“El deseo de analista y la lectura”

Carlos García comienza este estudio, con la cita de Lacan, de la clase III del Seminario Aún, “la dimensión del leerse es la dimensión que demuestra que estamos en el discurso analítico y que en este se trata  siempre de que lo que se enuncia como significante,  se le da una lectura diferente de lo que significa”.
Hay supuestos, que del lado del potencial analizante no sabe leer su síntoma,  al que supone una significación inconsciente y que alguien lo puede leer y del lado del analista, supone un sujeto del inconsciente que sabe leer aunque no se haya manifestado antes de haber comenzado el análisis; y supone que hay un sujeto que puede aprender a leer.
La lectura que se haga de un análisis va a depender de la concepción que se tenga del inconsciente, si se reduce  al inconsciente como una verdad oculta, algo a descifrar, la lectura se organizará a partir de una interpretación por el sentido, freudiana, casi todos los analistas acuerdan que la interpretación es una lectura que apunta a algo de lo real, siguiendo a Lacan.
De lo que está escrito de tal modo que eso habla a otro modo de escritura que interesó a Lacan de aquel escrito que no quiere decir nada.
Oposición entre  leer un síntoma a  escuchar  el sentido de un síntoma. Leer el síntoma es leer el fuera de sentido del síntoma. La escucha es siempre escucha de sentido.
Del deseo del analista  y del destino de haber llegado a su ilegible, en su propio análisis.
Carlos García pregunta, porque interesarnos en esa lectura? Hacia lo ilegible, hacia lo fuera de sentido?, ¿Que es leer en el campo del tratamiento de la psicosis y del llamado autismo?
Angela Vitale
ESTUDIOS
El deseo de analista y la lectura
Carlos Dante García
Al final de la clase III en el seminario Aun[1] Lacan, especifica que la dimensión del leerse es la dimensión que demuestra que estamos en el discurso analítico y que en éste se trata siempre de que lo que se enuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa. Para hacerse entender toma una referencia de, como lo explicita, “lo que se lee en el gran libro del mundo”. Nos propone que observemos el vuelo de la abeja que va de flor en flor, haciendo sus libaciones y nos enteramos que va a transportar en sus patas el polen de una flor al pistilo de otra flor. Eso, nos dice Lacan, es lo que leemos en el vuelo de la abeja. En el vuelo de los pájaros que vuelan bajo leemos que se acerca una tempestad. Lacan se pregunta: ellos, ¿leen acaso? ¿Lee la abeja que ella sirve para la reproducción de las plantas fanerógamas? ¿Lee el pájaro el augurio de la fortuna como se decía antes, o sea, la tempestad? Concluye que no se puede afirmar que la golondrina no lea la tempestad, pero tampoco es seguro. En efecto, las golondrinas vuelan bajo para comer los insectos que vuelan bajo por el aumento de la velocidad del viento, como los mosquitos. Parece ser entonces que las golondrinas no leen el mal tiempo sino que vuelan más bajo para alimentarse. Sin embargo, “estudios científicos” recientes sostienen que las abejas recuerdan hitos y leen la información basándose en la posición del sol, la polarización de la luz en el horizonte y otros puntos de referencia geográficos, para viajes de más de 11 kilómetros.
Lacan pone en duda que el animal lea. Sin embargo leemos en el gran libro del mundo, nosotros tendemos a leer que el animal lee ¿Y en el discurso analítico? En el discurso analítico dice Lacan: “…ustedes suponen que el sujeto del inconsciente sabe leer” Agrega que no sólo suponemos que sabe leer sino que también puede aprender a leer.
En efecto, tomamos gente en análisis a partir de suponer que hay cierto tipo de síntomas cuya causa suponemos que es un enunciado indecible y que éste es asimilable a un enunciado escrito que no sabemos leer como es debido. También tendemos a asegurarnos, para comenzar un análisis, que el candidato en cuestión es capaz de aportar un texto para leer e incluso de leer lo que él mismo aporta de diversas maneras.
Hace ya algunos años, estudiábamos en detalle, aún es fundamental para los comienzos de análisis, lo que Lacan nombró como significante de la transferencia, ante el que, el llamado paciente se pregunta ¿qué quiere decir?; ese significante lo conduce a un analista al que supone que sabe leer qué quiere decir. Miller nos recuerda que es significante porque a aquel que se le presenta como tal, le ocasiona la pregunta ¿qué quiere decir?, y que, como tal, puede ser un acontecimiento, una persona, un dicho, un hecho. Para ir a lo del analista es preciso haber ya interpretado el propio síntoma dándole una significación de inconsciente, es decir, un No sé leerlo solo [2].
De estas líneas se pueden extraer algunas conclusiones: hay varios supuestos de ambos lados; del lado del potencial analizante y del lado del analista. Del lado analizante: no sabe leer solo su síntoma al que supone una significación de inconsciente y que alguien lo puede leer. Del lado del analista: supone un sujeto del inconsciente que sabe leer aunque no se haya manifestado como tal antes de haber comenzado el análisis; supone también que hay un sujeto que puede aprender a leer.
Leer para leer – Leer no-para leer
Debemos considerar además que la lectura que se haga en un análisis va a depender de la concepción que se tenga del inconsciente. Si el inconsciente se reduce a ser una verdad oculta, algo a descifrar, la lectura se organizará a partir de una interpretación por el sentido. Una lectura que funciona añadiendo sentido. Casi todos los analistas acuerdan, -con diversos matices- que en la práctica analítica actual, la interpretación del analista es una lectura que apunta a algo de lo real. Véase si no en El Orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era ¿Qué consecuencias para la cura? El capítulo “La práctica ¿A qué apunta la interpretación, hoy?”[3] las intervenciones de Lucía D’Angelo que afirma que el decir del analista debería tener algo que se pareciera a un real produciendo efectos corporizados; la intervención de Pierre-Gilles Guéguen en la que acentúa que el deseo del analista sería pues que el analizante pudiese leer sus propias producciones, sus invenciones, sus equívocos; la de Esthela Solano Suárez en la que la interpretación toma en cuenta lo que se oye, en el sentido auditivo del término, como no teniendo ninguna relación con lo que significa, leyendo lo que se oye en lo que se dice supone la transmutación de la palabra en la escritura, ejemplificándolo clínicamente mediante el uso del equívoco homofónico; se trata de que el analista haga escuchar una lectura de la palabra disjunta de la intención de significación, aislando el significante Uno disjunto del otro significante, el S2; servirse del equívoco es recurrir a lalengua no al lenguaje; se trata del tratamiento del síntoma por la vía de lo sonoro, para tener una chance de tocar lo real; y Marcus André Vieira quien acuerda que la interpretación si bien apunta al goce, no cree que pueda separar radicalmente interpretación y sentido.
Todas las intervenciones acuerdan en que la interpretación apunta a un real, a través de una lectura de la palabra disjunta de la intención de significación. Interesa destacar a los fines de este trabajo el acento puesto en la dimensión de la lectura cuestionando la significación o el sentido. Hay ejemplos preciosos, precisos y muy interesantes en las exposiciones.
En el curso Piezas sueltas[4], J.-A. Miller en el capítulo 6, “La teoría del escabel” preparando el terreno para distinguir el significante y la letra, hace un comentario sobre lo que se puede llamar, la historia de la lectura, diciendo que existe lo que Está escrito de tal modo que eso habla: ” En ocasiones habla tan fuerte que la lectura en voz alta del Está escrito ocupaba en la Antigüedad un lugar más importante del que tiene para nosotros… se llegó a pensar que la lectura silenciosas era prácticamente ignorada por nuestros ancestros. La lectura silenciosa era un poco atípica y demandaba una atención especial en la Antigüedad” Luego dice: “Hablar lo escrito fue por mucho tiempo necesario para que lo escrito signifique algo… el pasaje de lo escrito a la voz era entonces una condición de legibilidad de lo escrito. Lo escrito debía ser hablado para devenir, si me permiten, hablante”. Todo este comentario de Miller se orienta en lo que vale para la escritura como inscripción de la palabra, como notación de lo que es dicho, como representación de la palabra. Es un modo de escritura que es para leer.
Hay otro modo de escritura que interesó a Lacan: el dibujo, lo escrito como marca, como rasgo, como rasgo aislado, que dio lugar al neologismo inventado como rasgo unario. Es el escrito que no quiere decir nada. Entonces dice así: “Al lado del escrito que habla, de lo escrito hecho para ser hablado, para significar, el otro modo es lo escrito que no quiere decir nada. Este escrito es en todo caso el que no se lee o, con mayor precisión -para emplear un término que Lacan puso en circulación antes de lanzarse a su empresa de El sinthome-, el que no es para leer” A estos dos modos de lo escrito corresponde dos nombres: el significante, escrito para significar, para tener efecto de significado y en segundo lugar está la letra no para leer.
Se puede apreciar que Miller distingue que el inconsciente freudiano se lee, se interpreta, basándose en el significante que está hecho para significar. Esto es: está escrito en cuanto que habla.
Es diferente de la letra que se diferencia del uso del significante que es para comunicar, para significar, para el semblante, para que se lea. Este goce es el goce del sentido, el goce transparente, que se distingue del goce opaco que excluye el sentido, no tratándose de un goce volcado en el lugar que le prescribe el significante. Este segundo uso es a lo que apuntaban las intervenciones más arriba mencionadas.
Surge una contradicción en cómo entender la función de la lectura en un análisis si consideramos en forma absoluta que se plantearía de la siguiente forma.
Las lecturas de las formaciones del inconsciente, incluido el síntoma, son consideradas a partir de que leer en este caso implica la suposición de que tienen un sentido y por lo tanto las formaciones del inconsciente que lee el analista “llaman” a la interpretación, llaman a la lectura. Es lo que Miller denominó, a partir de Lacan, “el inconsciente es lo que se lee”. La contradicción es que los analistas llamamos también interpretación-lectura al aislamiento de un rasgo no legible, un rasgo que no quiere decir nada, una letra. También la denominamos lectura. Se trata por lo tanto de la escritura como marca, como S1 solo, como letra. De esta escritura se dice también que requiere de otro tipo de trabajo analítico que no es de lectura sino del funcionamiento. Sin embargo lo llamamos interpretación.
Como veremos, el mismo J.-A. Miller va a proponer un saber leer que implica privar al síntoma del sentido.
El saber leer fuera del sentido
J.-A. Miller en el discurso de presentación del tema del Congreso que se iba a realizar en Tel-Aviv en junio de 2012 con el título de Leer un síntoma, afirmaba que el bien decir propio de un análisis, se funda en el saber leer y que ambos, bien decir y saber leer, están del lado del analista, pero que en el curso de la experiencia analítica ese bien decir y saber leer se transfiera al analizante. Reubica la escucha analítica afirmando que lo que hace la diferencia es el saber leer.
Propone como título, « Leer el síntoma » que implica privar al síntoma de sentido, oponiéndolo a escuchar el sentido del síntoma. Leer el síntoma es leer el fuera de sentido del síntoma. En efecto, escuchar es escuchar el sentido y esto desemboca siempre en que el paciente debe escuchar al terapeuta.
El psicoanálisis es del nivel propiamente de la lectura en tanto y en cuanto nos distanciemos de la semántica. Usa una expresión : la disciplina de la lectura como aquella que apunta en el discurso analítico a la materialidad de la escritura, es decir la letra, en tanto que produce el acontecimiento de goce que determina la formación de los síntomas.
Propone entonces una interpretación es un saber leer que apunta a reducir el síntoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un significante y el cuerpo, el choque puro del lenguaje y el cuerpo.
Esta interpretación, como saber leer, es un uso de una interpretación fuera de sentido. Es de destacar que su fundamento es el saber leer. Se entiende por qué los colegas usaban la interpretación como lectura fuera de sentido. Tenemos entonces dos modos de leer.
Un modo de leer en la práctica que se orienta por darle sentido a lo que no lo tiene. Podemos decir que este modo de leer es propio de la estructura subjetiva organizada a partir del inconsciente estructurado como un lenguaje. Y un modo de leer, que es la que apunta a la materialidad del goce. Los dos modos de lectura los podemos evocar con el comienzo de la novela Lolita del escritor ruso Vladimir Nabokov, si lo leemos en la traducción al castellano, se leerá una predominancia del sentido o si lo leemos en inglés, una predominancia del goce vocal. El comienzo en castellano : “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-lita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta”[5]
El comienzo en inglés: “Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.”[6]
El deseo de analista, ¿un deseo de invención?
El siglo XXI con sus cambios en el orden simbólico, basados en que su piedra angular, el Nombre del Padre se ha resquebrajado, empuja a los analistas a revisar su práctica, redefinir su deseo de analista, interrogarse sobre la clínica, intentar formular nuevos términos. Recordemos que el deseo de analista adviene a partir de haber recorrido en su análisis las lecturas de su inconsciente hasta recortar “su ilegible”, su sinthome. Estamos frente a una realidad que se expande y se modifica, la práctica analítica.
En la mutación mencionada tiene una gran incidencia el cambio producido en el orden simbólico en la época en que vivimos, que participa de las modificaciones de nuevas subjetividades, nuevos síntomas, y sobre todo, de las consecuencias clínicas de la orientación hacia lo real en la enseñanza de Lacan. A los analistas, esos cambios nos llegan a través de nuestros análisis, los efectos de enseñanza, sobre todo la dispensada por J.-A. Miller y Eric Laurent y por las particularidades novedosas de los sufrientes que nos consultan. La respuesta mencionada más arriba surge de una pregunta que se sostiene en una hipótesis: no hay una teoría desarrollada en forma explícita sobre la lectura en el psicoanálisis ni en la enseñanza de Lacan. Hay indicaciones, hay modos de acentuar diferentes lecturas con la creación de neologismos como por ejemplo lalengua.
¿Por qué interesarnos en esa lectura? Porque la práctica del psicoanálisis se orienta hacia lo real y el nombre que tiene en principio ese real es gracias y a partir de algo que es llamado “ilegible”, fuera de sentido. Para ir al grano: cuando analizamos en las neurosis analizamos a partir de diferencia entre demanda y deseo y a partir de esto leemos lo que el paciente dice, con los dos modos de leer mencionados antes; cuando se está ante un autista que no necesariamente “habla” es necesario “considerar el circuito al que están sometidos los objetos que caen del cuerpo de un sujeto autista que implican fenómenos de los que sólo se pueden dar cuenta recurriendo a una topología del espacio pulsional. Si un niño está en contacto con aviones, si el avión es un objeto incluido en su mundo, (puede no serlo), en el momento en que ese objeto vuela lejos por el cielo entra en su campo escópico -un avión que pasa a 10.000 metros no hace ruido-, el niño se tapa los oídos como si asistiera a su despegue en la misma pista. Se trata de una topología que anula la distancia: cuando entra en su campo escópico es como si estuviera muy cerca. El sujeto tiene sus objetos junto a él, cualquiera sea la distancia que lo separa de ellos. Cuando el objeto penetra en su mundo, no puede ser nombrado, y despierta el rumor de la lengua. El niño en el momento en que no puede nombrar lo que hay en éste mundo, se tapa los oídos, porque la lengua le grita todos los equívocos posibles. La sensibilidad auditiva es alucinatoria, distinta de la dimensión alucinatoria de las psicosis en los que el significante retorna en lo real. No es posible separarse del ruido de la lengua como real”[7]. En ésta ocasión, nosotros suponemos un sujeto que no puede nombrar y por lo tanto no puede leer con un significante amo el ruido de la lengua.
¿Cómo podríamos los analistas reconocer el mundo subjetivo de un autista si no leemos ese espacio sin exterior ni interior? ¿Cómo podríamos los analistas orientarnos en esa subjetividad si no leemos distinguiendo en el toro las dos clases de agujero?
Rosine Lefort hizo un uso de la interpretación fuera de sentido -según Eric Laurent- e inventó además una práctica en lo real, fuera de sentido.
En el texto “El traumatismo de la lengua” en La batalla del autismo, Eric Laurent recurre a lo que J.-A. Miller propone como el Uno del goce en la enseñanza de Lacan, distinguiendo los fenómenos que se presentan en las psicosis, en los que hay trastornos de la cadena entre dos significantes, entre un S1 y un S1, debido a la ruptura de la articulación entre uno y otro, que Lacan denominó fenómenos de cadena rota, fenómenos en los que las rupturas se producen en el plano del mensaje. En la clínica de la psicosis esto pone de manifiesto todos los fenómenos enigmáticos que conocemos. En y a partir de esos fenómenos los analistas leemos el síntoma psicótico siendo el síntoma del Otro, lo que trae como consecuencia mínimamente el recoger y orientar las intervenciones a partir de lo que el sujeto lee de lo que retorna en lo real como consecuencia de la forclusón del Nombre del Padre. En algunas de las psicosis, no en todas, se manifiesta un empuje a leer lo que retorna en lo real. En éste caso, lo que se puede llamar lectura, es la significación delirante que se produce a partir del S1 solo.
En el autismo, la interrupción del mensaje no es reconocible. Se trata de la repetición del S1. De un significante Uno, radicalmente separado de todo otro significante, y que por lo tanto no remite a ningún S2, pero que no obstante produce un efecto de goce manifiesto por el hecho mismo de la repetición. Una pura iteración. Nuestra pregunta es: salimos del campo de la palabra pero estamos en el campo de la lectura. Entonces, ¿hay lectura?; ¿qué es leer en el campo del tratamiento de las psicosis y del llamado autismo? Nada, en un niño o en un adulto, psicótico o no, debería hacer olvidar que el acto que llamamos “leer” es una experiencia libidinal que pone en juego más de un circuito pulsional. Los llamados usos se basan en lo que se lee.
El autista parece construir lo que Lacan llama “la forma más elemental de la subjetividad, o sea, alguien que es accesible al signo”[8]. Los autistas asimilan el lenguaje no accediendo a él mediante el balbuceo, cuando en el balbuceo el sujeto se produce la alienación primera mediante la cual el sujeto se engancha al lenguaje, entonces es lo que Lacan llama lalengua. “Esta designa la materialidad significante separada de toda significación y de toda intención de comunicación. Como ya dijimos, el autista manifiesta una voluntad de rechazo de la voz, protegiéndose de toda emergencia angustiante del objeto voz”[9]. Su posición parece caracterizarse por no querer ceder el goce vocal. Laurent nos dice: “El carácter autístico de esta estructura reside en el hecho de que el sujeto pueda querer interpretar la lengua de un modo enteramente reductible a un sistema de reglas”. Es el esfuerzo de una voluntad de inmutabilidad tanto en el lenguaje, como en la repetición de las conductas y circuitos. Es una clínica de la repetición pura del S1 que nos conduce a la clínica de los circuitos.
Proponemos llamar a esto una lectura que se basa en signos. De hecho, la clínica del autismo es una clínica de la primacía del signo, en la que su base es, una vez alcanzada cierta estabilidad, una comunicación absolutamente desprovista de ambigüedad. Los autistas no pasan por el Otro de la lengua y por lo tanto se interesan fácilmente en los signos escritos porque son objetos tranquilizadores que le permiten cierta soledad, sin tener que enfrentarse a la presencia del Otro. El autista piensa y funciona mediante signos, no mediante la materia significante. La materia significante tiene la propiedad de tomar algo al sonido y algo al cuerpo. En cambio los signos con los que el autista se estructura, inducen a una propensión a recurrir a las imágenes y a los íconos para aprehender el mundo. El mundo de un autista, bien puede ser el mundo inventado por Jorge L. Borges en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” en cuyo cuento el planeta Tlön tiene un lenguaje, una lengua (la Ursprache) que no es espacial y sus características fijas son que no tiene sustantivos, hay verbos impersonales calificados por sufijos o prefijos monosilábicos de valor adverbial. Borges da un ejemplo. No hay una palabra que corresponda a la palabra luna, pero hay un verbo que sería en español lunecer o lunar, etc. Una lengua construida por reglas fijas y propias[10].
Las lecturas:
Proponemos una revisión y renovación sobre la función de la lectura en la práctica analítica actual, basada en tres razones:
1- El sentido de la lectura del inconsciente freudiano se basa en la búsqueda de sentido y en una orientación que se sostiene de la función del Nombre del Padre, y esto tiene por consecuencia límites en la práctica para las neurosis, psicosis y el autismo. El Nombre del Padre es el que nos ayuda a volver legible el goce.
2- Renovar el sentido de la función de la lectura es algo realizado y propuesto por Lacan en lo que Miller denominó su última enseñanza. Una de las cuestiones que más interesó a Lacan de Joyce es que hizo un uso de la letra que no depende del para que se lea, del para que signifique, que no dependa del semblante.
3- Hay una lectura que implica el inconsciente como discurso del Otro. Hay una lectura que es un saber leer sin la significación y fuera de sentido, en el discurso analítico. Hay una lectura que es un acto de nominación. Hay una lectura que concierne a las psicosis. Hay una lectura sin Otro que es la realizada por Rosine Lefort. Podemos agrupar las lecturas a excepción de la primera como las lecturas que se organizan a partir del Uno del goce totalmente solo. Lecturas que no implican ni comunicación ni Otro, por lo menos, en el sentido tradicional de la doctrina analítica.
Se entiende que la búsqueda de nuevos recursos en la práctica es el abordar el goce sin el S1 que lo vuelve legible. Es cómo afrontar lo ilegible, en el cual el S1 no opera.
Sostengo que la clínica con los sujetos que carecen de límites y borde, llamados autistas, llama a una clínica en la que si bien el sujeto mismo carece de un S1 para leer el goce, de parte del analista que está con el sujeto, lee lo que allí se produce como una extracción de goce. Lee la extracción de goce, lee cesiones de goce mediante recursos en que el goce le sea soportable. Son lecturas fuera de sentido, sin efectos de significación pero lecturas del nudo.
Notas
1. Lacan, J.: El Seminario. Libro 20: Aun, Paidós, Barcelona, 1981, capítulo 3: “La función de lo escrito”.
2. Miller, J.- A.: Donc. La lógica de la cura, Paidós, Buenos Aires, 2011, capítulo XV: “¿Cómo se inician los análisis?”.
3. AAVV: El orden simbólico en el siglo XXI, AMP-Grama, Buenos Aires, 2012, p. 83 a 117.
4. Miller, J-A.: Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 86 a 90.
5. Nabokov, V.: Lolita, Grijalbo, Barcelona, 1975. Trad. de Enrique Tejedor
6. Nabokov, V.: Lolita, The Olimpia Press, París, 1955, Volumen One. Edición electrónica.
7. Laurent, E.: La batalla del autismo. De la clínica a la política, Grama, Buenos Aires, 2013, capítulo 4: “Los sujetos autistas, sus objetos y su cuerpo”, p. 91 a 95.
8. Lacan, J.: El Seminario. Libro 9: La identificación, clase 6/12/1961, inédito.
9. Maleval, J.-C.: El autista y su voz, Gredos, Madrid, 2011.
10. Borges, J. L.: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, en “Ficciones”, Obras Completas, Emecé Editores, Buenos Aires, 1974.

Alacran o la Ceremonia

 

Sinopsis: Alacrán desgrana su historia entre la pulla, la zambra y la pena y en peregrina comunión con el público. De repente aparecen una serie de personajes, `sombras del aspaviento` que lo rodean, lo juzgan y lo declaran culpable e inocente. Amarga verbena con farolillos de colores. Alacrán se reúne cada noche, consigo mismo para emprender su viaje ¡al Homenaje, a la Fábula, a la Ceremonia!

Reseña II. Seminario EOL. Carlos Dante García.

Martes 8 de Abril 2014

Carlos García anuncia el tema a abordar hoy, la subjetividad en la hipermodernidad, los síntomas sociales según las épocas.

¿Que es un síntoma social?

Como paradigma de síntoma social, toma la adicción, para distinguir el síntoma social, síntoma  analítico individual y síntoma analítico en el dispositivo.

Recomienda el libro de Jorge Assef,  “La subjetividad hipermoderna, Una lectura de la época desde el cine, la semiótica y el psicoanálisis, Editorial Grama.  En la página 32, da una definición de la subjetividad de la época, pensar el sujeto del inconsciente,  es decir lo mas intimo y por lo mismo, individual del campo social. El campo social para Assef, basándose en algunas formulaciones de Miller, es el campo social del A, Otro.

Miller dice; “A nuestra clínica llegan los significantes que el  discurso social selecciona para identificar a los sujetos y vemos a los sujetos inclinar la cabeza,  aceptando los significantes, esto hace depender a la clínica de la sociedad y la pareja clínica y sociedad se nos impone en la medida en que no hacemos de la clínica un término atemporal, esto está en la página 9,  del Seminario de Miller, El Otro que no existe y sus comités de ética

Hace referencia a un seminario pasado dictado hace unos años, 2010, titulado: “Clínica de los síntomas contemporáneos”, a la clínica llega la lengua del A, categorías clínicas, por ejemplo; soy depresivo, enfermedad del siglo, la obesidad, la adicción, mujeres golpeadas, mujeres víctimas de la violencia de genero, clínica denominada del amo, son los significantes mediante los cuales, por el discurso social,  los sujetos se presentan en la consulta.

Es un discurso del amo, modo de hablar; soy gay, soy obeso, soy una mujer golpeada, este soy es sin pregunta, promovidos por la lengua del A, consisten en que son identificaciones, dejan de lado el verdadero significante amo de los sujetos.
El verdadero significante amo del sujeto es ignorado,  es aquel al cual el sujeto está identificado.

Los  significantes amos promovidos por el discurso social, son universales, constituyen una comunidad, tienden a lo universal., Ej: soy toxicómano…

La categoría clínica que nos interesa es la clínica de lo individual, lo singular.

Forma particular que toma la depresión en la histeria y en la obsesión.

El síntoma principal en la obsesión es el no tener ganas, consecuencia de encerrarse en la jaula del narcisismo.

Otra forma de la depresión en la histeria es lo que le ocurre a Dora, no tener ganas de ir al colegio, hasta de escribir una carta diciendo la posibilidad de suicidarse.

En las neurosis, histeria y obsesión, se trata de la caída del deseo.

Analista y pacientes identificados al discurso del amo, salirse de la función de máscara que propone. Un analista no debe estar identificado a un significante amo.
De lo social a lo individual y la orientación hacia lo singular.

¿Que es un síntoma social? ¿Cual es su estatuto?  El analista debe responder para estar a la altura de la subjetividad de su época, Lacan.

Distinguir, lo singular y que le llega a su consultorio de los síntomas sociales.

Miller, en El Otro que no existe y sus comités de ética, página 36, da un ejemplo de síntoma social, uso del opio en China. Ej. (pag. 373) de la dominación por el síntoma, desde el punto de vista del amo, lo mejor es inspirar, promover y difundir un síntoma. Este síntoma social no es freudiano.

S1, implica un modo de goce, de satisfacción.

Síntoma  en el ejemplo es la difusión de una epidemia.

Subjetividad compartida en un momento dado.

En la actualidad, la epidemia son las polimialgias, todo el mundo tiene dolores en el cuerpo. En la época de Freud eran las perturbaciones psicógenas de la visión.

Distinguir el goce del Uno, gozando solo, pero ese goce es captado por el  A. El A es la lengua y esta tiene diferentes formas de manifestación. Como tiene que ver el arte, cine, medios de comunicación, montajes del modo de gozar, y van cambiando según la época.

Miller, dice que el síntoma más individual del neurótico, se articula con el campo de la cultura, hay ciertos números de síntomas a su disposición y en actividad, pág. 388 del Otro que no existe y sus comités de época.

El discurso cinematográfico también es un discurso de la época. Ideología del libre mercado. El síntoma social identificado,  atraído por cierto consumo.

Eric Laurent, enumera distintas  características de la subjetividad moderna:
•    déficit de atención, no se le presta atención a las identificaciones,  a los valores o ideales que el otro puede decir.
•    nadie piensa por si mismo,
•    todo esta pensado a corto plazo, la dimensión temporal empuja al cortoplacismo y esto se relaciona con los prejuicios del analista en la interpretación vía transferencia, como incide el analista, empuje a la aceleración de los significantes que se promueven. El analista participa de este rasgo de la subjetividad de la época.
•    todo es oportunidad, no es cierto, Ej. Perdí oportunidad de entrar a tal empresa…sin haber sido llamado. Empuje a la aceleración, a la inmediatez a lo rápido.
•    todo el mundo está cansado, es interesante preguntarse ¿de que está cansado?

La adicción moderna es el goce por fuera de la ley, sin respeto por la ley. Una cosa es ser un adicto con respeto a no tener respeto.

Recomendación de serie Breaking Bad, ejemplo de las dos características de la adicción.

Hay un empuje a la adicción por los elementos de la ciencia diferenciada de la droga con sustancias naturales.

Para Eric Laurent, el sueño cientista tiene dos rasgos:

1)    lograr un control del comportamiento, el sueño de la ciencia de controlar el comportamiento de alguien, como si se desconociera la  exigencia de satisfacción pulsional de los sujetos.
2)    sujeto transparente, sueño, discurso que toman los políticos, se opone a la opacidad del síntoma, hay algo que no se puede revelar.
Miller, dice que el discurso del amo, especialmente en Europa,  es pródigo de una clínica de los significantes amo.

¿Cuál es la clínica de los significantes amo en nuestro país, los significantes con los cuales las personas se presentan?

Sujetos que se presentan con una falta de trabajo; o la forma particular que presenta la angustia en la Argentina.

Recomendación del libro de Abelardo Castillo, acerca de un escritor alcohólico, como construye la subjetividad de un alcohólico, desconocida por muchos que atiendan alcohólicos. Rescatar en que medida, ese texto da cuenta de un alejamiento de los significantes amos  promovidos por el discurso contemporáneo sobre  el alcoholismo  o introduce variaciones y cosas que disminuye los prejuicios de los psicoanalistas.
Hasta el martes 29 de abril.
Recomendación de lectura y otros:

Assef, Jorge; La subjetividad hipermoderna, Una lectura de la época desde el cine, la semiótica y el psicoanálisis, Editorial Grama.

Miller, Jacques Alain y Laurent Eric,  El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós, Buenos Aires, 2005, p 9.

Laurent, Eric; sobre las identificaciones de los lazos sociales y la familia en Jornadas de la Eol.

Serie Breaking bad; http://www.amctv.com/shows/breaking-bad

Castillo, Abelardo;  El que tiene sed

Reseña I. Seminario EOL. Carlos Dante García.

Martes 1 de Abril 2014

Este año comenzamos con la presentación del Seminario y de la página web de Carlos Dante García: www.lecturalacaniana.com.ar, contando de manera resumida,  las diferentes secciones que la conforman y de las personas que trabajan en la misma, Angela Vitale, Andrea Améndola, ausente con aviso.

Ricardo Vila,  comenta que en la dirección: http://www.54321cine.blogspot.com.ar, están incluidas aproximadamente 15 películas. Dice que lo importante de estas películas,  es que, en su mayoría,  están los comentarios psicoanalíticos de una lectura que se hace de cada película. Se aceptan también,  sugerencias de películas para ser incorporadas a la página.

Patricia Pena: habla de una sección de la página que tiene que ver con la Consulta psicoanalítica, consultas de pacientes, teniendo dos maneras de acercarse, una es haciendo una consulta general o enviando un  mails a un profesional en particular, que figura en la página.

Florencia Vidal Domínguez: dice que la página web está dividida en secciones: Seminario, Revista, Ficciones,  Errores y Lapsus.  En la sección de los seminarios se destacan el de los lunes, los martes y los jueves.

El Seminario de los lunes es sobre la violencia de género, femicidio y la problemática del sexo en la actualidad, del departamento de Violencia de estudios lacanianos (VEL) del cual Carlos García es responsable en el Icba, el cual se realiza, una vez cada quince días,  y del seminario de los martes, están subidas todas las reseñas del año pasado, y estarán las de este año.

En la Sección de la Revista Lectura Lacaniana, con sus diferentes secciones, culturales, psicoanalíticas, políticas y científicas.

Sección Errores y Lapsus, estudia la contribución del inconsciente a la humanidad, en relación con el psicoanálisis, ciencia, medicina, política.

Sección salud mental y locura, estudio del inconsciente, síntomas.

Sección de ficciones clínicas, construcción de casos contemporáneos o de la historia del psicoanálisis

Hay dos secciones nuevas en la página;  ¿que es lalengua?, pasaje de la lengua al lenguaje, y otra ¿que es el cuerpo?  Investigará  el cuerpo desde el psicoanálisis, la medicina y la ciencia.

La Sección Entrevistas y reportajes,  dirigidas no a psicoanalistas, sino a personas de la literatura, del cine, del teatro, de la pintura, gente que se ha analizado y mediante el psicoanálisis, en su práctica,  pudo haber sido influenciado por  su pasaje por un análisis. Estas entrevistas dicen de aquel que transitó  por un análisis, pueda transmitir de que manera pudo haber incidido o no en su vida o en su practica.

Eventos que se invita a diferentes actividades  culturales.

El face, Amigos de lectura lacaniana,  para intercambio de ideas y opiniones.

El título del seminario,  Problemas actuales para el psicoanálisis, tiene resonancia con un seminario dictado de Lacan, Seminario XII, Problemas cruciales para el psicoanálisis

El problema crucial para Lacan se basaba en dos temas esenciales para la práctica del psicoanálisis:

1)    ¿Que es el sujeto?
2)    ¿Que es el significante en la práctica analítica?

El sujeto es eso que piensa, lo que yo no pienso. Es un pensamiento en el cual yo no me identifico.

Sujeto—————-significante

Carlos García, elige dos términos: nuevos síntomas y los prejuicios del psicoanalista.

Los síntomas son un problema actual.

Los síntomas son un problema porque los analistas tienen serias dificultades para situar en su formación su propio síntoma y el de sus pacientes.

Propone una orientación mínima y una convención para situar:
•    ¿A que llamamos síntoma?
•    ¿A que llamamos síntoma clínico?
•    ¿A que llamamos síntoma analítico?

Primero: Problema actual, los síntomas en el sentido estricto para el psicoanálisis.

Del lado de los prejuicios, cuales  y porque incluir los prejuicios como un problema actual del psicoanálisis.

Está en crisis o hay una revisión, de aquello que orienta el trabajo que se hace en un análisis, lo que Freud denominó, la regla fundamental, no es lo mismo como la enunció  Freud, en los post freudianos, como la renovó Lacan y como fue tomado por lo lacanianos y en la actualidad. Transformaciones de la regla fundamental a recorrer.

En la regla fundamental, es el lugar predilecto donde se filtran los prejuicios, también en los síntomas y en la interpretación.

Referencia de lectura de Miller, Sutilezas analíticas, página 112 y 113, Tres modalidades del análisis. Son tres modalidades diferentes, se habla y se interviene de diferente manera.

La Regla Analítica, implica que el analista sostenga una garantía que  no va a juzgar los dichos del paciente, no será juzgado moralmente por lo que dice.
2do. Juicio, que debería quedar suspendido, el de abstenerse de que hay un modo de hablar en el análisis, juicio pragmático, lo que a uno le sale en el análisis, el otro juicio que se filtra, el juicio epistémico, como la intervención de Freud a Dora, Ej., Ud. está enamorada del Sr. K, o a Lacan en el caso Marrana.

Hay preconceptos del lado del analista de cómo intervenir.

El otro juicio que se pone en juego todo lo que el analista no pregunta al paciente por sus propios prejuicios.

Los pacientes pueden decir…asocio a partir de lo que Ud. Me dijo…

El analista, debería preguntar ahí: ¿Qué entiende Ud. por Asociación Libre?

Segundo referencia de Lectura: Capítulo I y II de El lugar y el lazo, de Miller.

Aquí Miller interroga la regla analítica en el discurso contemporáneo, una mayor inclinación a la incoherencia, no quiere decir que se asocie libremente.

Los prejuicios están en directa relación con los síntomas.

El seminario está planteado, tomando una frase de Eric Laurent, la clínica psicoanalítica, es una manera de interrogar las creencias clasificatorias de una sociedad.

El analista puede cuestionar la clasificación de él y del paciente. Por ej. Soy gay, soy homosexual, soy depresiva, soy toxicómana, soy alcohólica, esto debe ser interrogado.

El síntoma es aquello que es más ajeno a mí, donde yo no me clasifico, no me incluyo.

El síntoma es una variante de la incoherencia, aquello que no es coherente conmigo.

El síntoma es la incoherencia por excelencia.

Hay que cuestionar las creencias clasificatorias,  la neurosis tiende a incluirse en las clasificaciones,  pasar del síntoma como estructura al síntoma particular.

En la próxima reunión se tratará la subjetividad en la híper-modernidad, los síntomas según la época. Los síntomas cambian según el discurso de la época.

Es muy difícil que una histérica hoy sufra el síntoma de la ceguera o de la vista.

¿Qué síntomas conversivos si los hay en la actualidad que conciernen al cuerpo?

El síntoma social, no es el síntoma individual, para Lacan. La adicción es un síntoma social, no individual, afecta a los lazos de las relaciones de pareja, amigos, sociedad.
Síntoma individual tiene que ver con el inconsciente. Un síntoma individual molesta a uno, no a otros, le es ajeno a uno, yo no me identifico.

Definiciones de síntoma dada por Lacan:

“La mujer es un síntoma para el hombre”. “Un hombre es un estrago para una mujer”.

Se parte de la idea: Que un hombre elija, adquiera una mujer, que la haga suya a una mujer, no es para cualquier hombre.

Cuando un hombre la tiene como mujer, esa mujer es síntoma para el hombre, tiene que estar el consentimiento de la mujer.

Nora, esposa de Joyce, ella le calzaba como un guante dado vuelta, ejercer el mayor de los desprecios hacia esa mujer, en el sentido de lo cultural, lo sabía, lo que escribía.

En la clínica,  tener siempre presente una línea de tiempo, la relación entre un hombre y una mujer, se ubica en un tiempo, en una temporalidad.

Joyce: que un hombre tenga a una mujer como síntoma, esto implica que ese hombre pueda separarse momentáneamente, ella se dedique a otros, por ej. A los hijos. Tener una mujer implica haber salido de la posición de hijo. Implica la aceptación del movimiento de la mujer hacia otro.

Tener una mujer como síntoma, supone, que esa mujer presta su cuerpo para que gozando de ella, el hombre, goce de su propio inconsciente, no goza de ella,  ella es una mediación para que goce de su propio inconsciente

En la clase del 27 de abril del año 1966, Seminario de Lacan Nº 4, las relaciones de objeto, Lacan dice: “el orgasmo, como el síntoma, es una emergencia del goce en el espacio del sujeto”.

¿Cuales son los efectos subjetivos del orgasmo del lado del hombre y de la mujer?

Si el orgasmo del lado del hombre funcionó, si el hombre en el encuentro con una mujer funcionó, eso le da consistencia. Si hubo falla, o cualquier manifestación de impotencia, eso tiene consecuencias entre él y su órgano, tiene que tratar de asegurarse.

Del lado de la mujer, hay un efecto paradojal, es que el orgasmo incluye en la mujer, un punto de desvanecimiento, de cierto desvanecimiento, a un cuestionamiento de su identidad, es ahí donde aparece el estrago.

Estrago: término que designa en la mujer la verdadera consecuencia del goce femenino. Vacilan las identificaciones en ella. Angustia, desvaría, evasión, risa, conjunto de fenómenos que no son concordantes con la satisfacción.  Va a requerir otra cosa, lo que se llama la palabra de amor.

¿Que ocurre en la subjetividad de la mujer si hay fracaso en el encuentro amoroso?
Estatuto clínico del síntoma denominado sinthome y un estatuto no clínico del síntoma.
El síntoma clínico es aquel que nos divide, que nos descompensa, prevalencia del sufrimiento

El sinthome es el síntoma que uno encuentra para poder arreglársela, encontrando algo de sufrimiento pero también algo de placer.

¿Que lugar darle al sinthome? ¿Como leer los síntomas cuando estos no son clínicos?

Hay que construir un síntoma analítico.

La próxima: todos Adictos,  los prejuicios en las adicciones.

Una Segunda Oportunidad

Comedia romántica de la cineasta neoyorquina Nicole Holofcener. Eva (Julia Louis-Dreyfus) es una  mujer cercana a los cincuenta, divorciada, que trabaja como masajista, y en una fiesta  conoce a Albert (James Gandolfini). No hay juegos de seducción, ni chispazos sino  una buena conversación y algunas cosas en común.

 Salen a cenar, tienen una cita, luego otra, y así comienzan una relación. Ambos están pasando por etapas muy similares, se han divorciado hace tiempo, y sus hijas están por dejar la casa para ir a la universidad, algo que les provoca ansiedad y cierta angustia, en especial a Eva. Eva comenzará también una buena amistad con Marianne, una poeta clienta de ella. Pero este buen momento en su vida comenzará a desmoronarse cuando descubre que Albert es la ex pareja de  Marianne, del cual habla mal gran parte del tiempo que pasan juntas. Incapaz de tomar una decisión, Eva continúa su relación con ambos, pero los dichos y observaciones de Marianne sobre Albert comenzarán a nublar la visión  de Eva y empañar su incipiente relación con Albert.

¿Por qué Eva no deja de atender a Marianne cuando se entera de que es la ex mujer de su pareja? No solo no la deja de atender argumentando que “tiene un hombro lesionado y no tiene amigas” sino que toma en cuenta y escucha lo que ella dice para ir a confirmarlo en la conducta de Albert. Deja de escuchar a lo que ella desea, a lo que a ella le gusta de él.

Podríamos definir a la histeria, no desde una entidad nosográfica, no como un cuadro, se la podría definir como todo aquello que constituye un impasse, lo que impide el acceso a la femineidad, no identificamos histeria a femineidad, mas bien, la histeria es aquello que obstaculiza el acceso a la femineidad, lo desvía.

La histeria se pregunta, ¿qué es ser una mujer? Es una pregunta que el sujeto se hace en forma secreta y amordazada dice Lacan en el capítulo 13 “¿Qué es una mujer?” del Seminario 3, dirá: “Volverse mujer y preguntarse qué es ser una mujer son dos cosas esencialmente diferentes…preguntarse es lo contrario a llegar a serlo.”(1)
No es la pregunta que se hace el yo, es la pregunta que se expresa en el síntoma o en el acting, es la pregunta del sujeto, la pregunta articulada en la relación del sujeto al Otro.

La función de la otra mujer desempeña un papel fundamental en la neurosis histérica.  Esa “Otra” encarna para la histérica la respuesta acerca de ¿qué es ser una mujer? Pero esta respuesta que se busca en la otra ES la histeria, es un desvió, es en realidad no querer saber nada de la femineidad, es alejarse de ella.

La pregunta ¿qué es ser una mujer? surge por el hecho de que no hay significante que designe y que diga que  es ser una mujer. De ahí la frase “La mujer no existe” y que una mujer es “No toda”. Dirá Lacan: “Eso define a la… ¿a la qué? – a la mujer justamente, con tal de no olvidar que La mujer sólo  puede escribirse tachando La. No hay La mujer, artículo definido para designar el universal. No hay La mujer puesto que—ya antes me permití el término, por qué tener reparos ahora- por esencia ella no toda es”. (2) El no toda es un elemento intolerable porque no encuentra ningún significante que la designe como mujer.

En el seminario “Posición femenina y salidas de análisis” Carlos Dante García se referirá al respecto: “¿Qué implica que no hay ningún significante? Implica que sólo en acto se hace mujer, es decir, el camino no es por el significante sino es por el acto. Por ejemplo, no es hablando, la idea que tienen muchas mujeres es hablando, hablemos que así vamos a formar una pareja. Una pareja no se forma hablando. Se forma según los actos que se van haciendo en la relación, es decir que la cosa no pasa por hablar. Recuerden ustedes que el bla bla y el goce fálico pasa por el blabla. Esto quiere decir que lo que esté del lado del hablar está del lado de lo fálico. Y la mayoría de la gente piensa que la cuestión femenina pasa por el hablar. Estoy diciendo no pasa por el hablar.” (3)

El hablar, se podría diferenciar, el hablar en la histeria que necesita de la palabra del otro para mediante esa palabra le dé el ser. Acá  el hablar está del lado de lo fálico.  En la mujer, en cambio, nos dirá Miller: “para amar es preciso  hablar, el amor es inconcebible sin la palabra…podría escribir la secuencia: hablar, amar, gozar. Del lado femenino, no se puede gozar sino del habla, con preferencia del habla de amor”. (4) El goce de una mujer está mediado por la palabra de amor, a una mujer para gozar necesita que el otro le hable, necesita de su palabra de amor. En la histeria, la necesidad del hablar está en relación a que esa palabra del otro le dé el ser.
Es decir, mujer es no toda, no hay significante que la represente, que le dé el ser, que le diga que es ser una mujer, si hubiera un significante estaríamos del lado de lo fálico, estaríamos del lado del todo, de la totalidad. 

 Dice Lacan: “… el goce de la mujer se apoya en un suplir ese no-toda. Para este goce de ser no-toda, es decir, que la hace en alguna parte ausente de sí misma, ausente en tanto sujeto, la mujer encontrará el tapón de ese a que será su hijo” (5). De esta manera, la maternidad se vuelve una forma de suplencia a La mujer que no existe, funciona como tapón del no-toda.

En la película se observa como al irse la hija del hogar junto a Eva, esa madre comienza a caer, a buscar sustitutos, una amiga que ocupe el cuarto de su hija…aparece la angustia.
Ana Lucía Lutterbach Holck, en su “Relato do passe” dirá: “La mujer no existe y no es posible volverse mujer de una vez por todas, lo imposible no es eliminable, pero una vez que cierto cálculo fue realizado, ella puede encontrar cada vez un saber-hacer con eso.” (6)

El camino propuesto por el análisis consistirá en leer los significantes que la fueron marcando a  partir de los cuales creará, jugará e inventará otros para bordear ese vacío que la constituye.
Bibliografía:
(1)   Lacan, Jacques, Seminario 3, “Las psicosis”. Capítulo XIII, “La pregunta histérica (II): “¿Qué es  una mujer’”, Paidós, Bs. As, pág. 254.
(2) Lacan, Jacques, Seminario 20,”Aun”. Capítulo VI, “Dios y el goce de (la) mujer”, Paidós, Bs. As, pág. 89.
(3) Carlos Dante García, Seminario ” Posición femenina y salidas de análisis”. EOL, 2007.
(4) Jaques – Alain Miller, “El hueso de un análisis”. Tres Haches, 1998, pág. 79.
(5) Lacan, Jacques, Seminario 20,”Aun”. Capítulo III, “La función de lo escrito”, Paidós, Bs. As, pág. 47.
(6) Ana Lucía Lutterbach Holck, “La erótica y lo femenino”.Grama,2012, pág. 52.

 

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