Errores XXVII

“Freud define muy bien que aquello de lo que se va a ocupar en las conferencias es lo que denomina síntomas psíquicos, no del síntoma médico ni del síntoma orgánico, como ya les traje la referencia en el Seminario de Miller “Donc”, hay que asegurarse antes de tomar en análisis a alguien que aquel que llamamos paciente y que va a ser candidato del análisis presente un síntoma psíquico. Miller lo decía síntoma analítico, Freud lo denomina síntoma psíquico. Hay que asegurarse eso, que no es un síntoma orgánico o médico.

Nos ocuparemos –dice Freud, página 326- de los síntomas psíquicos. Síntomas psíquicos quiere decir psicógenos, es decir generados por el inconsciente. Y si es generado por el inconsciente quiere decir que el síntoma habla. Habla por lo que va a decir Lacan y habla por lo que va a decir Freud en el sentido de que tienen un significado. Primera definición del síntoma en Freud.

Segunda definición que está en el mismo párrafo: Los síntomas son o actos perjudiciales o actos al menos inútiles para la vida de un sujeto.

Es muy importante destacar estos dos términos, son actos perjudiciales, y ahora vamos a ver qué significa acto, porque lo tenemos que distinguir necesariamente del acting out y del pasaje al acto.

¿Qué quiere decir ahí acto? Acto quiere decir acto psíquico. Y acto, en la palabra acto en Freud siempre está presente una definición que da Freud en “El malestar en la cultura”, que es que en el comienzo de toda acción hay una satisfacción. Acto psíquico va a implicar una satisfacción pulsional.

Entonces cuando decimos y definimos que el síntoma es un acto estamos diciendo que el síntoma es una satisfacción, algo que da una satisfacción perjudicial o inútil, son dos términos importantísimos para tener en cuenta.

Alguien que toma medidas por ejemplo para llegar sana y salva a su casa en una zona riesgosa no se podría llamar nunca miedosa ni fóbica, porque ahí el síntoma está articulado a una intención útil de llegar sana y salva a la casa en una zona riesgosa.
Alguien que se trata de asegurar poniendo dos despertadores, les digo esto porque alguien que estudió psicología y leyó los casos de Freud y dice ‘yo tengo un síntoma obsesivo, tengo la obsesión de despertarme temprano’, ‘ ¿dónde está lo obsesivo?, “sino voy a llegar tarde al trabajo’.

Eso no tiene nada que ver con el síntoma descrito por Freud, ustedes recordarán que es el de la joven que colocaba varios relojes para poder estar tranquila en el momento de despertarse y resulta que la despertaba el tic-tac de tanta cantidad de relojes, y la cantidad de relojes no podían ser justificados.

Siempre tienen que tener en cuenta que para que sea un síntoma tiene que ser un acto inútil, y algo que lo perjudique al sujeto.

Estos dos términos son muy importantes porque llevan a la ruptura con el sentido común, si son actos inútiles y actos perjudiciales, van en contra del sentido común.

Y fíjense ustedes que Freud dice, aparte de que son actos inútiles y perjudiciales para la vida del sujeto, dice inútiles para la vida en su conjunto, no para la vida en una parte.

Con esto ya nos está anunciando que un síntoma atraviesa el conjunto de la vida de un sujeto, va hacia el conjunto la inutilidad de ese síntoma.

Cuarto rasgo del síntoma para Freud. El sujeto se queja a menudo de que los realiza contra su voluntad. O sea nosotros nos tenemos que asegurar de que aquello que es ubicado como síntoma por el sujeto, lo tiene que ubicar el sujeto, lo realiza contra su voluntad, y que hay una queja de que a pesar que hace todo lo posible para que el síntoma no se realice, se realiza igual, tenemos que asegurarnos que la voluntad esté avasallada por el síntoma, sino no es síntoma en el sentido freudiano.

Por qué Freud dice a menudo? Porque Freud introduce dos clasificaciones de síntoma en “Inhibición, Síntoma y Angustia”, a su vez podemos dividirlo en dos, una clasificación que va a síntomas egosintónicos, y otros síntomas que son egodistónicos.

Los egodistónicos son los que son realizados contra la voluntad. Los egosintónicos son los que son realizados con la voluntad del sujeto, o sea que la voluntad no se opone a la realización del síntoma, pero en ambos casos son síntomas, se dan cuenta que cambia el valor totalmente del síntoma, ya no es una cuestión de enfermedad. El sujeto mismo no los va a considerar síntomas si son egosintónicos.

La pregunta que nos podemos hacer es, ¿qué es lo que no es síntoma? Si es posible pensar a alguien sin síntoma No. Ni Freud ni Lacan piensan a alguien sin síntoma.

Sólo los médicos o los idealistas o los que no tienen en cuenta la particularidad del ser humano pueden pensar a alguien sin síntoma.

Y el quinto rasgo es que lo que acompaña a la realización contra la voluntad, esto es el síntoma, lo que lo acompaña es el displacer y el sufrimiento.

Entonces esto nos lleva a la consideración que puede haber síntomas, por eso dice a menudo, que no impliquen displacer y sufrimiento. Esos síntomas van a ser los síntomas egosintónicos.

¿Cuál es el principal perjuicio de los síntomas? El principal perjuicio de los síntomas para Freud es el gasto que implica el síntoma, gasto anímico, gasto de fuerzas, gasto que Freud denomina empobrecimiento de la persona, lo dice así página 326, la persona se empobrece.

¿En qué sentido se empobrece? Se empobrece en cuanto a la energía disponible para la realización de cualquier acción.

Entonces no se trata sólo del síntoma en el sentido de hay una parte que es de síntoma, el síntoma tiene consecuencias para la persona en su totalidad.

La cantidad de energía disponible y requerida para combatir el síntoma y la energía que lleva el síntoma hace que la persona esté enferma, por eso dice que el síntoma es un concepto práctico; la idea que le va a dar Lacan después de que se trata de un saber hacer, hay algo práctico en el síntoma. Se puede decir que ya está sugerido en estas líneas freudianas.

Sexto rasgo del síntoma, si se trata de una cantidad de energía que se gasta quiere decir que en el síntoma hay un problema económico, una economía puesta en juego.
Cuando decimos un problema económico. ¿qué estamos diciendo? Estamos diciendo algo que no nombramos directamente pero que es la dimensión de goce antes mencionada como satisfacción.

Séptimo rasgo del síntoma en estos párrafos es que el síntoma para Freud es el resultado de un conflicto entre el Yo y la pulsión. O sea que el otro rasgo que le requerimos es el rasgo de conflicto.

Uno cree que el síntoma es algo localizado, cuando les digo uno cree, es el Yo que ve las cosas parcialmente, como si fuese con anteojeras.

Voy a tomar del Seminario 3 de Lacan, de “La pregunta histérica”, Capítulo XII, como Lacan plantea un síntoma basándose en Freud. No voy a hacer todo el planteo de Lacan del síntoma sino algo localizado que tiene que ver con una formulita que les voy a proponer para el síntoma, ya la anticipé, la formulita es muy sencilla:

Un síntoma es un significante sobre un significado. Por eso el capítulo donde comienza “La pregunta histérica”, Capítulo XII tiene como apartado “Del significante y el significado”.

No sé si ustedes saben que el Seminario de “Las Psicosis” está dividido en partes, ese apartado donde incluye varios capítulos se llama “Del significante y el significado”, o sea que va a tratar cosas que tienen que ver con la relación que guarda el significante con el significado. Y un síntoma es un significante del cual se desconoce cual es el significado.

Por eso esa formulación que parece lingüística no es lingüística, es el resumen en términos de fórmula de la estructura de un síntoma en el sentido freudiano del término”

Ficciones y semblantes. Parte II

En esta parte  Coccoz comienza preguntándose  por la diferencia entre las ficciones construidas en la literatura y las resultantes de  un análisis. Introduce el concepto de semblante  diciendo que,  en un principio es un velo que cubre una falta y agrega dos teorías más del semblante, una que apunta a la positividad de lo real,  como ser el nombre del padre y la tercera teoría del semblante que es la “específicamente lacaniana”.

Para terminar, el semblante detendría la fabricación de ficciones, y allí aparece la interpretación como aquello que  orientaría  hacia el borde del semblante. El tema es como debe ser esta interpretación, y propone, siguiendo a Lacan, de un semblante que muerda lo real, escritura que anudaría el semblante, el cuerpo y el tiempo.

Angela Fernanda Vitale

La diferencia entre ficción y semblante

¿Cuál es la diferencia entre las ficciones construidas  en la literatura y las resultantes del análisis? La literatura prescinde de la verdad fáctica, en cambio, el análisis, aunque prescinde de la exactitud de los hechos, se lleva a cabo merced a la “operación-verdad” con el fin de atrapar lo real. Dicha operación es sostenida por  el analista en la  medida en que “se inserta en la lectura” del inconsciente. De ahí que Lacan advirtiera el peligro de que el análisis pudiera convertirse en un “delirio a dos”. Teniendo en cuenta los desarrollos de J.A. Miller, la advertencia está justificada: las ficciones son versiones, en definitiva, delirantes, acerca del goce como referencia del discurso. El psicoanálisis está orientado a revelar ese vacío estructural sobre el que se ha “delirado”(16). La ficción, resultado de la operación de articulación S1-S2, es una labor de poiesis, dice Miller, “una venda simbólica para cubrir la herida de la ausencia de escritura de la relación sexual”, lo real, el agujero en la estructura.

Una vez situada la ficción como el resultado de saber sobre  los efectos de verdad obtenidos por la articulación significante bajo la égida del inconsciente transferencial, la distinción con el concepto de semblante adquiere toda su relevancia. Pierre Malengreau (17) establece tres teorías del semblante y nos sirve de guía en esta complicada maraña.

En la primera, en la teoría implícita del semblante, éste es velo que cubre una falta: mascarada, porte, postizo, estrategia, fingimiento y astucia, que cobran un “valor de verdad” respecto a la castración.

En la segunda, teoría explícita del semblante, éste se vincula a la positividad de lo real. Son semblantes: el nombre del padre, el falo, el objeto a. En esta teoría sentido y semblante se sitúan del mismo lado respecto de lo real, imposible de decir.

La tercera teoría del semblante es “específicamente lacaniana” porque concierne a una teoría del lenguaje y a la ausencia de escritura de la relación sexual y propone un uso del semblante propiamente analítico. El semblante responde a una estructura triádica que lo articula, lógicamente, con el goce, y, en otro eje, con la verdad. La peculiaridad de esta concepción radica en la hiancia propia de cada eje que configura una estructura triangular agujereada, se mire por donde se mire.

Desde esta apreciación, el semblante es una frontera entre dos dominios heterogéneos, -lo simbólico y lo real- y detiene la fabricación de ficciones. Es el residuo de la operación analítica, el poso, la sideración que deja la palabra tras de sí, una vez verificada la inadecuación de lo simbólico para cubrir el campo del goce. Es el borde singular de esa falta de adecuación, el nombre más “propio” de la misma.

La letra: residuo de la lectura del inconsciente

¿Qué debe ser la interpretación para conducir a este resultado, a esta escritura, borde de semblante?

En Lituraterra Lacan presenta este concepto tan difícil de aprehender con la imagen de la erosión producida por la lluvia en el desierto de Siberia, que semeja a una escritura al contemplarla desde lo alto. En el análisis se debe practicar la siberiética, que orienta la experiencia hasta desembocar en este real que participa del semblante, o a un semblante que muerde lo real: litoral que delimita las aguas informes del goce, siempre en un ir y venir que se infiltra en la costa, costura del inconsciente.(18) Lacan encuentra en la caligrafía japonesa un equivalente a los surcos oscuros en la meseta luminosa. Porque en ella “lo singular del trazo del pincel aplasta lo universal”(19) ¡Por fin una imagen logra metaforizar algo de la experiencia única de un análisis, en el que ningún universal puede anticipar la singular y contingente captura de lo real! Algo aparece con el trazo, y en el mismo movimiento, algo se vuelve opaco, se hace agujero, se sumerge en la sombra de la propia letra. En  Elogio de la sombra(20) Tanizaki muestra hasta qué punto, en la estética japonesa, late este peculiar ejercicio de la escritura que implica, a la vez, el semblante, el cuerpo y el tiempo.

Siempre persiguiendo el esclarecimiento de la singular operación del análisis, en el seminario L’insu d’une bévue… Lacan explica que la proeza del poeta radica en producir, con la letra, un efecto de sentido y un efecto de agujero. Y postula que la interpretación analítica es homóloga, -no análoga- al decir poético.