Reseña XX. Seminario EOL. Carlos Dante García

 “Errores y prejuicios sobre la sexualidad”.

Martes 9 de septiembre de 2014


Freud (1) descubre una novedad absoluta en el mundo actual; “La sexualidad del ser humano no tiene un objeto definido”. Extrae de las prácticas perversas, las satisfacciones sexuales de los hombres, no solo con el genital femenino, sino con otras cosas.
¿Qué dicen las histéricas? Hay partes de su cuerpo que funcionan solas, y que funcionan como un órgano genital, Dirá además, que habría que explicar cómo es posible la heterosexualidad.
1° prejuicio del psicoanálisis,  se aleja con su práctica de considerar los datos biológicos del cuerpo. Freud y Lacan nunca dejaron de tomar en cuenta los datos biológicos del cuerpo, dato no menor de la presencia del pene.
Cuando hablamos de goce, Lacan (2) dirá que los datos biológicos no están  superados, siempre están presentes,  como la referencia al pene".
Miller (3) comenta las maneras en que la mujer puede resolver el no tener.
¿Cómo? Tiene el nombre de la mascarada, es una solución.
Lacan tiene otra, adquirir por la vía de un hombre, solución menos conocida, salvo por Lacan. Adquisición de un hombre, tener un hombre; ¿Cómo?
Tener un hombre no es la solución, sino es el cómo se  tiene un hombre.
Variaciones de cómo se tiene un hombre.
1)    Se puede tener relaciones con un hombre, derecho de exclusividad, no se comparte,  
2)    Usufructo de su pene, utilización de la función sexual del órgano del hombre.
Consecuencias de la utilización sexual del órgano, efecto: división del hombre, este queda castrado, hasta casi  muerto.
Respuesta que da la mujer, merecedor de todos los cuidados, de todas las atenciones hasta la fidelidad.
Queda castrado porque se tiene el falo.
No tiene que ser nada más que  una adquisición fálica, histérica.
Si para el hombre es una amenaza aparecen los síntomas del funcionamiento sexual del órgano.
Adquisición de un niño, clave, el cómo se adquiere el niño, como don, dado por el hombre. Esto tiene consecuencias subjetivas tanto en el hombre como en la mujer.
Cambio en las condiciones de exigencia de satisfacción.
Sartre, ideólogo del existencialismo, se oponía a la procreación, negación. Este negarse a la procreación esconde un deseo, el de seguir siendo niños, de prestarse a satisfacer ellos mismos en la relación con una mujer, exclusiva, satisfacción de él con la mujer.
Que ocurre en un hombre y una mujer cuando ambos adquieren un niño y que cambia en la relación de tener y no tener.
¿Qué valor toma el pene para procrear o para relacionarse con una mujer?
El hombre tiene su deseo y ambición atornillado en su cuerpo, por su deseo de ser niños, y la mujer lo percibe.
¿Cómo se tiene; que ocurrió que no se pudo sostener lo que no se pudo tener?
Alteraciones de la función materna, ese niño no funciona como don.
Tener como derecho exclusivo
Usufructo, no se comparte.
Una cosa es la satisfacción genital y otra cosa es el uso que se hace del órgano que es satisfacción fálica
En el lado izquierdo de las fórmulas de la sexuación, lado hombre, hace falta una objeción para ese conjunto, del lado del conjunto,  esta el goce fálico.
Del lado mujer no hay un conjunto, no podemos oponer el conjunto hombre y mujeres, no hace algo cerrado, es ilimitado.
Hay que tomar a la mujer una por una, no hacen conjunto, cada mujer en su singularidad subjetiva.
Del lado de la mujer está el goce de la mujer, que efectos se produce, cuando fenomenológicamente aparecen fenómenos de mujer.
Del  lado del fenómeno mujer cuando se presenta el goce es un fenómeno de despersonalización, pérdida de la identidad, que esto no ocurre en el hombre.
Ante la despersonalización, pérdida de la identidad, es A para ella misma.
Pide una palabra, esta la sostiene dándole identidad.
Goce femenino: goce de la palabra
Goce del idiota: la masturbación
El género neutro, caso clínico de Andre Green
La genitalidad es diferente al significante producido por el falo y diferente al goce.
Especificidad del goce: satisfacción de las pulsiones parciales, sexuales.
La sexualidad son las pulsiones parciales en el inconsciente, no es la genitalidad.
La característica principal de las pulsiones parciales, el rasgo fundamental,  introduce una ruptura de la homeostasis generada por el principio del placer  y comienza a tomar prevalencia las pulsiones parciales.
¿Dónde se produce la ruptura de la homeostasis? No en relación a la sexualidad, sino en las exigencias de satisfacción pulsional.
Cuando hablamos de sexualidad se habla de pulsiones parciales, aquello que tritura la homeostasis del principio del placer.
Toma más importancia lo que ve, que la mujer.
La discordia de los sexos está producida por las pulsiones parciales.
Goce fálico-goce del pene,  por fuera del cuerpo.
Siempre es un goce Uno
El goce es un término que incluye placer y displacer.
En cambio la pulsión parcial implica displacer.
El síntoma lo dice el otro, goce, satisfacción que no subjetivó  como displacer.
Textos:
1)    Freud, Tres Ensayos de teoría sexual, Libro VII, Ed. Amorrortu
2)    Lacan, Seminario XX, Aún, Paidós
3)    Miller, De la naturaleza de los semblantes, Cap. XI “To have and have not, pág. 156

Reseña XIX. Seminario EOL. Carlos Dante García

Hoy: Los llamados nuevos síntomas sexuales no van sin la desorientación sexual en la subjetividad moderna y en la de los analistas sobre un tema por demás conflictivo y prejuicioso: ¿qué se analiza?”

Dos ejes temáticos:


Los nuevos síntomas sexuales: las sexualidades “diversas”: la labilidad de las identificaciones sexuales y sus variaciones en el llamado lesbianismo, la homosexualidad masculina, etc. Los nuevos lazos sexuales. “El lobo de Wall-Street”.

Y la desorientación sexual y la orientación pulsional. Nuevas ideas para un Congreso sobre la sexualidad femenina y masculina. ¿Porqué las teorías freudianas y lacanianas sobre la sexualidad no son ambientalistas?

                                              2 de septiembre de 2014

 

                                   Significación-Representación-Pulsión

                                                              Sexuación

 

Hay un texto de Lacan que está en los escritos, “Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina” (1958). En este texto Lacan  propone varias ideas a tratar:

 

-Establecer el sentido específico de lo que quiere decir femenino en el psicoanálisis.

-Establecer los fenómenos ligados al coito y al embarazo.

-Revisar la organización de la posición demandante, es decir, que el deseo sea diferente en el hombre y en la mujer.

-Revisar la manera en cómo estas dos ideas (3) afectan a la bisexualidad planteada desde el inicio del psicoanálisis.

-Revisar la tesis freudiana del desconocimiento de la vagina por parte de la niña.

-Estudiar la tesis freudiana del masoquismo femenino.

-Revisar la tesis freudiana de que sólo hay una libido y esa es masculina.

 

La pregunta que me hago, dice Carlos Dante García, es ¿Cuántos psicoanalistas actuales hemos respondido a estas ideas directivas, qué piensan cuando analizan a hombres y mujeres?  ¿hay un masoquismo femenino o … sabemos cuál es el sentido preciso de feminidad?

 

En Internet hay una proliferación en el discurso social de términos, clasificaciones respecto del género y la sexualidad, por ejemplo el cisgénero: son las personas, entendido esto como comportamiento, que no se identifican con el transgénero, los transexuales.

 

Esto significa que el término no designa a algo concordante o no con lo biológico.

Más allá de las categorías psicoanalíticas hay tres puntos muy importantes a tener en cuenta en la práctica del psicoanálisis:

¿Qué es lo que de la biología toma el psicoanálisis?

El psicoanálisis toma cosas de la biología, por lo menos el dato biológico de la presencia o ausencia del pene.

Miller lo expresa en la página 153 en “De la naturaleza de los semblantes”, menciona la importancia de los datos biológicos de cuerpo que ni Freud ni Lacan dejaron de lado y  también los esfuerzos del los movimientos feministas que intentaron de desplazar la importancia del pene en el campo de la sexualidad hacia otra parte del cuerpo, “no se entiende por qué a priori la parte masculina de la especie no viviría como castración la imposibilidad de desarrollar en su vientre otro cuerpo, de expulsarlo después de poner en el mercado el nuevo cuerpo de la especie humana. Quizás sea mejor así, aunque no basta creer que lo exigiría la justicia distributiva. Hasta hoy, es un hecho que recae sobre el pene y esto no tiene explicación”.

 

-¿Por qué dice “hasta hoy”?

Porque no sabemos cómo la ciencia puede modificar las condiciones del cuerpo en lo que ha de venir y cómo eso ha de incidir en el inconsciente.

 

-El “tengo o no tengo” es un dato esencialmente anatómico para orientar al sujeto en la sexualidad y en la existencia. Esto es: cómo se significa ese dato y no es el dato en sí mismo.

 

 

EL MODO EN QUE EL PSICOANALISIS ABORDA EL DATO BIOLOGICO: EL LENGUAJE

 

¿Cómo el psicoanálisis aborda el dato biológico? Mediante el lenguaje con un término preciso: el falo bajo la forma de significación.

 

En las clasificaciones hay dos datos: la biología y el discurso social. Las elaboraciones de género nunca colocan el inconsciente ni el tengo en el medio.

 

La normatividad de género: es lo que la sociedad identifica como lo correcto en cada sexo biológico.

 

Cross dressing o “cd”: es la unión de cross con dress, cruzar ropa, trasvestirse por diversión o por disfrute sexual.

Por lo tanto: un comportamiento y el uso de vestimenta, está por fuera la cuestión del tengo o no tengo.

 

Genderqueer: es una identificación transgénero cuya identidad no se asimila a los aspectos tradicionales, los géneros binarios femenino y masculino.

 

Género fluido: ahí se incluyen las identificaciones binarias.

 

Cuando se multiplican más términos en psicoanálisis es que algo no está funcionando y la clasificación basada en el comportamiento no quiere decir absolutamente nada.

 

¿Cuál es el lugar que le da el psicoanálisis a la representación y al comportamiento sexual?

 

-La representación es algo que cambia con la época, depende del discurso social, eso no indica que sea lo que ocurre en el inconsciente.

 

-Nosotros sabemos que nadie que dice ser lo es, por lo tanto toda representación sexual no lo es.

 

 

¿Cuándo aparece por primera vez el teléfono en el psicoanálisis? En el sueño de la bella carnicera. El teléfono es un objeto producto de la ciencia que vehiculiza la demanda y localiza la insatisfacción. Aquella mujer que está pendiente del mensaje o el llamado está jodida, no toma el camino de la feminidad, el delirio neurótico llega a tal punto de que si es llamada es amada.

 

¿No es acaso un delirio que un hombre no se atreva a hablarle a una mujer porque no tiene un auto?

¿No es acaso un delirio que una mujer se sienta menos porque tiene pechos pequeños?

 

 

Es una posición de superioridad y de inferioridad, hay algo que le otorga valor a los objetos y a las partes anatómicas y les da valor de significación.

 

Para un hombre o una mujer: tengo o no tengo es la orientación decisiva.

 

Página 153 idem:  Freud creía que esta subjetivación era decisiva para la orientación del sujeto, si se orienta hacia el tengo incluye la dimensión de la superioridad amenazada, es la superioridad del propietario, del tener, cuanto más tengo más superior soy y cuanto menos tengo más inferior soy.

 

Freud pensó que el no tengo era esencial para el sujeto femenino.

 

El tengo es esencial del lado del hombre.

 

LA SIGNIFICACIÓN ORIENTA ESTAS DOS CUESTIONES: tengo no tengo

                                                                                                        Soy no soy

 

 

LA PULSIÓN PARCIAL: otro término por el cual nos orientamos en el psicoanálisis.

 

Cap. XIV del seminario “Los cuatro conceptos…” “La pulsión parcial y su circuito”, dice Lacan: la sexualidad en le inconsciente está representada por las pulsiones parciales y es por donde se orienta el psicoanálisis”.

 

¿Cómo participa la pulsión parcial en el lazo que establece con el objeto?

Lo fundamental es la pulsión parcial, no el otro sexo. Es lo que Lacan va a elaborar posteriormente como SEXUACION, en donde es la manera en que Lacan propone resolver la juntura entre significación y pulsión.

 

HAY QUE DIFERENCIAR EL AUTOEROTISMO DE LA SATISFACCION DE LA PULSION PARCIAL.

 

Porque el autoerotismo implica una satisfacción con el cuerpo propio, por ejemplo una boca que se besa a sí misma y la satisfacción de la pulsión implica un lazo al objeto.

 

Una boca cerrada es el ejemplo de la satisfacción oral.

 

DESPLIEGUE DE LA PREGUNTA HISTÉRICA:

 

La histérica tiene una forma de hacer la pregunta de la forma más jodida, cuando se calla la boca y, en su mudez, lo que pone en juego como pulsión es la satisfacción de la pulsión oral. El objeto no lo define, es lo que propone Lacan en la clase XIV.

 

LO QUE NOS DA LA SEXUALIDAD DE UN SUJETO ES LA ORIENTACION DE LA SATISFACCIÓN DE LA PULSIÓN PARCIAL.

 

CASO DORA:

 

¿Cuáles eran las dos pulsiones parciales de Dora? Dirá Lacan en “Intervenciones sobre la transferencia” que el recuerdo más antiguo es matriz del comportamiento que pone en juego lo que va a ser el circuito pulsional.

 

El recuerdo más antiguo de Dora a sus tres años y medio es chuparse el dedo con una mano y con la otra tocarle el lóbulo al hermano.

¿Por qué es matriz del comportamiento? La satisfacción se le desdoblaba en dos: la boca era una y la otra la oreja (espiar con las orejas).

 

Esto es típico de la histérica que ESCUCHA CON DOS SIGNIFICANTES: en la bella carnicera el significante del goce “redondeces” y el del deseo “flaca” el significante de lo que le falta.

 

LAS PULSIONES SE LEEN EN LAS ESCENAS DE LOS RECUERDOS Y EN LAS ESCENAS ACTUALES.

 

La posición de Dora respecto del varón: llevarlo de la oreja.

 

Para la feminidad el término es: mascarada, que es lo opuesto a pulsión.

 

 

RELACIÓN FALO COMO SIGNIFICANTE Y  LA SIGNIFICACIÓN:

 

Pág. 153: “La naturaleza de los semblantes”: ¿cómo se subjetiva la existencia o inexistencia del pene? Se subjetiva a la manera del tener: tengo o no tengo, es asumir un valor fálico, es hacer de esa parte el falo, cuando el pene asume un valor deja de ser tal.

Así, el órgano es sustituído por el falo.

 

El falo es el significante del deseo. El pelo es un fánero, es la parte del cuerpo que funciona como aquello que puede atraer. ¿Para qué alguien arregla su pelo?

Cuando en análisis alguien habla de partes del cuerpo está hablando del valor fálico que su cuerpo ha ido tomando.

Para el psicótico el cuerpo no logra tomar valor compartido, si el psicótico quiere cortarse el pelo tiene que ir al borda.

 

 

 

Textos sugeridos:

 

 

-“De la naturaleza de los semblantes”, Jacques A. Miller

 

-“Intervenciones sobre la transferencia” , Escritos, texto 1

 

-“Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina” (1958)Escritos

 

-“Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” Jacques Lacan, Libro 11

 

 

 

 

 

 

Reseña XVIII. Seminario EOL. Carlos Dante García

         Hoy:“ Cuerpos lacanianos: cuerpos que buscan escritura- cuerpos escritos-   

                                      cuerpos tatuados”

                            “El cuerpo en la neurosis obsesiva”

                                        

Martes 26 de Agosto del 2014

 

El fenómeno del tatuaje no es un fenómeno moderno. Podemos encontrar referencias del tatuaje en el mundo griego.

El fenómeno del tatuaje se puede abordar de dos maneras: 1: Tratando de descifrar que significa el tatuaje. 2: Tratar de comprender la función que cumple el tatuaje.

1-En el psicoanálisis no tendemos a descifrar el tatuaje porque acá el tatuaje estaría en relación al inconsciente y para el sujeto habría un enigma.

2- Si nos ubicamos en  aislar la función que cumple el tatuaje acá NO esta en relación al inconsciente y no hay nada a descifrar.

Libro: “El fenómeno del tatuaje” de Cecilia Castelluccio.

El tatuaje en las cárceles. Se distingue el preso de los guardias por el hecho de tener tatuajes en el cuerpo. El tatuaje indica una posición dentro de la cárcel y una pertenencia a un grupo. 

Diferenciar si el tatuaje fue impuesto u hecho por propia voluntad. Por ejemplo en Auschwitz tenía la función de borrar y eliminar lo mas posible la subjetividad. Reducir a un sujeto, su subjetividad a un número.

Por propia voluntad, para indicar la pertenencia a un grupo, por ejemplo los homosexuales se tatúan dos mariposas unidas, una manzana mordida o un ángel.

Cuerpo: Escritura / No escritura

Libro: Eric Laurent: “Cuerpos que buscan escritura”

Hay cuerpos que están incluidos en una escritura y cuerpos que no están incluidos en una escritura.

Es a partir de esta diferencia que toma un valor muy distinto el dispositivo analítico.

Los cuerpos NO incluidos en una escritura son los cuerpos en el campo de la psicosis. Cuerpos desabonados del inconsciente, por fuera del inconsciente, no incluyen una escritura. Son S1 solos.

En la neurosis, están incluidos en una escritura, en relación al inconsciente. Un cuerpo que está incluido en un discurso está articulado a una historia  y a la repetición significante bajo la dimensión simbólica imaginaria. Un cuerpo escrito se articula con la re significación de la cadena significante, se ubica entre un S1 y un S2. EN cambio un cuerpo que No está escrito va a tender a buscar la inscripción sin que cese= Se cortó; se tatuó, y sigue tatuándose todo el cuerpo, no cesa, no para, esto indica que NO hay escritura.

El cuerpo que no está en relación a la escritura es un cuerpo que es necesario marcarlo, escribirlo,  hacerle cosas entre ellas el tatuaje para ver si se produce alguna escritura.

En Freud, la única referencia esta en Tótem y tabú, habla del tatuaje, en la figura de animales en los salvajes y en tribus que indican la pertenencia a un clan.

 Referencias de Lacan sobre el tatuaje:

  1.  Escritos 1, “La agresividad en psicoanálisis”. Pág. 98. Lacan menciona la eficacia del tatuaje.

La eficacia está en devolver una imagen o una imago unificada en oposición a la imagen, imago del cuerpo fragmentada. Hay tatuajes que producen ese efecto de identificación, otros no.

Es una escritura que se hace sobre la imagen, sobre la piel, es algo real, no es una dimensión simbólica.

        2-Seminario 11: Tres referencias: -Pág. 95: Efecto de fascinación que produciría un pene tatuado que pasa de la flacidez a la erección. Acá ya ubica efecto de tatuaje NO como identificación sino efecto de tatuaje en el espectador: de “Atrapa miradas”. El sumun de la fascinación sería un pene tatuado.

          3 -Pág. 214 “El tatuaje modula la materialización de la libido”.  El escribir o hacer el dibujo de un tatuaje implica que tiene una carga libidinal. El tatuaje tiene un valor erótico en el que se lo realiza como en aquel que lo ve.

          4- Pág. 147: Relación que establece Lacan entre el sujeto y el rasgo unario con el tatuaje: “El propio sujeto se localiza como el rasgo unario, este, el rasgo unario, de entrada se reduce como tatuaje, el primero de los significante, cuando este significante, este uno queda instituido, la cuenta es un uno”èLocalización del sujeto como rasgo unario=esto implica que el rasgo unario va a funcionar como tatuaje, está haciendo una equivalencia entre tatuaje y rasgo unario, implica que funciona como el primero de los significantes, es un significante solo, un significante uno y por lo tanto se tiene que contar como uno cuando queda escrito.

 

Dos usos del tatuaje:

* Un uso del tatuaje mediante la escritura, la marca en el cuerpo dibujando un tatuaje, eso se puede articular al inconsciente o puede quedar sin articularse.

         *El otro uso del tatuaje que implica que funciona un S1 solo, sin que haya articulación al inconsciente. A eso Lacan lo llama tatuaje. No necesariamente es el dibujo de un tatuaje, puede ser la repetición sin inscribirse en un discurso de una marca, de un corte, de una lesión que se hace en el cuerpo de manera repetida.

          5– Sem.  “De otro al Otro”. Pág. 324: “A la manera de un tatuaje, se trata de una identidad numérica que marca la pura diferencia en la medida en que nada la especifica”

Se van agregando marcas, cortes, tatuajes que tienen identidad numérica= que siempre es 1,1,1,1; sin que marque ninguna diferencia. No hay inscripción, la buscan.

          6 –Pág.: 275. Seminario 10, La angustia. Referencia sobre la fascinación y erotismo  del tatuaje sobre el espectador. Del lado del campo escópico.

¿Qué es tatuar? Practicar una penetración en la piel de tinta.

El tatuaje funciona como una marca. Hay marcas que pretenden funcionar como una escritura.

Algo por fuera de la palabra, algo flojo en relación a lo simbólico. Supone hacer un trazo en el cuerpo imaginario con un peso y una carga real sin pasar por el significante.

Pregunta: ¿Qué función cumple la marca que se hizo?

Función: La marca= ¿Se engancha a la cadena significante o no se engancha?

       Si no se engancha quiere decir que no hace historia, que no está en relación al inconsciente y que perpetua el goce; que al no inscribirse el goce no se tramita.

La función puede ser de aliviar la angustia.

-El nombre del padre: Particularidades: Es aquel que es intraducible. Por fuera de la traducción y se acerca a la letra.

-El tatuarse un nombre es con la pretensión de que alcance un estatuto de letra. Pretenden que funcione como nombre propio.

 

-Tatuaje como defensa. Ej: Tatuarse un angelito en el pubis recordando el aborto realizado: escribir algo para no olvidarse=no pasar por el inc.

Incremento del tatuaje y marcas en el cuerpo, por 2 razones:

-Flojedad del orden simbólico, caída del Nombre del padre.

-Incremento del valor de la fascinación por la imagen.

El discurso del mercado promociona un cuerpo sin las 2 condiciones: órganos y goce: implica una exclusión de la subjetividad.

En el psicoanálisis pensamos que no hay cuerpos sin órganos. El órgano incluye la función del goce, sino solo tendríamos la imagen del cuerpo.

El obsesivo  hace un culto de la imagen, como se ve y como es visto por el otro.

El discurso del obsesivo es que esté vaciado de órganos, se trata de una imagen. Cuerpos que pretenden liberarse de la problemática de la satisfacción.

En el obsesivo tenemos dos órganos prevalentes: el anal y el escópico. L a manera de localizar la relación del obsesivo con su cuerpo es a través de los dos objetos a prevalentes: la mirada y el objeto anal.

Al obsesivo la demanda que no le da respiro es la anal.

 

 

 

 

 

 

Reseña XVII. Seminario EOL. Carlos Dante García

 

 

Cuerpos Lacanianos: neurosis-psicosis"

Martes 19 de Agosto de 2014
 
 
 
C.D.G comienza la clase hablando de la oposición planteada en la clase anterior, entre las llamadas técnicas del cuerpo y el psicoanálisis.
Las primeras hacen un tratamiento basándose en el significante, y la particularidad de hacer que el cuerpo marche, ande de determinada forma.
El psicoanálisis también trata el cuerpo, la esquizofrenia, histeria, neurosis, fobias, ya implican un tratamiento del cuerpo.  
Freud: el cuerpo funciona y marcha según los dichos. El síntoma histérico funciona por una frase Ic. (1). “El yo es una superficie corporal. (2)
Lacan: El cuerpo es una realidad, eso implica que es algo que se construye, no se nace con un cuerpo.
 Realidad       Significante    Real   Innato
  CUERPO
         Esquizofrenia   Histeria   Neurosis Obsesiva
 
4 formas de situarnos ante la problemática del cuerpo.
El cuerpo como realidad: una construcción.
El cuerpo como significante: un dicho- una frase.
El cuerpo como real: a lo que se llega o pretende llegar con un análisis.
El cuerpo como innato: aquél del que se ocupa o preocupa la ciencia.
Lacan agrega 2 términos más: Organismo y Viviente. 
 
C.D.G. da un ejemplo clínico del cuerpo en un paciente esquizofrénico:
a- “voy al baño y se va mi estómago por el inodoro” 
b-con movimiento lento y mirada perdida, encendía un cigarrillo, daba una pitada y con el cigarrillo en la mano decía: ¿está mi boca?
Se puede apreciar que el cuerpo se debe diferenciar del organismo, que la alteración no está en el organismo. Cuerpos Lacanianos- es una orientación para la forma de intervenir . 
a y b son fenómenos que se pueden abordar del lado de la imagen y del lado del significante. Está la boca bajo la forma de la palabra como cosa, el significante en tanto cadena rota, el significante en lo real.
 
En el síntoma histérico se aprecia que la imagen está intacta.(3) Diferenciarlo de los trastornos de la imagen de la histeria actual. Cuerpos Lacanianos.
Síntoma conversivo:
a-esta trastocado el organismo. Ej: el brazo está adormecido pero no sigue el trayecto nervioso.
b- puesto en juego como significante, pero como un dicho.
Indicación clínica: ir a la precisión de que la paciente formule el síntoma, sino no hay análisis.
Histeria: hay un fenómeno subjetivo, se presenta bajo la forma de no tener o no disponer de un dominio del cuerpo. Es el significante en tanto simbólico. El trabajo es mediante la asociación libre.
Esquizofrenia: se presenta como no tener un cuerpo. Va a tratar de inventar recursos para hacerse de un cuerpo. En ejemplo anterior, el sujeto construye su boca a partir de cada pitada. La pregunta no es dialéctica. El movimiento de pitar y preguntar. Movimiento de apertura y cierre. Movimiento de construcción de un cuerpo pulsional.
 
¿Cómo se llega a tener ese cuerpo en la neurosis?  
Referencia de Miller (4). Ubicar esto implica que hacer desde el psicoanálisis.
Lo que da la posibilidad de la formación del cuerpo es el falo como significante. 
Se trata en cada caso de saber cómo se ha subjetivado ese dato. Qué valor adquiere para el sujeto. El sujeto es un efecto de valor. El sujeto recibe el valor del dato. “El dato le da un valor al sujeto”.
Valor= subjetivación= significación.
 
Cuando alguien habla en análisis de una parte de su cuerpo, habla de cómo fue subjetivado. Relación entre significante e imagen.
Subjetivación bajo la forma de tener o no tener. 
Lacan: No somos un cuerpo. Tenemos o no tenemos un cuerpo. Cuerpos Lacanianos– cómo cada sujeto le ha sido subjetivado el falo.
El cuerpo no es fragmentadado, pasa a ser un cuerpo a partir del Uno. Hay tendencia a la unificación, se recorta como imagen.
Hombre: el valor siempre es parcial, porque es fetichista, va a una parte del cuerpo.
Mujer: tiende más a la unidad.
Subjetivar implica que asume una significación. En el recorrido de un análisis se produce subjetivación porque cambia la significación.
Ejemplo: Las cicatrices de operaciones en el vientre de una mujer, cambian de valor, encontró un hombre fascinado con sus cicatrices.
 
Cuerpos Lacanianos: el cuerpo también es una superficie de marcas.
– Marca de pertenencia. Ej: la nariz de la familia
-Forma parte de un conjunto
-Forma parte de una cualidad erótica
-Forma parte de la imposibilidad de recordar algo. Ejemplo: tatuaje para recordar
– Marca con valor de identificación: Ejemplo: los Tatuaje  de Las Maras
– Circuncisiones, incisiones y ablaciones
-Cicatrices en mujer una preocupación, en hombre son marcas de combates
– Marcas de las cirugías
-Marcas por las modas del gimnasio, ejemplo: tabla de abdominales
 
Cuerpos Lacanianos:  
El lenguaje nos atribuye un cuerpo. El falo es una atribución. Es el lenguaje el que nos atribuye un cuerpo. El sujeto está antes y después de tener un cuerpo (antes de nacer y en la sepultura).
Vida: es una cierta relación entre el sujeto y el cuerpo. Lacan: Hablanteser-Sujeto+cuerpo- Parletre.
Sueño de la ciencia moderna: un cuerpo que se acerque al sujeto. El psicoanalista no interviene sobre la realidad, ni sobre lo innato.
Interviene sobre el cuerpo como significante y sobre eso que se llama real.
Freud: La anatomía es el destino.
Lacan: El destino es el discurso. Dos formas: la imagen y lo real, solo se llega a esto por la letra. No hay ningún otro real, pues la letra está por fuera de lo que se quiere decir.
 
“Un análisis modifica lo real del cuerpo bajo la forma de la letra”
 
 
Bibliografía:
(1) Estudios sobre la histeria. S.F. Tomo II. E.A
(2) Introducción al narcisimo. S.F. Tomo XIV. E.A
(3) La perturbación  psicógena de la visión según el psicoanálisis S.F Tomo XI. E.A
(4) De la naturaleza de los semblantes,  Jacques-Alain Miller, pág 152-153.
 
 
 
 
 
 

 

Documental “Esto lo estoy tocando mañana”. Julio Cortázar. Usina del Arte.

 
Como parte de los homenajes a Julio Cortázar que organiza el Ministerio de Cultura porteño al cumplirse 100 años de su nacimiento, los próximos viernes 5 y domingo 7 de septiembre se presentará en la Sala de Cámara de la Usina del Arte el documental “Esto lo estoy tocando mañana”. Cada fecha será acompañada por los conciertos en vivo de Ernesto Jodos quinteto y el “Tata” Cedrón, Ernesto Jodos y Margarita Fernández, respectivamente.
 
Julio Cortázar amaba la música clásica, el tango y sobre todo el jazz. Ritmo y swing eran para él elementos indispensables en su escritura.
 
"Esto lo estoy tocando mañana" es un documental que explora el vínculo misterioso y apasionante entre música y literatura a través del testimonio de personalidades destacadas. Los amigos de Cortázar, el saxofonista Michel Portal, la pianista Margarita Fernández, el músico de tango Juan "Tata" Cedrón; la escritora Liliana Heker, el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, el ensayista Pablo Gianera y Carles Álvarez Garriga, filólogo y editor de la obra de Julio Cortázar, brindan en el documental claves de lectura.
 
La dirección del documental, que se filmó en Buenos Aires, París y Lima, estuvo a cargo de Karina Wroblewski y Silvia Vegierski; realización, Ariel Ludin; guión y producción, Karina Wroblewski y Silvia Vegierski; coordinación en París, Carla Sanguineti y Chloé Bertrand.
 
Duración: 75 minutos; idioma original, español-francés; subtítulos, francés–inglés-español
 
Viernes 5 de septiembre, 20 hs.
 
Proyección del documental “Esto lo estoy tocando mañana” y música en vivo: Ernesto Jodos quinteto
 
Domingo 7 de septiembre a las 18.30 hs.
 
Proyección del documental “Esto lo estoy tocando mañana” y música en vivo: Juan “Tata” Cedrón, Ernesto Jodos quinteto y Margarita Fernández
 
Agustín Caffarena 1. Esq. Av. Pedro de Mendoza. CABA
Entrada libre y gratuita hasta colmar la capacidad de la sala.
TRAILER

“Fantoches, dan tres vueltas y luego se van”

 

 

Una obra de Raúl González Tuñón y Nicolás Olivari ha sido la inspiración de “Fantoches: Dan tres vueltas y luego se van”, escrita en 1933, se estrenó en el teatro “La Máscara” en 1958. Los autores firmaron en la “Declaración” para su edición en libro que la obra sería “representada oportunamente por la compañía del Teatro del Pueblo”. “Somos escritores de libros y volvemos al libro –aclaran– fracasadas nuestras esperanzas de contemplar nuestra obra en un escenario de teatro oficial”. La obra no volvería a encontrase con su público sino hasta el año 2003, cuando Daniel Viola hizo una adaptación con actores y títeres en el teatro El Vitral y en el extinto Bar Tuñón.
"Dan tres vueltas y luego se van" pertenece al género de la farsa. Dentro de la tradición del teatro en el país, el elemento grotesco en esta obra no gira alrededor de un centro, un Padre de Familia, sino que desciende sobre una “comunidad perdida”, distinguiéndose así de las obras sainetescas e incluso del “grotesco criollo” de Armando Discépolo. Todavía en el grotesco criollo hay una inclinación a elaborar estereotipos (el inmigrante, el ladrón, el vago, el loco, la prostituta). Roberto Arlt con sus 300 millones (estrenada el 17 de junio de 1932) y Castelnuovo con sus Ánimas benditas (representada por la agrupación “Teatro Libre” en 1927) abren una línea de expresión de vanguardia en el teatro argentino que Tuñón y Olivari continúan en “Dan tres vueltas y luego se van”. La tradición de poetas y narradores que incursionaron en la dramaturgia para “rescatar” al teatro de la decadencia a la que parecía estar condenado a causa del teatro comercial tiene sus antecedentes en el Teatro Experimental de Arte de 1927 y las primeras puestas del Teatro del Pueblo en la década del 30.

“Fantoches, dan tres vueltas y luego se van” pone en escena la adaptación y dirección Patricio López Tobares de la obra de Raúl González Tuñón y Nicolás Olivari. Un drama musical con un texto cargado de poesía. Vigente. Bello y árido. La Feria es la metáfora del mundo “real”. Su pista es la arena dónde se desarrollan las pasiones y las batallas de la vida. En ella asistimos a la historia de miserables que por querer escalar, transan, trafican drogas, firman pactos “endiablados” con políticos corruptos, entre ellos la creación de un imperio mediático, y en esa avidez hacia un significante que se actualiza: el “progreso”, ven caer sus sueños. Algunos resisten con sus ideales creyendo en una alternativa mejor, una creencia que los vuelve ridículos para el resto de los fantoches, siendo éstos la encarnación de un goce imperativo que resuena desde los personajes que relucen el sin sentido de las esperanzas, del esfuerzo en el trabajo, del valor de la palabra. El alma del hombre se convierte de trapo, como esos muñecos, en el momento que la ambición le gana al sueño, en donde el fuera de la ley de nuestra hipermodernidad  subvierte los ideales y estraga cada arista de la subjetividad, una satisfacción mortífera que es exquisitamente escrita en un poema de Raúl Gonzáles Tuñón, “El entierro del títere”, un fragmento singular y significativo:

Allí quedó el fantoche
al fondo del baldío
entre salvajes rosas
y juguetes perdidos.
Lloverá por la noche
y al alba habrá un charquito
de agua junto a él,
bordeando la fosa.
Vendrá un niño y pondrá
su barco de papel.
Rosas: ¡Lloren por él!

 Una feria, una troupe, en medio de la miseria, representando su vida y la de muchos, y la tentación de cambiar el status por unas monedas. A partir de allí comienza un viaje sin retorno dónde nada volverá a ser lo que era. En esta pieza los autores anticiparon la Segunda Guerra Mundial, la caída de los grandes relatos, el avance de lo superficial sobre la imaginación, la corrupción política, la corporación mediática con fines poco claros. Ochenta años después, la vigencia es contundente. Deja de ser anticipación para ser una realidad.

La obra conserva la profundidad elemental que provoca el desnivel entre la ficción, la ilusión y la realidad. El giro, las vueltas, son movimientos del cuerpo en la rueda especular del drama que presenta, como en una danza macabra, la anticipación de la muerte. Las vueltas de los fantoches recrean el tiempo fugaz, las telarañas pulsionales que no esperan, no cesan y exigen inmediatez.

Un primado del objeto a, tal como Jacques Alain Miller lo menciona en “Punto Cénit”, propio de la época del Otro que no existe y que deja atrás la identificación simbólica al ideal, dice Miller en su curso “El Otro que no existe y sus comité de ética”: “… la inserción social se hace menos por identificación que por consumición… por lo que el comportamiento social adquiere un estilo adictivo”. Con esa circulación de los cuerpos en el “irse para siempre” de la droga se celebra un ritual,  por un lado el argumento responde al ascenso y caída del héroe y, por otro lado, los fantasmas cual espectros danzan y dicen sobre lo que no cesa de escribirse, pero los sujetos no escuchan, sólo consumen en aras del “bienestar”.

Como escriben Olivari y Tuñón: “sigue minando las almas / el dinero que todo subvierte”.
En contrapunto a esa “tremenda descomposición” emocional, moral y ética que anuncia el prólogo de la obra, está puesto lo cómico, el cinismo lírico de algunos personajes: la risa poética o la risa cruel de El Lechuza, destinada a transparentar el drama de familia y el sentimiento de lo irreversible, el drama social, la vulnerabilidad y la muerte.
Finalmente, el efecto de coro fantasmal en algunos parlamentos y la frase que se repite con sus variaciones a lo largo de la obra: “dan tres vueltas y se van” se complementa con un lirismo deformado, atravesado por la violencia de la palabra oída en el suburbio, en el prostíbulo, de la boca del dealer o de un feriante: es una lírica cavernosa, un canto sacrificial que anuncia los tropiezos de la subjetividad hipermoderna, fantoches tal como el mismo sentido de la palabra lo indica, “títeres, muñecos de figura ridícula”, sujetos amarrados al primado de un goce que asesina por entre las fibras de cada cordel que dirige al títere. Muñeco en la fosa… con pálidas rosas.

                                                                                                        

La ley de la ferocidad

“Y buscaba de dónde viene el mal, y lo buscaba mal, y no veía el mal que había en mi propia búsqueda”.

San Agustín, Confesiones

 

En “La ley de la ferocidad” Pablo Ramos nos adentra en una novela que bascula entre la realidad de un padre y el padre que el protagonista se inventa. Este protagonista es Gabriel, quien nos cuenta acerca de lo que ha sido un padre para él, y lo que cuenta en lo que vive no es el hombre que lo escribe, pero va a transformarse en él cuando decida escribir, por el hecho de escribir. Un escribir sin saber que aquello que es escrito se cuela por los trazos que surcan al escritor, torneándolo como tal, un escritor no sabido.

La muerte de su padre, dos noches en la sala velatoria adornada de reproches y de un cuerpo al que él llamará “eso”, la no vida de un padre. Un padre poseído por la ferocidad, en donde el beber vino era una chance para enajenarse de sus hijos y olvidarlos por completo. Gabriel  no recuerda ser mirado por su padre. Recuerda un padre distante, caído.

El protagonista dice vivir la muerte de su padre día a día, no logrando relacionarse ni con amigos ni con mujeres, ni con conocidos,  dirá: “nada dura”, rápidamente destruye todo y se destruye a sí mismo en esa destrucción.

Es en ese derrapar vida que Gabriel consume y es consumido por drogas, sexo, alcohol y prostitutas, en sus palabras “la droga me lleva en carrera ascendente hacia el cielo del infierno, parece que esta vez me deja en el purgatorio sin escalas”. Y el protagonista sitúa con locuaz precisión el efecto buscado “convierte al yo en él. Y en eso consiste la salvación: todo le pasa a él porque uno ya no existe”.

Un hijo tomado por la ley de la ferocidad, título del presente libro que  nos da a conocer el resorte de una contradicción, pues la ley en cuanto al padre es la que introduce lo simbólico tratándose del padre de los significantes. La ferocidad, por el contrario, nos revela la dimensión mortífera en Gabriel, esto es el padre del goce, podríamos decir entonces que, la ferocidad es un sin ley, no hay ley en la ferocidad más que la del goce, aquella misma que su padre hacía valer para dar rienda suelta a su lado más oscuro, el lado oscuro de un padre y el lado oscuro de un hijo identificado a un rasgo de su padre. Una frase de Gabriel evocará resonancias sobre dicha identificación: “nada se tiene más cerca que lo que se odia” y el odio, el rencor y la feroz crítica hacia este padre entronan más de la mitad de esta novela, palpitares  acompañados de la compulsión feroz por medio de la cual el protagonista es tomado y lo manifiesta de un modo muy claro: “lo que siento es la enajenación, floto en el dulce alcohol, morir y perder es una fiesta. Tan muerto de miedo como mi padre de vida (…) de ahora en más no existo, voy a intentar matar algo que me está matando, en donde la ferocidad producía una rigidez impávida de los sentidos. El odio afloraba con toda ferocidad, los demás se tornaban enemigos, competencia a la cual era viable eliminar”.

Desde una lectura lacaniana, una frase entre otras del mismo tinte, nos permite pensar la posición del neurótico obsesivo: “Como nunca me diste un consejo yo no puedo hacer nada mas que lo que se me ocurre”. Pero ¿es el padre quien debe dar consejos o es la pretensión de todo neurótico que su padre encarne a un gran Otro sin deseos y sin goce?
El obsesivo posterga el acto, lo que no le fue dado justifica su no poder, sustraído por sus razonamientos, embelesado por las deidades de su razón, dialoga consigo mismo, responde sus propias preguntas y, situado como inevitable esclavo, delegará en el Amo el cordel de sus movimientos… Observando la escena, creyendo no estar en ella, articula las redes de su consciencia hasta, que fugazmente, el inconsciente le revele cruel una hilacha.

Estragada su subjetividad, Gabriel sin embargo no logrará acallar lo inevitable a enfrentar: la muerte de su padre y, en consecuencia,  la conmoción en donde el edificio de sus sentidos sabidos comenzará a resquebrajarse, encontrando en cada grieta el sin sentido de responsabilizar a otro de su padecer, la endebles de las excusas forjadas por el capricho, la invención de un padre feroz intentando velar la propia ferocidad, entonces nace una pregunta: “¿qué puede hacer un hombre que lleva semejante huracán dentro?”

Mordido por un goce mudo y mortífero, Gabriel comienza a escribir y es de este modo como la compulsión cede y ya no se le impone. Algo dicho por su padre logra funcionar como una otra ley que la de la ferocidad, una ley propia que le permite hacer otra cosa con la pulsión, un decir que el padre sí le otorgó pero a partir del cual Gabriel no  se orientó, dice su padre: “alguna vez vas a escribir la historia de tu familia, a vos te va a interesar”, cual oráculo pues el protagonista se pregunta “¿a quien le va a interesar?” y en su propio interés radica un hacer que no pasa por el otro y que se localiza en la punta de sus dedos, el goce del uno. Dice al respecto el protagonista: “la angustia ante el inventar, sentir la imposibilidad de saber con exactitud dónde la imaginación se contamina de la memoria”.

Un recuerdo permite que a pesar de la tormenta “algo parecido al sol tibio en el horizonte” haga su despunte. Un abrazo, un regalo, un padre que intentaba habitar a su modo entre sus hijos y Gabriel se descubre, se da cuenta del origen de tal desencuentro con su padre que será su propio desencuentro con la vida misma, los límites que encuentra el que escribe respecto de lo que él considera como padre, su posición subjetiva y su demanda al Otro, insaciable hasta que la puerta de su no saber le depara otra chance.

La reconciliación con esa otra cosa que él es, el que escribe las palabras, los invita a ustedes lectores a transitar una audaz aventura en donde Pablo nos enseña, a un estilo lacaniano, que la ley de la ferocidad es aquella no ley que habita silenciosa y acuciante en cada arremetida pulsional y que, evidentemente, es posible hacer escalas hacia el cielo más allá del purgatorio.