de mucho afecto, de mucho respeto, entonces yo me encuentro con Carlos tal vez una vez por año o una vez cada dos años, y podemos charlar, podemos hablar lo más bien.
 
E: Vos estuviste en un seminario de él, en el seminario “la interpretación”.
S. F: Sí, sí, fue ahí en Callao.
 
E: ¿Y fue la primera, la única vez que estuviste con él?
S.F: Sí, sí, sí. Yo lo respeto muchísimo a Carlos, lo quiero muchísimo, hemos vivido muchas cosas juntos y cada vez que no juntamos podemos charlar y hablar y yo creo que nos respetamos mucho, fundamentalmente.
 
La entrevista finalizó con un recorrido muy cálido por las aristas de su casa y fuimos convidadas con la intimidad de un artista desvestida ante nuestros ojos, el taller de Silvio y la inmensidad de sus obras que trascienden toda posibilidad del decir.
 

Hombres de novela-Casa de Letras

Por Sebastián Robles

El martes 4 de febrero inicia sus clases en Casa de Letras el taller de lectura “Hombres de novela: En El extranjero de Camus y Lolita de Nabokov, Mersault y Humbert Humbert”, a cargo de Silvia Hopenhayn. Conversamos con ella acerca de la temática y la modalidad de trabajo en el taller.

¿Qué particularidades tienen, a grandes rasgos, los personajes de Mersault en “El extranjero” de Camus y Humbert Humbert en “Lolita?

Meursault es un personaje enigmático, oscuro, nihilista, una buena vara para medir lo humano en lo literario. Se dice que es un “extranjero” de la vida. Sin embargo se alimenta de ella como pocos, de lo que queda, de lo amado, de lo perdido, de los restos. Hasta incluso para matar, se le interpone un destello de vida: el mismo sol del día del entierro de su madre. Meursault trata de “purgarse del mal”, “vaciarse de esperanzas” y “abrirse a la tierna indiferencia del mundo”.

El caso de Humbert Humbert es muy distinto, aunque también es un condenado por haber cometido un crimen. El de HH es un crimen por amor (casi inverso al odio de Meursault). El amor por Lolita, “Luz de mi vida”, “fuego de mis entrañas”, “pecado mío”, “alma mía”. Toda la novela es en realidad una larga confesión frente a quienes lo juzgan (Jurado, jueces y… lectores, como bien menciona a las tres instancias). Ya que es una historia contada desde la cárcel, cuando los hechos ya han ocurrido, esto aminora el pecado y permite dar mejor cuenta de la condena del amor, al tiempo que de la libertad inmensa que implica haberlo conocido.

Ambos personajes, si bien son totalmente distintos  -en destino y estilo-, cuentan su historia en primera persona, en una arrojada –¡y condenada!- primera persona. En el caso de HH es una verdadera confesión, tal es así que en el prólogo (apócrifo) a la novela “Lolita”,  se propone otro título: “Las confesiones de un viudo”. Por otra parte, es un personaje que atraviesa la literatura como El Quijote, pero en la encrucijada trágica del siglo XX. El viejo mundo y los Estados Unidos, son el telón de fondo donde HH despliega sus deseos y repudios (personajes y culturales).

Meursault, también contado en primera persona, apunta a la descarada denuncia del ser; nada es más verdadero que la ira depuesta; no hay mayor libertad que la del desertor de la humanidad. “La fuerza de la costumbre” es temible, la peor condena.

¿Por qué los elegiste como tema de estudio en el taller “Hombres de novela?

Me interesaba abordar una ficción protagonizada por dos hombres condenados, y tratar de atisbar sus deseos. Más allá de la riqueza literaria que reside en las obras de Camus y Nabokov (¡tan distintas!), estos personajes revelan una subjetividad masculina que sólo puede esbozar la literatura.  Y que surge a mediados del siglo XX (una en 1942, la otra en 1955).

Meursault es un personaje que vuelve en estos tiempos de desidia, y por otra parte, acaba de cumplirse el Cententario del nacimiento de Albert Camus. Recordarlo es una suerte de homenaje para redescubrir la fuerza de su prosa, el vértigo de su personaje feroz y solitario.

En cuanto a Humbert Humbert, siempre me resultó un personaje increíble, un lujo de detalles literarios (la idea del doble, los neologismos, las aliteraciones, etc); citas, apuestas. Su historia trágica con Lolita (por lo general reducida a lo erótico) es una revelación de la imposibilidad de amar… demasiado.

¿A quiénes está dirigido el curso? ¿Es necesario tener algún estudio o lectura previos?

No hace falta venir con los textos leídos. Prefiero trabajar con las lecturas in situ para no perder el valor y la gracia del texto original. Sin demasiado metadiscurso (“se dijo de…”), más bien atender a la letra del autor, allí reside el secreto de su obra (y el tesoro de la lengua!).

Si bien voy a brindar un contexto histórico y ciertas coordenadas literarias para disfrutar y comprender el impacto de estos textos, la idea es recorrer juntos los momentos cruciales de la vida de los dos personajes, leyendo los pasajes más importantes de las novelas durante el curso.

Más información acerca del taller “Hombres de novela”

Casa de Letras, Escuela de Escritura y Oralidad

El Efecto inesperado-Taller de investigación sobre dramaturgia del actor


En el montaje cinematográfico es conocida la idea de que al poner juntas dos imágenes se produce una tercera que suscita un nuevo sentido, efecto de dicha articulación. En el taller se hará lo mismo con las palabras y las frases que surjan de los actores, tomándolas como elementos con los cuales se puedan crear nuevas articulaciones -más allá de su contexto original de sentido- para producir dramaturgia. Se van a registrar los dichos que aparezcan en las improvisaciones y se trabajará con ellos, creando textos que puedan volver a la escena para poner a prueba su consistencia dramatúrgica. No se partirá entonces de un sentido pre-establecido al que los elementos quedarían subordinados de entrada. En lugar de eso, el sentido será un punto de llegada, inesperado y sorprendente, producido por el trabajo de articulación.
 

Más información en:

http://celcit.org.ar/cursos/94_el-efecto-inesperado—taller-de-investigacion-sobre-la-dramaturgia-del-actor.html

En el CELCIT, Moreno 431, (1091) Buenos Aires. Argentina
Teléfono: (5411) 4342-1026. Skype: celcit-argentina

La Putarracha. Parte I

Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto
y no enjaulado adentro de un despertador.

Marcha de Osías. María Elena Walsh

 

El armado de  un caso, su  presentación,  supone  una construcción, lectura de una lógica que da cuenta de los significantes que representan al sujeto para el Otro y que el sujeto trae al encuentro con el analista.

Laura Canedo en su artículo “Las ficciones clínicas: escritura y lectura, parte II”   presentado en esta misma sección dice: “Así, debemos plantear sin ambages, que el caso que presenta el analista pone en primer plano no el caso, sino una construcción que es producto del analista, de su formación, de su clínica, de su posición. Se trata entonces no del caso, sino de la lectura que permite al analista dar cuenta de la posición del sujeto, a partir del propio deseo, del deseo del analista”(1).

El armado de esta construcción no es una interpretación, no es dar sentido como refiere Guy Briole en otro artículo de esta misma sección. En la presentación de un caso el analista rinde cuentas del acto de analista, de su práctica y de la teoría que  respalda esa práctica que al decir de Briole, se lee en “filigrana” (2). ¿Que sería que se lee a filigrana? En el armado de un caso, en su presentación, la teoría que sostiene esa práctica se lee a trasluz.

En la lectura que hace un analista al encuentro con un paciente, el poder establecer una lógica  que dé cuenta de los significantes que representan a un sujeto para el Otro; en relación al trabajo con niños, ¿qué lugar y qué función tiene el juego en el tratamiento con un niño? ¿Que se lee y como se lee el juego?
El siguiente material es sobre una niña de 4 años; Lara.  Sus padres María y Federico  consultan en Octubre del 2012. Para situar el material voy a relatar  parte de la primera entrevista con sus padres.
María comienza diciendo: “ Tenemos dos hijas, Lucía de 9 años, divina, dulcísima y Lara de 4 que requiere su ayuda,  entre tantas  cosas que tiene, no podemos sacarle los pañales para hacer caca, va al jardín sin pañales pero para hacer caca  pide el pañal. Cuando le dijimos que no le poníamos el pañal estuvo una semana sin hacer caca e hizo un bolo fecal. La pediatra nos decía que no era nada, que había que esperar.

Analista: ¿Entre tantas cosas?

María: A veces muerde, pega, es muy temperamental, no sabemos como ponerle límites, ella muerde a su hermana mayor, si la ve se va a dar cuenta.

Federico: Su primer año de vida fue complicado, lloraba muchísimo, dormía poco, solo se dormía al pecho de la madre. Nunca chupete, reemplazó la teta por la mamadera, la mamadera es todo para ella.

M: Lloraba, lloraba, lo único que la calmaba era la teta, vivía como un ternerito. A mi Lara me puede, es muy pegada a mí pero para dormir solo se duerme con el padre.

F: Es inevitable comparar, Lucía no nos trajo nada de trabajo, y esta salió cabrona.

M: Hace 17 años que estamos juntos. Nos casamos y al año nació Lucía. Yo cumplí 30 y no queríamos tener más hijos. Después él pierde el papá, es hijo único, lo vi muy solo y sufrido y no me gusto tener un solo hijo. Tuvo como una depresión…ahí consultó.

F: Yo me estoy enterando ahora que no querías tener dos hijos. Mi papá muere en Enero después se juntó con un problema laboral y ahí consulté con un psicólogo.

M: Yo en Junio me enteré que estaba embarazada. Cuando nació Lara a mi me agarro como una depresión, lloraba, lloraba.

F: Lo que pasa es que Larita no dormía.

 

Con Lara.  Tiempo de jugar.
Cuando conozco a Lara entra sola al consultorio y se la observa divertida. Lo primero que me dice es que tiene una hermana que se llama Lucía que es más grande que ella.
Se dirige al lugar donde están los juguetes y toma el maletín con el juego del doctor.

Agarra un muñeco y la tijera del maletín y dice “Esto es para cortarle las piernas a un compañero y esto –tomando una cajita- es para ponerle después una curita” “Esto –una pinza- es para agarrar a un compañero si se porta mal”. Yo no me porto mal, ¿ vos te portas mal? Pregunta esto  mientras seguía observando los distintos elementos del juego.

Analista: ¿Qué es portarse mal?

Lara: Pegarle a tus papas muy fuerte. Pegarle a tu hermana, morder…
Agarra unos títeres y dice: Esta es mala, “hola soy mala”, y pega fuerte a los títeres.

En las siguientes entrevistas jugó con  muñecas que las llevaba al doctor y las curaba. Con bloques que armaba una torta o una torre y  se le caía en forma reiterada;  a lo que yo decía: “caídas”. También jugó con autitos a las carreras en las que ella ganaba y yo perdía y esto le producía mucha risa y  aplaudía.

En otra  entrevista; cuando estaba por entrar a sesión pide  ir al baño. Cuando entra al consultorio le pregunto que le pasó que fue al baño.

L: Hice pis. Caca no, la caca en el inodoro se cae

A: ¿Y?

L: Me puedo caer.

A: Se cae la caca, no vos.

Agarra unos animales y dice “Estos perros con cabeza grande y el señor con la oreja rota, el monstruo le rompió la oreja. Ese día que le rompieron la oreja al señor, al señor le dolió, ese día no sabía a dónde iba porque ese camino era el camino del monstruo, ese día lo atrapaba el monstruo negro.

A: Monstruo negro que atrapa y rompe orejas.
Continuará…

Citas:
(1) Laura Canedo en su artículo “Las ficciones clínicas: escritura y lectura”, parte II. EN la página www.lecturalacaniana.com.ar, sección “Ficciones Clínicas”.
(2) Guy Briole, “Ficciones o casos controlados”. Pagina: www.lecturalacaniana.com.ar, sección “Ficciones Clínicas”.

La mordida del inconsciente

La mordida del Inconsciente

“En el inconsciente a nada puede ponerse fin, nada es pasado ni está olvidado, es lo que nos impresiona sobremanera en el estudio de las neurosis, en especial de la histeria”…”precisamente aquí, tiene que incar el diente la psicoterapia”.

Sigmund Freud

 

Hablar del sueño y su interpretación es arribar a la enorme riqueza que tanto los sueños como las pesadillas nos ofrecen para poder situar la posición inconsciente del soñante.

Freud relata en la Interpretación de los sueños que sus pacientes le enseñaron que “un sueño puede insertarse en el encadenamiento psíquico que ha de perseguirse retrocediendo en el recuerdo a partir de una idea patológica. Ello me sugirió tratar al sueño mismo como un síntoma y aplicarle el método de interpretación elaborado para los síntomas”.

La pesadilla que sigue a continuación, así denominada por la paciente, nos trae al sueño en su carácter de síntoma ya que es la misma pesadilla la que se repite una y otra vez.

Kenia es una niña de diez años, en una de sus sesiones me pregunta: ¿qué es eso?-señalando el diván.

Le respondo que allí los pacientes se recuestan para hablar de ellos mismos, de sus sueños, miedos y ocurrencias, entre tantas otras cosas.

“Yo quiero hablar de pesadillas, pues se repite y me despierto muy triste, algo así como con dolor en el pecho… Algunas veces sueño que en provincia donde mi papá y mi  mamá trabajan, me sueño que ahí adentro hay un león con cachorros, mi hermana entra y se queda atrapada y el león empieza a morderla y los leones pequeños también la muerden…. No se por qué sueño eso… en las noches mi mamá me sabe decir que grito y lloro”.

Le digo: atrapada.

“Una vez mi hermana estaba enojada conmigo, soltó la puerta fuerte y se atascó y cuando quería salir no podía”. Le pregunto sobre el por qué del enojo y dice: “no recuerdo muy bien, creo que es porque le comí su chocolate. Mi papá agarró una silla, golpeó la parte de arriba y abrió la puerta y pudo salir”.

Intervengo diciéndole “morderla”.

“Cuando nos solemos pelear ella me muerde y yo la muerdo, para que ella sienta lo que yo siento”, responde y continúa:”tal vez …siempre sueño lo mismo porque siempre hago lo mismo, peleamos con mi hermana porque siempre me molesta y siempre se trata de morderla”.

Este sueño trajo a mi recuerdo una cita de Lacan del seminario 24, en donde dice:

“… es como si acostado  pudiese hablar sin responsabilidad”. Y aclara: “Este analizando puede creer ésto por un cierto tiempo, hasta el día que descubre, acostado, que debe responder por esos significantes de los que pensaba no tener que responder, en el sentido de la responsabilidad. Y quizás, ese día, el Pase comienza a perfilarse para ese analizando porque en ese momento, podría decirse… se convierte en discípulo de su síntoma”.

El sueño, al decir de Freud, vía regia de acceso al inconsciente, confronta a esta niña con la responsabilidad de un deseo que no sólo está en ella sino que actúa desde ella, ella se identifica con mordida, pero oscila entre la que es mordida y el morderla.

La libertad para hablar de sus sueños y ocurrencias, quizás fue el señuelo tentador para  dejarse llevar por un decir, sendero impensado hacia la verdad del sujeto.

¿En qué medida un niño está en posición de hacerse cargo de tal advenimiento? Una verdad que se revela, dejando al desnudo la posición del que sueña.

Kenia relativiza su falta y dice “no recuerdo”, ubica ante la intervención del “morderla” un desplazamiento “porque ella me molesta”, es el otro, no ella, como cuando dice “para que sienta lo mismo que yo”.

De este modo, la culpa emerge cual mascarada evitando ser mordida por la responsabilidad: “yo la muerdo para que sienta lo que yo siento, porque siempre me molesta”. Un saber no sabido que pulsa a darse por conocer, se vuelve conocimiento y el soñante queda confrontado con sus deseos más subterráneos, como si de repente el significante en su acontecer tornase escuchable un “que se la muerdan los leones”.

Freud en sobre “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños”, en 1925, nos dice: “¿Es preciso asumir la responsabilidad por el contenido de sus sueños?” y continúa: “… es preciso asumir la responsabilidad de los impulsos oníricos malvados. ¿Qué otra cosa podría hacerse con ellos?”, “Si el contenido onírico –correctamente comprendido– no ha sido inspirado por espíritus extraños, entonces no puede ser sino una parte de mi propio ser”. “He de experimentar entonces que esto, negado por mí, no sólo «está» en mí, sino que también «actúa» ocasionalmente desde mi interior.” “… No obstante, asumo esa responsabilidad, que de una u otra manera me veo compelido a asumirla.”

Desde una lectura lacaniana de los sueños, el inconsciente pulsátil, como lo llama Lacan, nos arroja más allá de la represión sin solicitar ningún permiso.

Un deseo se hace saber, un ¿qué soy yo (je)? Que nos conduce a un “soy en el lugar del goce”.

Una repetición  “siempre hago lo mismo”, una pesadilla que se repite “mordida”, una posible causa “tal vez siempre sueño lo mismo porque siempre hago lo mismo”, punta del ovillo a perseguir a la letra. Insiste un hacer a partir de la localización de un significante que le arranca su máscara al sueño, formación del inconsciente que le tiende al sujeto su propia trampa, a tal punto que es el mismo significante el que puntúa e interpreta su mordida a través de las hilachas de lalengua.

Relatar nuevamente la Terapia ¿Por qué no hay atajos para sus problemas?

 

Entrevista a Eric Laurent, por Or Ezrati, publicada en Haaretz el 29 de Julio de 2012

 

Jacques Lacan. Revolución cognitiva en psicología


El psicoanalista francés Eric Laurent explora un futuro alternativo para la psiquis humana. Se encuentra extremamente perturbado por la mirada mecanicista propuesta por investigadores del cerebro y otros quienes reducen el funcionamiento de la mente a un proceso de pensamiento. Tal como es propuesto por los psicólogos cognitivos, en lugar de pensarlo como algo más básico y automático. Desde el psicoanálisis dirige una crítica a las tendencias dominantes en psicología. Y en este recorrido también nos esclarece el modo en que los gadgets nos observan mientras nos imaginamos que somos nosotros quienes los observamos.

El Dr. Laurent es uno de los principales seguidores del psicoanalista Jacques Lacan. Estuvo 14 años en análisis con Lacan, quien falleció en 1981. Como Ex Presidente de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, la cual promueve la doctrina lacaniana, Laurent es docente en el Departamento de Psicología de la Universidad de Paris VIII. Además ha publicado múltiples artículos y libros que han sido traducidos a numerosas lenguas. En su libro "Lost in Cognition," recientemente publicado en hebreo por Resling ‏ (traducido del francés por Nehama Gesser; no hay edición en inglés hasta el momento), Laurent debate acerca de lo que se está perdiendo a partir del empuje actual en psicología hacia un enfoque científico: tanto en el campo de la terapéutica como en lo que atañe a la mirada general sobre la psiquis humana.

Conocí a Laurent durante su reciente visita a Israel como invitado de la décima conferencia de la New Lacanian School of Psycoanalysis en Tel Aviv. El título de su conferencia fue "Leyendo un síntoma" ("Reading a symptom")

En "Lost in Cognition" Laurent enfrenta los abordajes terapéuticos actuales, como por ejemplo la psicología cognitiva, focalizados en los resultados contra los abordajes psicoanalíticos, en los que se hace foco en el proceso. Probablemente la mayoría de las personas que realizan un tratamiento psicológico, no imaginan el resultado final como una conciliación con el síntoma, sino como la completa desaparición del mismo.

¿Uno de los problemas del tratamiento psicoanalítico, y de las psicoterapias que ha inspirado, está en el hecho que los pacientes no comprenden realmente aquello que se les ofrece?

"Entender lo que hay en la balanza. Pienso que esto refleja el discurso dominante de este período. Quienes iban a ver a Freud, se dirigían a un psicoanalista en un tiempo en el que nadie sabía qué era la psiquiatría. Buscaban el alivio de su sufrimiento y se dirigían a quien era descrito como un especialista en esa área – un especialista solitario con sus métodos singulares en los que se aprendía a confiar, de un modo comparable al de la medicina de tiempos antiguos."

"Actualmente, el discurso de la época impone que se debe ser creativo, tener medios y sobre todo conseguir resultados. La posición analítica deriva precisamente de tomar al discurso dominante como aquél al que los sujetos retornan o aquel en el que están inmersos – que es el ideal del período de tiempo en el cual viven. ¿Pero qué quieren realmente? Esto es, por encima y más allá del hecho de que tengan en cuenta su pedido, su queja en términos del discurso imperante en la época. Ellos dicen "Por favor ayúdeme a deshacerme de las dudas que me torturan acerca de mi esposa: ¿Es ella la persona indicada para mí? ¿Debería elegirla a ella o a mi amante? ¿Tiene razón ella? ¿Tengo razón yo?’ "

"Aparentemente, ellos están pidiendo algo muy claro: ‘Dígame cómo hacer lo correcto con mi sufrimiento, con los conflictos que no puedo resolver. Deme la solución.’ Sin embargo en definitiva, lo que verdaderamente se está diciendo es, ‘Soy un fracaso en todo esto, ayúdeme a deshacerme de mí mismo.’ Si usted escucha el modo en el cual los sujetos articulan su sufrimiento, sus dificultades existenciales, siempre hay una tensión entre el aspecto específico, que está limitado a aquello de lo que quieren deshacerse y el deseo de una transformación completa – el deseo de ser alguien más, para vivir acorde a los ideales de su tiempo y para poder liberarse de todas las contradicciones que constituyen la historia personal de cada uno.

"La habilidad clínica del psicoanalista, en nuestro tiempo y en períodos anteriores, puede ubicarse en la decisión de responder de una manera precisa a los elementos limitados contenidos en la queja del sujeto. Algunas personas son capaces, a través de la pequeña ventana creada por su queja, de lograr el acceso a la compleja mixtura creada por su historia personal, mientras que otros no pueden. No hay un "talle único" que sirva para todos. (‘one size fits all’)’"

Ud. escribe que en algunas terapias cognitivas lo que se recibe es el fetichismo de una figura ideal con quien uno trata de identificarse, en el mismo sentido que la industria de la publicidad busca que nos identifiquemos con los modelos y los productos que están vendiendo.

"Una de las demandas de nuestros tiempos capitalistas es la necesidad de pensarnos a nosotros mismos como empresarios que deben maximizar sus vidas. Debemos pensar más, disfrutar más, experimentar una vida sexual más intensa. Si no lo maximizamos, los vemos como un fracaso, donde los únicos culpables somos nosotros mismos. Entonces, la demanda más común será ‘Por favor, arrégleme.’ Ese es el ideal del superyo: ‘Por favor, arrégleme, vuélvame super-productivo.’ Desde mi punto de vista, es más acertado tomarlo como una demanda del superyo que pesa sobre el sujeto e interpretarlo consecuentemente − en lugar de tratar de acceder a él. En definitiva, todos pueden percibirse como fracasados en cierto sentido, y lo cierto es que no es tan terrible."

¿Qué puede decirnos acerca de las técnicas cognitivas que han sido probadas como muy efectivas, tales como la sensibilización – una exposición gradual al objeto temido en el tratamiento de las fobias?

"Voy a responderle tomando como ejemplo a un paciente mío que sufría miedo a volar. Había todo tipo de historias en su familia acerca de aviones y sobre el ideal del piloto, entonces él tuvo un conflicto con ello y fue obligado a confrontarlo. En cierto momento del tratamiento el paciente me cuenta que debe tomar un avión por motivos laborales. Yo lo animé a realizar una terapia cognitivo-comportamental de exposición en la cual era expuesto a una realidad virtual que simulaba un avión, cuyo método consiste en el intento de acostumbrarlo a una situación de miedo inducida. Desde mi punto de vista, esto es comparable a tomar un medicamento que calme el miedo antes de abordar un avión. El tratamiento alivió su condición, pero el miedo básico permaneció. Se repuso al miedo pero le llevó más tiempo lograr finalmente sentirse a gusto en un avión."

"Si alguien se dirige a un analista en búsqueda de un tratamiento y dice, ‘Quiero deshacerme de mi miedo a volar porque quiero tomar un avión,’ yo le digo, ‘Intente terapia de exposición.’ Si esto sucede en el curso de un análisis, puedo decirle, ‘Vaya, hágalo y luego vuelva.’ La vida es difícil. Hay algunas herramientas que están disponibles para usted, entonces vale la pena utilizarlas."

¿Que es aquello que en realidad se pierde cuando alguien lleva sus síntomas a un psicólogo cognitivo?

"Le puedo decir dónde no acuerdo con mis colegas desde el punto de vista ético. Me opongo al componente comportamental que existe en la combinación habitual de la terapia congnitivo-comportamental. El paciente va a encontrarse en confrontación con una autoridad poderosa que trata de imponer un cambio comportamental con un abordaje del tipo "talle único" para todos (‘one size fits all’). Como si el comportamiento bueno existiera y pudiera ser estandarizado. Esto no sólo es dañino para el sujeto, es verdaderamente peligroso para los ideales de libertad. En 1971, en el auge de la "manía" comportamental, Skinner [B.F. Skinner, el padre del conductismo] declaró a la revista Time que la libertad es un lujo que no podemos permitirnos.

Entre Lacan y Chomsky


Laurent comienza su libro con una animada descripción de sí mismo en un seminario de Lacan, lidiando trabajosamente con sus doctrinas. "Principios de Noviembre de 1975, sólo podíamos estimar la ignorancia desprovista de gloria que configuraba nuestro destino," escribe y continúa, "De repente, en Diciembre de 1975, un rayo de luz aparece. Lacan regresa de los Estados Unidos y habla acerca de de Noam Chomsky. Nosotros conocíamos el trabajo de Chomsky… entonces supusimos, que seríamos capaces de encontrar algo allí, un punto de apoyo."

Es interesante pensar que cuando Lacan menciona al lingüista Noam Chomsky, quien fue el precursor de la revolución cognitiva en psicología, pareciera que usted y sus amigos casi suspiraron aliviados: He aquí algo que conocemos.

Laurent ríe: "Sí, eso es cierto, pero el punto de vista cognitivo de Chomsky es muy diferente al modelo teórico que está implícito en la terapia cognitiva. La manera más sencilla de explicar la diferencia es a través de la pregunta acerca de si la experiencia humana puede ser reducida al aprendizaje. Chomsky lo ejemplificaba en relación al lenguaje declarando que su infinita complejidad no podía ser explicada solamente en términos de aprendizaje. Dentro del sistema lingüístico, Chomsky señalaba que pueden ser creadas y comprendidas un infinito número de oraciones cuya existencia no puede explicarse solamente a través de un sistema finito de aprendizaje.

"De manera similar, los más grandes matemáticos afirman que no han aprendido matemáticas sino que se tropezaron con ella o se zambulleron en ella. Ellos sólo aprendieron las técnicas, pero la esencia de las matemáticas no es algo aprendido. En sus biografías, muchos matemáticos, cuando intentan describir ‘cómo funciona,’ hacen uso de términos que se relacionan a un acceso a un mundo infinito de ideas que existe en alguna parte, externo a ellos. Entonces, tenemos lo infinito en lingüística y lo infinito en matemáticas y también tenemos lo infinito en la experiencia psicoanalítica – en la contradicción entre la repetición del modelo de su vida y la aparición de una nueva experiencia, a través del aparentemente infinito proceso de repetición, algo nuevo será descubierto."

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para solicitar una formulación para "laicos". Entre psicoanalistas, qué significa cuando alguien afirma que es un psicoanalista lacaniano?

"Responderé de manera muy simple. En la década del 50 había un debate en el movimiento psicoanalítico acerca del inconsciente: ¿está hecho de trazos biológicos? ¿Está adentro nuestro? ¿Está por fuera nuestro? Lacan propuso que el inconsciente es un sistema que no está adentro nuestro, sino que al igual que el lenguaje se encuentra por fuera. Tenía esta frase: ‘El inconsciente está estructurado como un lenguaje.’ No se refiere al lenguaje en un sentido lingüístico, sino al hecho de que está allá afuera, en el exterior. Reaccionamos a un sistema que no es nuestro cerebro y esto no sucede a través del pensamiento, pensando en él, sino que estamos sujetos a sus influencias sobre nosotros"

Para Laurent, el intento de los investigadores del cerebro por situar la manifestación del inconsciente en mecanismos cerebrales, dentro del cuerpo, en lugar de externo a él, pone al psicoanálisis en riesgo al adoptar una falsa perspectiva. Esta perspectiva depende de una reducción a lo físico, en la cual el encantamiento especial de un inconsciente que existe por fuera nuestro – y cuya influencia es evidente en todas nuestras relaciones – estará perdido.

En el lobby del Dan Hotel, vestido con un saco Laurent, obedece las instrucciones del fotógrafo del Haaretz, Ilya, mientras toma su cámara y murmura para sí mismo algunas frases sobre la toma. En ese momento, Ilya, se disculpa con Laurent "Disculpe, estaba hablando conmigo mismo" a lo cual Laurent responde al instante "Siempre hablamos sólo para nosotros mismos"

Creyendo en Santa Claus
Laurent es crítico del intento actual de proponer una conexión entre el psicoanálisis, los investigadores del cerebro y las ciencias cognitivas. En este libro no duda en embatir contra figuras clave que están al frente del intento de integrar ambos campos, como por ejemplo el psicoanalista Peter Fonagy y el investigador de la memoria y premio Nobel Eric Kandel.

Laurent ubica dos principales peligros en los intentos de interconectar ambos campos. El primer peligro es la reducción del sujeto humano al organismo biológico o en las palabras de Laurent, a cierto tipo de automatón.

El segundo peligro es la pérdida de la duda psicoanalítica sobre la existencia de una autoridad externa, sea ésta la ciencia o la naturaleza, que experimenta la reconstrucción "de una creencia en Santa Claus" de la que el psicoanálisis ha luchado por liberarnos". Sin embargo, cuando los hallazgos científicos pueden ser útiles al abordaje psicoanalítico, Laurent no los rechaza absolutamente.

Un descubrimiento de los investigadores del cerebro que despertó un inmenso interés entre los psicólogos fue en la década de 1990 aquel referido a las llamadas "neuronas espejo". Se trata de células nerviosas que reaccionan de la misma manera en la persona que realiza una acción y en la persona que observa a alguien más realizando dicha acción. En otras palabras, en términos de actividad celular, el comportamiento de otra persona es "reflejado" como si fuera el comportamiento del observador.

¿Cuál es su punto de vista acerca de la rápida incorporación de las neuronas espejo por parte de los psicólogos como prueba de la naturaleza innata de la empatía?

"Para empezar, podría funcionar como una crítica a la empatía como un proceso de pensamiento (en lugar de algo más innato). No se trata de imaginar qué sucede en la mente del otro; es automático, se trata realmente de algo en mí que me identifica con el otro. Estoy atascado en el espejo. Lacan dijo "Usted piensa que está mirando la televisión, pero es la televisión quien lo está mirando" Su visión está "apresada" en la mirada del televisor o del espejo. A través de esa imagen, usted se ve a sí mismo. Nos relacionamos con nuestro doble, con la pantalla que nos observa e hipnotiza. El descubrimiento de las neuronas espejo nos muestra que somos más camaleónicos de lo que nos imaginábamos. Los camaleones son observados por el objeto y cambian de color en relación a lo que es proyectado sobre ellos, y en cierto sentido nosotros también somos así."

¿A dónde cree usted que esto nos lleva, siendo que actualmente llevamos pantallas con nosotros a donde quiera que vayamos?

"En un cierto sentido, tenemos en la mano los medios de control sobre nosotros. Somos observados desde cada pantalla y esto resuena con el sentimiento de que Dios nos está observando. Al mismo tiempo, estos instrumentos son algo maravilloso en el sentido que contienen nuestra vida entera – las fotos, los sonidos, los escritos – todo ello contenido digitalmente en una única y solitaria máquina. Esto puede ofrecernos un modo de vivir mejor nuestras vidas, pero al mismo tiempo introduce un juicio sobre nuestras vidas en cualquier momento. La pantalla nos observa y parece preguntar ‘¿Hizo usted lo correcto para maximizar su vida hoy? ¿Fueron sus acciones tan buenas como aquellas en su MacBook?’

"Ese es el miedo. Tan pronto compro mi última MacBook, sé que en California, Apple ya está preparando la nueva generación. Cuando compro mi iPhone 4S ya es obsoleto porque habrá un iPhone 5, que tendré que comprar si quiero preservar mi capacidad. De este modo los aspectos técnicos de estos aparatos pueden ser simultáneamente excitantes, desarrollar y expandir la vida y al mismo tiempo ser signos de muerte.

"Del mismo modo que los fenómenos que podemos observar en ciertos países donde los adolescentes se encierran en sus habitaciones y se aíslan de todo tipo de comunicación con el mundo que no sea a través de la computadora. Esta puede ser la vía de volverse globales pero también la vía de cerrarse y quedar por fuera del mundo."

Euforia inicial
En la conferencia en la Universidad de Tel Aviv usted habló sobre el nuevo camino emprendido por las neurociencias. ¿Teniendo claro que no es realmente posible crear un modelo de la mente, cree usted que el cambio se dirige hacia la sustitución con prótesis, como por ejemplo un brazo robótico o un ojo artificial que están conectados y controlados por el cerebro?

"Si. Cuando se conversa con los investigadores del cerebro, se registra que un cambio ha ocurrido. Ha habido un cambio de las preguntas sobre cuestiones básicas – desde el intento de crear un modelo comprensivo sobre el funcionamiento del cerebro a la investigación aplicada al intento de construir en el menor tiempo posible, prótesis que serán capaces de ayudar a personas con discapacidades."

¿Usted ve esto como un cambio en el cual la ciencia dejaría lugar para el inconsciente?

"Si, hasta un cierto punto. Luego de la euforia inicial, en la cual se imaginó que se podría lograr mucho en muy poco tiempo, no parece ser que las ciencias del cerebro hayan dejado de lado la idea de un modelo funcional de la mente. La corriente principal actualmente está focalizada en herramientas aplicables a un uso práctico."

La ‘nueva psicología’ del capitalismo


El día de mi conversación con Eric Laurent, la Revista Haaretz publicó un artículo de la Profesora Eva Illouz titulado "Una mente correctamente manejada" ‏(15 de Junio). Laurent cita de este artículo: "¿Por qué el neoliberalismo funciona tan bien como sistema ideológico? Porque calza como un guante con la visión mundial dominante en tantos países del Oeste y promovida por la psicología popular: somos responsables de nuestros fracasos."

Dejando el periódico de lado, Laurent afirma "Yo diría lo contrario: es el capitalismo quien ha creado para sí una nueva psicología a la medida de sus necesidades. Esto forma parte del corazón de la burocracia y del modo en el cual la medicina está construida, dentro de las nuevas estructuras de poder que controlan los países desarrollados. El sistema médico completo se ha convertido en un modo de ejercer el poder y catalogar a las poblaciones, para ubicarlas en un nuevo orden que se ve directamente afectado por la ciencia. Eva Illouz se refiere a las estadísticas del número de psicólogos en los Estados Unidos y la estadística de la "industria de la salud", las cuales considera como dos entidades muy distintas. La psicología y en una medida mucho menor el psicoanálisis, son sólo una parte muy pequeña de aquello en lo que se ha convertido la medicina."

Desde la experiencia personal de Laurent, el psicoanálisis fomenta en realidad el revolucionarismo social. En relación a su análisis con Jacques Lacan, relató que en el pasado el Dr. Lacan no le permitió perderse ni una sesión de análisis, ni siquiera por una de las manifestaciones que se realizaban en ese tiempo: Ese fue el período de las manifestaciones estudiantiles en Paris de los años 60. Para Laurent una de las cuestiones que pone aparte al psicoanálisis y lo diferencia de los abordajes de la psicología cognitiva es la posición en relación a los aspectos morales y éticos de la existencia humana.

"Freud nunca ignoró el hecho de que más allá de la cuestión de aliviar el sufrimiento, hay también cuestiones de ética y moralidad," afirma "Cómo vivir una vida consistente con la moral – ‘trabajar y amar,’ cómo él ha dicho − y al mismo tiempo rechazar las falsas ideas de moralidad contemporáneas."

Traducción por Cecila Rubinetti