Reseña XI. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

Interpretación

Alusión

Cita

Ultimísimo Lacan

Puntuación

 

Enigma

 

Corte

 

Decir

Decir que no

Decir

Resonancia

 

Equivoco

 

Homofónico

Gramatical

Lógico


En la clase pasada, Carlos García formuló una enigmática formulación de Miller, “del lado del analizante no se trata de asociar libremente, sino que se trata de poesía”.
García recuerda que años atrás dio un seminario basado en un seminario no traducido aún de Miller, titulado Efectos de poesía o un esfuerzo de poesía, del año 2002-2003.
Este seminario, es muy importante, porque toca de lleno a la poesía en dos sentidos:
1)    En la época  moderna el psicoanálisis es uno de los pocos espacios que sostiene en su práctica, algo común con el hacer poesía, que es una actividad sin un fin útil, el análisis, la interpretación no tiene utilidad.
2)    La posición política de Lacan tiene que ver con la posición política del psicoanálisis, es la de estar en contra y desconfiar de todo aquello que sea para.
El hacer algo para, sostiene la identificación, ahí se desliza la dimensión de la utilidad. El para se acerca a la obtención de la utilidad.
¿Cómo hacer caer el para en una 1° sesión? Vengo para tener pareja, vengo para cambiar de trabajo, vengo para terminar mis estudios, …etc.
El análisis se separa y se distancia del para.
El seminario aún no publicado, toca la temática de la interpretación y de la poesía.
La interpretación va cambiando para acercarse a algo real, comienza con la puntuación y el corte.
No es lo mismo la resonancia semántica de la oración, de la resonancia libidinal, pulsional o de goce.
En principio, el término resonancia, es utilizado por Lacan por el valor que toma la palabra en la experiencia del análisis a diferencia de otros contextos.
La función de la palabra, tanto en una neurosis como en una psicosis, no es la de informar, tampoco está al servicio de la realidad, o de explicar, sino que tiene la función de evocar, representar.
La palabra al servicio de informar, no nos conduce al inconsciente.
¿Cómo formula Miller la interpretación en el seminario Efectos de poesía?
La interpretación tiene que transmitir, ser un vacío. La interpretación no es el contenido, ni el enunciado, sino que la interpretación es una manera de decir. Una manera de decir caracterizada por su gratuidad, su esencia lúdica, que supone traer del lenguaje los juegos posibles de la lengua.
Se trata de un juego con la lengua, no se trata del lenguaje; elucubración, significado, sentido, explicación. Pasar del lenguaje a los usos posibles de la lengua, y la característica es la gratuidad, el juego.
El modelo de la interpretación, es el chiste, este genera pérdida de objeto y satisfacción al mismo tiempo.
Edgar Allan Poe, expone la idea de utilidad directa, que la poesía sea útil, retomando a Baudelaire, la poesía no tiene utilidad pero es útil, es algo que viene como beneficio agregado.
Lo que Freud descubre, y lo plantea en Estudios sobre la histeria, discutiendo con las histéricas, que él tenía la idea de que para solucionar los síntomas, había que hablar de los síntomas, método de la mano en la frente, presionando para que las pacientes se centren en las escenas traumáticas  y la discusión surge cuando las histéricas dicen: “déjeme hablar”, el hablar de otra cosa producía la mejora del síntoma.
Miller se pregunta: ¿Cuál es el problema con el deseo? El deseo no es democrático. El sujeto histérico siempre manifiesta un deseo de rebeldía ante la imposición del amo.
Surgen dos preguntas del auditorio:
1)    Qué relación hay entre la dimensión de poesía y el inconsciente?
2)    Si el sujeto asocia vía hacer poesía, que se interpretaría?
La interpretación que hace Miller de los tiempos modernos, es que cuando se habla, se habla para obtener un fin útil.
Ubica al análisis y a la poesía como un fin sin valor agregado.
La asociación libre es lo que cura, no es hablar intencionalmente de lo que ocurre, sino es ser hablado por los significantes.
En otro momento Lacan dirá que el analizante es poeta. Ojala que la interpretación pudiera estar a la altura del inconsciente, a la altura de la lengua.
¿La interpretación agrega algo a los dichos del paciente? Siempre agrega algo, designa algo sin nombrar, hace escuchar algo sin hacerlo, pasar al dicho.
La alusión así planteada es que no tiene ningún contenido, señala algo sin decirlo. La interpretación no es contenido. El rasgo de la interpretación es que no dice nada, es un modo de decir.
Si la interpretación es un enunciado estamos tapando, frenando al inconsciente.
El agregado implica el vaciamiento de los enunciados, apunta al intervalo, no dice que.
El corte separa un S1 de un S2.
La puntuación pone entre comillas, no va al intervalo.
La cita extrae algo.
La interpretación tiene algo de anoréxico, es una intrusión de los dichos del paciente.
La histérica responde a la intromisión con rebeldía.
El obsesivo responde con una fortaleza, construye una fortaleza yoica.
La interpretación:
-no dice nada
-tiene efectos
-es una intrusión
-son enunciaciones que no hacen existir al A.
Lacan se opone a la idea del analista silencioso, el analista debe decirle algo al paciente, con la particularidad de que debe decirle nada, sin contenido. La intervención no se dirige al yo, no agrega nada.

Reseña X. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

PI

PS—> I—>S

PR RSI y El sinthome

Ultimísimo: Seminario 24 y 25

Miller divide la enseñanza de Lacan en períodos: El período Imaginario (PI). Lacan considera que el análisis tiene un recorrido que va de lo Imaginario a lo Simbólico y luego a lo Real. Comienza por las imágenes: lo que el yo dice. Ir hacia lo real: implica la dimensión de la escritura. Último período: Real: ubica dos seminarios RSI y el seminario 24 y el 25. Hasta el seminario El Sinthome, Lacan va construyendo en su enseñanza diferentes orientadores, diferentes GPS a lo largo del tiempo. Grafo, figuras topológicas, toro y los nudos.

En la ultimísima, desaparecen los GPS, no hay forma de orientarse. Implica dar vueltas y embrollarse. En la pág. 186 del Ultimísimo, la pregunta que hay que hacerse es: ¿en qué se convierte el goce, el amor, el deseo, la interpretación? En la ultimísima enseñanza, Lacan une los vocablos más corrientes de la lengua. Hay una jerga y hay una lengua lacaniosa y lacaniana. “Eviceración de los fantasmas” dice Miller que hay.

El fantasma es con lo que interpreta el neurótico. Síntoma y fantasma: el fantasma es una matriz generadora de significación.

Cuestiona la terminología que él mismo creó. Por lo tanto, toma términos técnicos del psicoanálisis y los pone a distancia. Esto es la posición novedosa respecto de la interpretación. Hay un contraste entre el uso de la lengua más coloquial. Pág. 186”(…) nuestra santa interpretación, que es todo lo que tenemos para operar, en nuestra tradición, léxica y semántica, depende del peso del analista lo que significa que hay allí también, afecto de prestigio”.

La interpretación no es santa y puede estar impregnada, depende del peso del analista y el peso está dado por el prestigio del analista. (pág.187) La ultimísima enseñanza de Lacan implica una masacre. Lacan opera una deflación del psicoanálisis y de los psicoanalistas. El análisis es un hecho social y Lacan dice que todo lo que es social, es una epidemia. (pág.190) Lacan dice, lo que llamé sociología, tiene que ver con la lengua. La lengua es algo que se aprende y esto me dicen mis pacientes. “Aprendemos a hablar: el aprender a hablar se hace con los parientes cercanos”. ¿Por qué el sujeto habla de los padres? Porque son el polo desde donde el sujeto ha sido hablado. Aprendimos la lengua.

Término clave: aprendiz, en la última enseñanza de Lacan, antes ponía el acento en el Otro. Ahora en el Aprendiz. No hay relación sexual: hay un vacío a partir del cual se organizan las relaciones entre padres e hijos y hasta en tres generaciones. La enseñanza de la lengua viene desde tres generaciones atrás, transición del superyó y de la cultura. Acento acá: aprendizaje de la lengua. ¿Por qué es importante poner el acento en el aprendiz?

(Pág. 195) Lacan define a la interpretación por la captación, que el analista se de cuenta del alcance de las palabras para su analizante. Acá, el acto del analista: seminario 24 y 25 ¿Cómo lo define? (pág. 194) Lacan dice, las cosas saben cómo comportarse, los que no sabemos somos nosotros. Las cosas: es lo que dice el paciente. “Dice”: no ubica la asociación libre. Desde lo real cuestiona la asociación libre. El paciente tiene otra actividad: sacar conclusiones, lo que va a llevarlo a las puertas del acto.

El analizante hace poesía: cambia, diferente con el analizante que asocia libremente.

Acá no es la interpretación, es el silencio, y como acción del analista destaca el corte (pág.194) La poesía no está del lado de la interpretación, el analizante habla y el analista corta. Ya no es la puntuación.

(pág.195) Actuar por medio del pensamiento roza la debilidad, por eso se requiere un acto que no pasa por el pensamiento y es corte. Elevar el psicoanálisis a la condición de cirugía.

Es el corte que es poder intervenir sobre el peso que tienen algunas palabras. Apunta a ubicar algo de la poesía del lado del analizante. ¿Qué es la poesía y qué es el corte? Interpretar: es leer de otro modo, es un acto de lectura.

(pág. 191) Leer de otro modo no es automático, tampoco se apoya en la verdad.

Período Real: leer de otro modo, no incluye la verdad.

Período ultimísimo: corte. P S IR: puntuación.

Ese leer de otro modo requiere del apoyo de la escritura. En el leer de otro modo ubicamos la interpretación como resonancia semántica, por los sonidos. Lo que se construye entre el paciente y el analista, no es lo mismo.

Ejemplo: paciente que viene a una primera entrevista como “excluído”, el analista interpreta “usted se excluye”, no intencionalmente, pero “usted se excluye”. Le dije, usted no tome esto que le digo como la verdad, sino que revise en usted si esto le viene de afuera o usted tiene alguna participación, para que lo articulemos juntos en cada detalle de su vida.

La interpretación no es sin que el sujeto produzca la articulación, el sujeto debe comprobar que esa interpretación, la verifica en todos los actos de su vida. La interpretación tiene que localizar la posición repetitiva inconsciente del sujeto. La interpretación tiene que poner en diacronía lo que sincrónicamente se presenta.

Luego habrá que situar la forma particular de esa exclusión, que tiene cierta densidad que dan cuenta de cómo ese sujeto aprendió la exclusión y cómo la realiza. ¿Sobre qué recae la intervención del corte? Sobre determinadas palabras que tienen determinado peso para el paciente. Sigue la secuencia, por ejemplo, de esa secuencia de la exclusión. La idea de Lacan es llegar a ese momento primero de la exclusión.

Movimiento sin Utilidad

MSU Movimientos sin utilidad

De Román Podolsky

 

Últimas 3 funciones de nuestra primera temporada.

Domingos 16, 23 y 30 de agosto, a las 19hs.

En el CELCIT, Moreno 431

 

Contestando este mail, te reservamos un 2×1

 

MSU, Movimientos sin utilidad

“Podría tratarse del transcurrir de una noche de insomnio.

O del viaje de una nave perdida en el espacio.

O del tiempo que lleva una rehabilitación.

Podría tratarse de todo eso.

Pero más sencillamente se trata de un sillón, de un piano que suena.

Y de una cantidad de cuerpos en un movimiento incesante.

Y sin utilidad.”

 

 

Leé la reseña de la Revista de Artes Visuales RAMONA:

http://www.ramona.org.ar/node/56541

 

Mirá el documental producido por el CELCIT:

http://www.celcit.org.ar/celcit-tv/1/la-escena-iberoamericana/40/14.-roman-podolsky-y-m.s.u./

 

Leé la nota publicada en la Revista de Cultura Ñ, de Clarín:

http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/M-S-U-Roman-Podolsky-Via-libre-siniestro_0_1370862951.html

Reseña IX. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

                           

                  "La interpretación siempre introduce algo nuevo"

                                                                   Martes 2 de Junio 2015

 

La interpretación agrega algo nuevo, es un más a lo que el paciente dice. Un gruñido, un si, repetir, interrrumpir una sesión, pueden funcionar como interpretación.

Dos aspectos de la puntuación:

– La que acompaña los dichos.

– La que trastoca o trasnforma el sentido de lo dicho. Hacer cambiar el sentido de los que se dijo.

 

Razones por las que no hay que pasar a un paciente a divan:

·       Si no se escucha lo que dice, no retoma lo que dijo. Tiene que haber un cambio de relación del que habla con lo que dice. Pasar a divan implica que el sujeto ha cambiado su relación al Otro. Pasa de comunicar a escuchar lo que está diciendo.

·       Para el obsesivo es más facil porque el Otro es una dimensión abstracta. A la histeria no le agrada la abstracción, necesita el cara a cara; le agrada la dimensión viviente del Otro. Está pendiente de los signos vivientes del Otro.

 

Puntuar es tratar a la palabra como un escrito, definir la puntuación como interpretación: novedad introducida por Lacan en Función y Campo en 1953.

Implica comenzar a hacer legible el inc. El inc. no es legible de por sí, se hace legible cuando se puntúa la palabra.

Implica dos dimensiones: 1- Comenzar a localizar un escrito en la palabra.

                                     2- Introducirnos la dimensión de lo necesario, lo que se repite, lo necesario es lo que tiene cierta fijeza. No se puntúa cualquier cosa. Se puntúa lo que se repite.

 

La puntuación va a tener que atenerse a seguir a aquello que se repite.

La interpretación no puede ser cualquiera. Es siempre un más, nunca un menos porque es un decir deferente del dicho del paciente.

Acompaña la dimensión de lo necesario, lo que se repite.

Alterar el sentido es por ejemplo: P: “No es mi madre”. A: “Es su madre”.

Lo que el analista escucha basicamente es la posición de aquel que habla respecto de lo que dice, respecto de su palabra.

Cambio en relación a la palabra, deja de contar hechos, de comunicar y de derigirse a la persona del analista.

 

La interpretación es siempre un más, un agregado y es un decir diferente del dicho del paciente. El dicho del paciente es una demanda.

La interpretación se produce cuando hay diferencia entre la demanda y el deseo por lo tanto la interpretación introduce algo diferente a la demanda.

 

Demanda=pedido

Interpretación es diferente a la demanda!!

 

Rasgos de la interpretación:

1-   No incluye nada que manifieste un sujeto dividido. EJ.: “Yo opino que…” –NO debe incluye al yo y no se dirige al yo-

2-   No incluye formulaciones que expresen un deseo

3-   Comienza a haber significante cuando se trata de la verdad y la verdad no se refiere a los hechos. Freud: “Una interpretación es una mántica”, adivina las líneas del destino de un sujeto=significante amo=enunciados que dirigen la vida de un sujeto.

4-   Se aleja de la realidad de los hechos.

 

Dos vertientes fuertes en Lacan respecto de la interpretacion:

1-Define la interpretación como un efecto de significación. 2- Define la interpretación por el sentido.

 

Diferenciar el efecto de significación de los medios: El efecto en un primer momento es efecto de significación pero el medio siempre es significante (forma vacia de sentido, de significación)

 

Miller en “El Partenaire-síntoma”, Cap. “La operación reducción”: diferencia el elemento del valor.

El elemento es el significante o el enunciado amo o destino de un sujeto= “Siempre vas a ser un vago”. A las tres operaciones que componen la operación reducción: Repetición, convergencia y evitación; le falta el valor.

El valor es la investidura libidinal que tiene determinado significante

Valor psíquico=investimiento=significación.

El corte tiene que recaer sobre términos que tengan determinado peso.

En la interpretación no podemos calcular el efecto, nunca podemos calcular el alcance porque no sabemos la dimensión del investimento, el goce puesto en juego ahi. –Juicio más íntimo-

 

Significación que tiene valor universal en las diferentes estructuras: Ser excluido. El estatuto original del sujeto es la exclusión. Es constitutiva, es originaria de la cosntitución del sujeto= El sujeto esta representado por un sgte para otro sgte por lo tanto queda por fuera de la cadena.

La exclusión toma diferentes formas imaginarias (como se encarnan los fenómenos en cada estructura de esa significación de exclusión):

Histeria:

– Actings: Repetición de escenas en relacion al Otro.

– Síntoma conversivo:forma predilecta de la exclusión en el cuerpo, esa función, esa parte del cuerpo está excluida en el lazo con el otro.

– Reinvindicación. Subjetivación de NO pertenecer.

– La angustia: El sujeto que está angustiado no está disponible para nada.

– La clínica del vértigo: el desvanecimiento; desaparecer, no atender el telf…

 

En el obsesivo: Exclusión: “déjenme en mi jaulita”. Hace una trinchera.

 

“Los muchachos no lloran”

Es el nombre de una película dirigida por Kimberly Peirce en 1999 (“Boys don’t cry”) basada en la historia de Teena Brandon, una muchacha que nació en Lincoln, Nebraska y cuya familia la describía como una “tomboy” (marimacho). Desde la adolescencia Teena salía con mujeres y luego de mudarse a otra ciudad, comenzó a vestirse y comportarse como un hombre, poniendo su apellido como nombre: Brandon. Logrando hacerse pasar por un hombre encuentra amistades y una novia. Dentro del círculo de amigos, estaban dos exconvictos, uno de ellos había sido novio de la actual novia de Brandon y cuando salió a la luz que Brandon era anatómicamente mujer, fue violada por ellos.

Se hizo la denuncia de violación, sin embargo, la policía se centró más en el hecho de que Brandon era mujer pero lucía como varón y no levantaron cargos sobre sus agresores, quienes al enterarse de la denuncia, buscaron y asesinaron a Brandon.

Según la organización TvT (Transrespeto versus transfobia en el mundo) desde el 2008 hasta el 2014 han sido asesinadas 1612 personas transgénero en 62 países, a la cabeza están Brasil y Mexico, luego siguen Colombia, Honduras, EEUU y Venezuela. Actualmente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos está documentando cada vez más casos de violencia contra personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex (LGBTI) en América. Consideran que es una forma de violencia de género impulsada por el deseo de castigar a los que desobedecen las normas de género. Muchos actos de violencia se registraron contra personas percibidas como gays, lesbianas o trans y otros tantos se registraron cuando se dieron cuenta que lo eran, incluso llevados a cabo por la policía.

¿Cómo se puede pensar esto desde el psicoanálisis? Hoy en día hay muchos casos similares al caso de Brandon, quien es considerado transgénero o transexual desde el discurso del género. Para el psicoanálisis el género tiene una dimensión de semblante. En el Seminario 18, en el capítulo llamado “El hombre y la mujer”, Lacan dice que Freud muestra que el funcionamiento del inconsciente no tiene nada de biológico, que lo que estudia la biología no tiene nada que ver con lo que él llama las relaciones entre el hombre y la mujer. Explica que la identidad de género es el hombre y la mujer porque así se los nombra en el lenguaje. Se reparten a los sujetos entre uno y otro y lo que es necesario percibir es que lo que define al hombre es su relación con la mujer e inversamente.

Para el hombre se trata de hacer de hombre, dar signos a la mujer de que se lo es y que esto forma parte de la dimensión del semblante. En la película se ve constantemente cómo Brandon buscaba estos signos para dar cuenta de su masculinidad ante la gente y sobre todo ante su novia. Incluso se fabrica un pene al estilo de una prótesis casera para simular excitación en el encuentro sexual. En este seminario el falo es un semblante, puesto en el lugar donde la relación sexual no puede escribirse.

El título mismo de la película me hace pensar en el género como semblante, pues se dice que los muchachos, los hombres no lloran. Y antes de este título la directora tenía otro pensado que era: “take it like a man” (tómalo como un hombre), ambos títulos me hacen pensar en un tono irónico y sarcástico del género como semblante en tanto “parecer ser”.

Me surgen entonces las preguntas ¿Qué ocurre entonces cuando el semblante falla? ¿Cómo se puede llegar al punto en que su falla pueda producir violencia o incluso un asesinato?

El personaje de Brandon en la película es bastante exitoso al hacerse pasar como varón, sostiene bien ese semblante pero se topa con un límite. Se sabe que es mujer porque es arrestado por falsificar un cheque y cuando su novia le paga la fianza, lo ve encerrado en la celda de las mujeres. En la película la novia sigue con él, pero en la realidad, la novia hizo un juicio a los productores de la película diciendo que no fue así, que una vez descubierta la verdadera identidad de Brandon, ella no era más su pareja. Lacan también dice en este Seminario que el semblante (simbólico e imaginario) se opone a lo real, en el caso de Brandon esta oposición trae consecuencias.

Miller en “Extimidad” dice que cuando se trata de racismo y odio, lo que se odia en el Otro es en realidad el odio al goce del Otro, a la manera particular en que el Otro goza. La segregación es el rechazo a un goce que no se identifica como el propio o como cada uno identifica como propio, se trata de un goce que es ajeno y que además es ignorado. Por lo tanto, se trata de cancelar esa ajenidad mediante la segregación.

En el texto para la ONU “El empoderamiento de la mujer y el psicoanálisis” escrito por Patricio Álvarez como parte del Comité de Acción Escuela Una, dice que la mujer es un misterio para el hombre y para ella misma. Que con el concepto de sexuación, Lacan atribuye un goce diferente para lo femenino y lo masculino (que no tiene que ver con la anatomía). El goce fálico para lo masculino, que es cuantificable, localizado en una parte del cuerpo, regido por una ley. Y el Otro goce, situado del lado de lo femenino que es opaco, no decible, no cuantificable ni localizable. Lacan dice que lo no entendible del goce es el principio de la segregación y que por eso el misterio de la feminidad que encarna el Otro goce es rechazado en cada sociedad. Y el texto dice: “Esta segregación está el principio de la violencia de género, desde sus formas sociales disimuladas hasta las formas criminales”.

La segregación está presente entonces, en todo fenómeno de violencia, pero no toda violencia de género implica segregación. Sin embargo, concluyo que los fenómenos de violencia como el asesinato de Brandon son fenómenos de segregación y las personas que los cometen les suponen, una vez que han fallado los semblantes del género, un goce que les es ajeno, diferente al suyo y buscan cancelarlo mediante la violencia. Dentro del discurso social, esto sería violencia de género.

Bibliografía

  • ALVAREZ, Patricio “El empoderamiento de la mujer y el psicoanálisis” el Comité de Acción Escuela Una, la AMP en la ONU, 2015 (Inédito).
  • García, Carlos Dante “La violencia: ¡Qué locura!” En La violencia síntoma social de la época. Ondina María Rodríguez Machado/Ernesto Derezensky (Orgs).  Belo Horizonte, Scriptum Livros, 2013.
  • García, Carlos Dante “Los géneros lacanianos y los otros” (Inédito) 2015.
  • LACAN, Jacques (1971) “El Seminario XVIII: De un discurso que no fuera del semblante” Paidós, Buenos Aires, 2003.
  • MILLER, Jacques-Alain “Extimidad”, Paidós, Buenos aires, 2010.

Las paradojas de la Transferencia: segunda parte

Desde el punto de vista de un análisis objetivo, la transferencia es un error, un error sobre la persona; es la confusión entre lo Simbólico y los lugares imaginarios. El sujeto atribuye al analista ser otra persona. Y el analista sólo puede tomar ventaja de este error en sus intervenciones si, al mismo tiempo, interpreta esa confusión con el fin de separar los dos registros. Mantener esa confusión sin interpretarla reduciría el psicoanálisis y la transferencia a una “sugestión grosera”. La sugestión es, por lo tanto, la reducción de la transferencia al registro imaginario, una reducción que falla al interpretar sus efectos. La transferencia en el registro simbólico es la interpretación de la sugestión misma.

Esto es lo que Lacan señala en su crítica a la concepción general de la “alianza terapéutica”. También hay una paradoja en esta observación que distingue a la transferencia y la sugestión a través de la operación de interpretación. ¿Cómo puede alguien sacar ventaja de ese error sobre la persona e interpretarla al mismo tiempo? Quizás este efecto podría ser interpretado en un segundo momento, pero en cualquier caso el analista debe estar en un cierto lugar simbólico para interpretar y, al mismo tiempo, debe interpretar los efectos imaginarios, los efectos sugestivos, de ese mismo lugar. En cierto modo, el analista debe salir con su interpretación del lugar mismo que la posibilita. Podemos ver la extrema paradoja de esta operación.

Se podría decir Incluso que es imposible, y yo estaría de acuerdo, pero también añadiría que es por medio de esta imposibilidad lógica con que la interpretación trata, que toca un punto real en la estructura subjetiva. Demos un ejemplo bien conocido, un ejemplo freudiano que también es un ejemplo lacaniano, que se encuentra en un hermoso texto escrito por la poetisa y novelista estadounidense Hilda Doolittle. El texto se titula Tributo a Freud. Allí, la autora recuerda su análisis con el famoso Profesor Sigmund Freud, llevado a cabo con un Freud septuagenario. Relata una anécdota que tiene un interés particular para nosotros.

Hilda Doolittle había enviado a Freud un ramo de gardenias, sus flores favoritas, para su cumpleaños; un regalo que ella nunca dejó de enviarle en cada cumpleaños hasta su muerte. En esa ocasión, sin embargo, ella se había olvidado de escribir su nombre en la pequeña nota que acompañaba el ramo de flores. Freud no quedó muy contento con ese olvido y le respondió con una carta suponiendo que era ella quien probablemente había enviado el regalo, y aunque no estaba seguro, añadió: “En cualquier caso, afectuosamente suyo…” H.D. no supo qué había enfurecido tan repentinamente Freud. En su sesión habló con cierta indiferencia, con poca implicación, hasta que Freud interrumpió sus palabras golpeando con la mano en la cabecera del diván, diciendo: “El problema es que soy un anciano; usted no cree que valga la pena amarme”. El impacto de estas palabras fue demasiado terrible para que ella agregara cualquier otra cosa, y quedó preguntándose sobre lo que Freud había querido decir.

Sin lugar a dudas, Freud estaba en un lugar muy admirado para Hilda Doolittle; como profesor, como analista, y como hombre. Escribe en su texto: “Fue exactamente como si el Ser Supremo hubiera golpeado con el puño en la parte posterior del diván donde yacía”. [2] Con estas palabras, sin embargo, el mismo Ser Supremo que ejerce tal poder de sugestión sobre ella, habla desde ese lugar para decir que ella no lo considera un ser tan adorable. En ese momento, el Ser Supremo sale de su lugar. Siempre hay, por lo tanto, una mentira en el amor de transferencia, una idealización del objeto. En este sentido, se puede jugar con la equivocidad de las palabras del sujeto y decir que la interpretación del Ser Supremo golpea el diván mismo donde ella ha estado mintiendo sobre el objeto del amor.[3]

La interpretación de Freud, por lo tanto, golpea al sujeto y lo despierta de la sugestión, de su demanda de ser amado, señalando su división con la pregunta: ¿Qué quieres? ¿Cuál es el objeto de tu deseo? Esto no es una interpretación de la transferencia, sino una interpretación que se apoya en la transferencia con el fin de interpretar sus efectos de la sugestión. Tenemos que distinguir, entonces, al menos dos niveles del Otro: en la transferencia y en la interpretación psicoanalítica. $ – Transferencia -> A $ <-Interpretación – A En primer lugar, hay transferencia del sujeto al Otro, el gran Otro que será investido como el Otro de la transferencia, “…la persona que la transferencia supone que es [el analista]”. Y, en segundo lugar, está el Otro de la interpretación, el lugar del Otro desde donde la interpretación se lleva a cabo, el Otro desde el cual la interpretación será recibida precisamente como una interpretación, gracias a la transferencia inicial.

La pregunta puede entonces ser planteada: ¿hay un Otro que podría interpretar la transferencia al Otro sobre el que se apoya la interpretación? Podemos ver que una buena paradoja surge precisamente en ese lugar del Otro que podría interpretar la transferencia desde el interior. Es una paradoja muy similar a la conocida paradoja de Russell, que puso en duda los fundamentos de las matemáticas supuestos sobre una teoría de los conjuntos ingenua. Es la paradoja que el propio Bertrand Russell ilustrara con el ejemplo del barbero: “El barbero es un hombre del pueblo que afeita a todos aquellos, y sólo a aquellos, hombres del pueblo que no se afeitan a sí mismos.” La pregunta “¿Quién afeita al barbero?”, resulta en una paradoja imposible de resolver; porque de acuerdo a la afirmación anterior el barbero puede afeitarse o ir a la peluquería (la que, por supuesto, no es otra que la suya). Ninguna de estas posibilidades es válida: ambas resultan en el barbero afeitándose a sí mismo, lo cual no puede hacer porque sólo afeita hombres “que no se afeitan a sí mismos”.

La frase “el analista que interpreta el lugar del Otro de la transferencia desde donde se recibe la interpretación” postularía un Otro del Otro de la misma manera, un Otro de la interpretación que contendría al Otro de la transferencia que hace posible la interpretación misma. No hay una solución a esta paradoja, y todos los malentendidos en el psicoanálisis post-freudiano relativos a la transferencia y la contra-transferencia, a la interpretación de la transferencia y la respuesta a la contra-transferencia, son de algún modo variaciones de esta solución imposible.

Lacan tomará esta paradoja como un síntoma de la particular estructura de la transferencia. De hecho, podemos decir que propiamente hablando no hay interpretación de la transferencia. Es decir, no hay interpretación desde un lugar exterior a la relación transferencial. Cada interpretación opera y obtiene sus efectos desde el lugar interior que la transferencia asigna al analista, desde “la persona que la transferencia supone que es”. Por otro lado, sin embargo, una interpretación debe ser siempre, en cierto modo, una interpretación de los efectos de sugestión de la transferencia misma. Debe utilizar el lugar de la transferencia con el fin de interpretar los efectos sugestivos de esa interpretación.

Una interpretación analítica funcionaría idealmente, entonces, no como en la interpretación clásica, no como una máquina que alimenta al sujeto con más significado; sino exactamente en los términos opuestos, como una suerte de dispositivo de auto-boicot, un sistema de auto-cancelación de significado. La interpretación analítica hecha bajo transferencia tiende a desactivar el lugar del Otro que es, por otra parte, el lugar donde el significado se origina con todos los efectos sugestivos de la transferencia misma. Como Jacques-Alain Miller ha subrayado recientemente [4], el llamado “gran secreto del psicoanálisis” para Lacan, la gran revelación que abriría una nueva perspectiva en su enseñanza, fue enunciada en su Seminario de 1959, “El deseo y su interpretación”. Este secreto, que era un secreto para los propios psicoanalistas, fue revelado bajo la fórmula: “No hay Otro del Otro”. Este punto de inflexión, que también ha sido formulado por Jacques-Alain Miller con la expresión “el Otro sin Otro”, se produjo en el momento en que Lacan comenzó a devaluar la función simbólica del Nombre del Padre, del significante que había cumplido hasta entonces el papel de Otro del Otro, el significante que había completado y hecho consistente el lugar del Otro.

Algunos años más tarde, en 1967, Lacan agrega otra fórmula estructurada de una manera homóloga: “No hay transferencia de la transferencia” [5]. Era su forma de mostrar la salida de la paradoja de la transferencia que hemos indicado anteriormente. No hay Otro del Otro de la transferencia, y no hay incluso Otro del Otro de la interpretación. Esta paradoja y su solución condujo a Lacan a mostrar una cara oculta del fenómeno transferencial, un fenómeno que parece ser intersubjetivo, es decir, un fenómeno que se produce entre dos sujetos. La transferencia fue concebida inicialmente en la enseñanza de Lacan como un proceso intersubjetivo, pero esta suposición se sostenía en la idea de la existencia de un Otro del Otro, y este Otro del Otro era el sujeto mismo.

La transferencia como un proceso intersubjetivo, la transferencia a un gran Otro que encontraría en el sujeto mismo la reciprocidad de un Otro del Otro, conduce a una paradoja que se enuncia con la otra renombrada fórmula lacaniana para la transferencia: el Sujeto Supuesto Saber. El “Sujeto Supuesto Saber” es una versión conclusiva de la paradoja del Otro del Otro en la transferencia, o la paradoja de la transferencia de la transferencia. Y toda la cuestión ética sobre el uso de la transferencia en el psicoanálisis gira en torno a la utilización de este “Sujeto Supuesto Saber” por parte del analista. ¿Qué es ese “sujeto supuesto saber”? En primer lugar, es suponer un saber en el lugar del Otro, el Otro concebido como sujeto, como otro sujeto – o, también, como Otro Sujeto.

Este es el nivel más superficial de la transferencia. Usted toma al analista como Sujeto Supuesto Saber y hay una buena razón para dirigirse a él. Usted toma el coche de su síntoma y conduce a la dirección del analista. Pero hay otro analista en el coche de su síntoma, el analista que usted no conoce pero que es la verdadera causa de su transferencia, o incluso de su “agalma”, para evocar el término de Lacan en su Seminario sobre “La Transferencia”. Ese analista no tiene rostro, ni nombre, ni representación. Él o ella es un objeto, en el sentido lacaniano del objeto, y lo conduce sin saber de qué tipo de objeto se trata. Usted no sabe que es ese objeto ni tampoco el saber contenido en ese objeto que le concierne. En este punto, debemos distinguir cuidadosamente entre los dos términos franceses para saber: “la connaissance”, – que es el conocimiento de una persona en el sentido en que se puede sentir “Yo no lo conozco, no sé quién es él “- y” le savoir “, – que es el saber que se supone, el saber que el objeto contiene que le concierne y que usted no sabe.

Hay otro saber en la parte trasera del coche, es su saber inconsciente, el saber de su síntoma, el saber que no sabe pero que puede suponer si lo toma como una formación de su inconsciente. Como en el caso de un sueño, puede suponerse que hay un saber articulado incluso en su aspecto sin sentido, o puede que no. Depende precisamente de la… transferencia. En este punto, sin embargo, nos encontramos con otra cara de la transferencia, o incluso otra lógica. La transferencia es transferencia con su inconsciente, la transferencia es suponer un sujeto a su inconsciente, suponer que usted está implicado como sujeto con su inconsciente y con su síntoma. La lógica de la transferencia como Sujeto Supuesto Saber no es, por lo tanto, sólo o básicamente suponer un conocimiento al Otro sino, en primer lugar, suponer un sujeto al saber de su inconsciente. Encontrarán esto subrayado cuando Lacan introduce esa nueva lógica de la transferencia como Sujeto Supuesto Saber, como crítica a su propia concepción inicial de la transferencia concebida como proceso intersubjetivo.

En su texto inaugural titulado “La Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, dice, por ejemplo: “El sujeto supuesto saber es para nosotros el pivote alrededor del cual se articula todo lo que tiene que ver con la transferencia. […] Aquí, el levitante de la intersubjetividad mostrará su sutileza al interrogar: ¿sujeto supuesto por quién, si no por otro sujeto? [Y Lacan responde:] Un sujeto no supone nada, es supuesto. Supuesto, enseñamos nosotros, por el significante que lo representa para otro significante”. [6] La fórmula de la transferencia que Lacan propone en este texto sigue la lógica de esta nueva concepción: Encontramos en el nivel superior el vínculo entre un significante S – el significante de la transferencia, como lo señala Lacan, un significante con un significado desconocido – y otro significante Sq, “un significante que llamaremos cualquiera”, el significante que representa el analista en principio, su nombre, por ejemplo, al cual está aquí reducido. Podemos ver el coche yendo al analista en la línea que conecta los dos significantes, con un significado desconocido.

Esta es la transferencia en el comienzo del análisis, antes de su desarrollo. En el nivel inferior también tenemos algunos significantes, – S1, S2… Sn – ordenados en una serie, la serie de significantes del saber inconsciente. Esta es la serie inconsciente de significantes de la historia del sujeto que están también en su sueño: un auto, un padre, un pasajero desconocido, tal vez una deuda imposible de pagar a ese padre… De hecho, esta serie de significantes ya estaban reducidos, en el nivel superior, condensados en un único enlace, el enlace de la transferencia. Pero como resultado del encuentro real con el analista, esta serie adquiere un significado, un nuevo significado: el auto no es un auto, el auto es un taxi con un conductor de taxi que es también un padre. ¿Y dónde está el sujeto?

El sujeto, señala Lacan, es esa pequeña “s”, – “le signifié” en francés -, el significado que suponemos al saber inconsciente, el significado que estaba “en souffrance”, en espera, como el pasajero desconocido en la transferencia, el significado que sólo aparecerá en el encuentro real con el analista. El analista es sólo un Sujeto Supuesto Saber, pero él (o ella) también es el único sujeto que tiene lugar en la transferencia. Es decir: en la relación transferencial hay un solo sujeto, supuesto a la cadena significante, y un objeto, que el analista debe soportar en esta relación. Es decir, no hay intersubjetividad, como se muestra en el hermoso cartel que anuncia estas Jornadas de estudio clínico: el hombre y la mujer, no están hablando el uno al otro, “entre” ellos, sino con un objeto donde el sujeto puede suponerse.

Ahora podemos plantear una última pregunta: ¿quién es el analista real, el analista que es imposible de representar en el auto del síntoma, el síntoma que lleva cada sujeto a un analista? Tal vez encontremos algunas respuestas en los trabajos que se presentarán en estas Jornadas de Estudio Clínicos. En cualquier caso, hay que tener en cuenta esta paradoja: la transferencia es el pasajero desconocido del psicoanálisis mismo, y el destino del psicoanálisis es el destino de este pasajero desconocido en cada tratamiento psicoanalítico que conducimos.

* Agradezco a Howard Rouse por su corrección de este texto. Traducción al castellano: Nicolás Bousoño. Versión no revisada por el autor. NOTAS

1. Lacan, J. “La dirección de la cura y los principios de su poder” en Escritos 2, Siglo XXI, Bs. As. Argentina, 1987. Pág. 571.

2. Doolittle, H. A Tribute to Freud: Writing on the Wall-Advent, New Directions Books, New York 1984, pág. 16. 3. (N. del T.) M.B. se refiere a la equivocidad presente en la lengua inglesa entre “yacer” y “mentir”; para ambos “To lie” es la forma del verbo en infinitivo y “lying” el gerundio. 4. Miller, J.-A. “El Otro sin Otro”, conferencia en el IX Congreso de NLS, Atenas, 19 de mayo de 2013. Disponible en: http://ampblog2006.blogspot.com.ar/2013/09/intervencion-de-jacques-alain-miller-el.html recogido el 12/10/2014. 5. Lacan, J. Seminario XV, (clase del 29/11/1967). Inédito.

También en Lacan, J. “El acto psicoanalítico”, en Otros Escritos, Paidós, Bs. As. 2012. Pág. 403: “No hay transferencia de la transferencia”. 6. Jacques Lacan, “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, en Otros Escritos, Paidós, Bs. As. 2012. Pág. 266.

Reseña VIII . Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

Título Clase: Continuamos con el tema: “El lugar de la interpretación en la dirección de la cura: en la rectificación subjetiva; en la puesta en forma del síntoma; en dejar de ser el falo; en el atravesar el fantasma; en la identificación al síntoma”: “Modificaciones en la repetición”.

Martes 26 de mayo de 2015-

Carlos García retoma la clase desde la problemática de la elección, no de objeto, no de una carrera, sino la de poder ubicar cuando y de que manera se produce la elección de un goce.
Miller (1) propone abordar desde otro lado la operación reducción, desde una vertiente distinta. De donde pueden proceder los significantes que determinan las decisiones, los avatares de la vida de un sujeto. Y por otro lado el valor, es lo que Freud denominaba el investimento libidinal o factor cuantitativo
¿Porque tal palabra del A tomó un valor determinante para un sujeto? Porque tal palabra dio en el blanco y produjo tal efecto. Porque el discurso de los padres, porque tal significante tomó tal peso par alguien (2), tenemos los valores de esa articulación significante.
¿De donde viene y se produce el investimento libidinal? El valor que toma un término?
Dentro de este contexto surgió la pregunta sobre el niño.
La Repetición, la reducción y el evitamiento forman parte de lo que Lacan denomina lo necesario, forman parte de aquello que no cesa de no escribirse.
El análisis transforma la repetición, pero hay que dar cuenta de manera precisa esto.
¿En que momento se produce la elección? García introduce un término: trauma.
Formula una pregunta: ¿Todos pensamos que un niño de 4 o 6 años puede elegir en las circunstancias la seducción de un adulto? El niño elige?
Se le ha acusado a Freud de la falta de inocencia en los niños porque introdujo la sexualidad en la infancia. La elección  y la sexualidad Freud la  divide en dos fases, no basta una sola elección.
El derecho positivo considera que los niños no son capaces de elegir, porque incluirían en las prácticas sexuales a los niños.
Freud nunca dijo que los niños son responsables, Freud era aristotélico, decía que los niños carecen de responsabilidad. Los niños no son responsables porque no pueden elegir.
¿Cómo aislar en el psicoanálisis lo que se llama la elección de un sujeto? ¿El neurótico elije o es alguien determinado? Lacan pretendió aislar el significante que sujeta a un sujeto y lo determina.
Lacan ha escrito mucho sobre las posiciones subjetivas. Una de las primeras formas de ubicar las posiciones subjetivas ha sido diferenciar la repetición bajo la forma del automatón, automático, es un determinismo y la repetición bajo la forma de la tyche es un accidente que le ocurre a un ser, que no hubiera querido que sucediera jamás, fortuna o infortunio, para aislar la contingencia, en oposición a lo necesario, el neurótico degrada constantemente la contingencia, la tyche, el azar, la buena o mala fortuna, convirtiéndolo en algo necesario.
El camino de un análisis no solo es lo que determina a un sujeto, sino quedaría en la pura repetición…….y no abría la posibilidad de la interpretación como algo nuevo.
Lacan (3) explicita de manera precisa como el neurótico de entrada degrada y desconoce la dimensión de la tyche,  el encuentro y la contingencia, como el neurótico se imagina libre, no es lo mismo imaginarse que actuar libremente.
El psicótico es un mártir del inconsciente, es testigo, no es que solo sufre y el testimonio que da es abierto, habla de lo que le hablan.
En cambio el neurótico es también mártir del inconsciente, testigo mediante la forma de dar un testimonio encubierto del inconsciente que hay que descifrar.
El psicótico testigo abierto, parece fijado inmovilizado. Discurso abierto y discurso cerrado, qué diferencia hay entre ambos, para eso Lacan homologa diciendo que vivimos en una sociedad que no está reconocida la esclavitud no está abolida, la servidumbre tampoco,  está generalizada, ambas.
La relación de aquellos que llamamos explotadores, la servidumbre amo esclavo, está generalizada en el interior de cada participante de la sociedad, en cada uno, inherente a cada subjetividad.
En la servidumbre generalizada hay un mensaje secreto, un mensaje de liberación que subsiste en estado reprimido.
Servidumbre
Liberación
Cuanto más discurso de la libertad más aliena, cuando este discurso es explícito.
En este discurso de la libertad persiste, independiente de todo amo y todo dios, es un delirio, hay sujeción. No puede haber discurso totalmente autónomo.
En cada sujeto hay un discurso íntimo personal que no coincide con el del vecino, un discurso interior constante y permanente de libertad.
Cuando vamos a actuar, hay un abandono resignado, esto no es patológico, es la particularidad del neurótico, elije no elegir en acto, manteniendo el discurso interno de la libertad. Prejuicio psicológico que se arrastra; el hombre es libre, entonces habría posibilidad de libertad.
Todo el psicoanálisis lacaniano, se sostiene en la ausencia de libertad, se basa en una política del síntoma, ahí no hay libertad.
Analizar implica bajo que forma un sujeto está sujetado, no es llevarlos hacia la libertad, sino hacia la sujeción al significante amo que determina el destino y las elecciones del sujeto.
Discurso interior como libertad, el asunto es como localizar el margen de libertad que tiene el neurótico, para poder acceder a una posición de contingencia para no quedar totalmente sujetado a la determinación o lo necesario.
Aislar el momento en el cual el sujeto eligió lo que lo determina, ahí se estaría en condiciones de hacer una nueva elección de abrirse a la contingencia o someterse a lo que lo determina.
En otros términos aislar el significante que condiciona la elección de objeto, Ej. Mujer no del todo fiel, sin proponérselo, como una ley, pero falta la parte de la participación del sujeto.
Miller, dice (4) página 357/358, plantea que todo lo que concierne a los modos de emergencia del goce particular de un sujeto es del orden de la contingencia.
El neurótico degrada toda posibilidad de contingencia.
Viñeta: mujer, que recién está captando en análisis, a pesar de que ha salido con muchos hombres, estando en una reunión con un hombre que la atrae, la moza que se acerca le dice; ah me estabas mirando por el menú, el resto de los acompañantes hacen una chanza y dicen hay que ver si estaba mirando por el menú, “mirar no implica que caliente a alguien”, dice su pareja, la paciente para si dice; “entonces yo no lo caliento”, ella comienza a localizar, está en la frase, esta frase tiene un nombre en el psicoanálisis,  la significación de exclusión. (4)
El goce se localiza en el modo que se tiene de decir algo. El ser excluido es lo más original de la neurosis. Uno no tiende a pensarse incluido. La libido inviste de manera electiva la inclusión, quiere decir que cada uno tiene una manera particular de investir la exclusión.
Todas las estructuras clínicas son modos distintos de investir la exclusión, incluida la paranoia
La histérica inviste de manera electiva la significación de exclusión.
El histérico se desvela por verificar de todas las formas posibles el sentimiento, el afecto, el gusto y el dolor de la exclusión, de no estar en ese lugar.
Un sujeto es histérico porque verifica de todos modos el gusto y el dolor de la exclusión, verifica que de cierto modo es rechazado, lo separan de su lugar, le fue sustraído.
Modos que hacen a la variedad de la exclusión:
–    Acting: actuar la exclusión
–    Vértigo y desvanecimiento, formas de quedar excluido, cierta proximidad de la angustia
–    Síntoma histérico, parte del cuerpo que queda bajo la forma del síntoma conversivo, queda excluida del intercambio y del lazo con el cuerpo del otro
–    Inhibición
Todo esto nos llevaría a la conjunción de determinismo y elección, el análisis tendría que recorrer todos los momentos del sujeto en los cuales en algún momento dijo: yo no estoy..no estoy para nadie, captar la dimensión del goce sin sentido.
Histeria  y obsesión, diferentes maneras en que se presenta la exclusión.
La histeria establece un lazo para ir a verificar la exclusión
El obsesivo inviste la exclusión en la sobre-investidura del auto encierro, habla y se muestra más abierto, aparentemente,  a la posibilidad de que el analista diga algo, habla, pero para tener la respuesta que él mismo va dando, no para que el otro diga algo distinto.
La cuestión es como introducir, vía la interpretación, algo nuevo en estos pacientes.
NOTAS
1)    Miller, Jacques, El Partenaire Síntoma, página 356
2)    Idem, página 357
3)    Lacan, Jacques, Seminario 3, del Significante en lo real, página 190-192
4)    Miller, Jacques, El Partenaire Síntoma, pagina 372-373

Reseña VII . Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

“El lugar de la interpretación en la dirección de la cura: en la rectificación subjetiva; en la puesta en forma del síntoma; en dejar de ser el falo; en el atravesar el fantasma; en la identificación al síntoma”: “Modificaciones en la repetición”.

                                                                                Clase 19 de mayo, 2015

 

 

El texto de la dirección de la cura tiene tres estatutos distintos. El primer sentido que tiene la interpretación en la dirección de la cura, es intervenir sobre la repetición, lo cual es, de alguna manera, intervenir sobre la rectificación subjetiva. Es lo mismo.

La interpretación descifra, la diacronía de las repeticiones inconscientes, dice Lacan en “La dirección de la cura”, y en otro apartado del mismo texto, dirá que recae sobre la rectificación subjetiva, como en el caso Dora, por ejemplo.

En el último apartado, dirá que la interpretación, recae sobre el falo. En “El partenaire síntoma” Miller habla de la operación reducción. Primero se trata de reducir lo imaginario a lo simbólico. Un sujeto cuando va a análisis, no sabe qué repite ni por qué lo repite.

Cuando percibe el cambio en el estatuto de la repetición, comienza a cambiar la posición subjetiva del sujeto. Es lo que hacemos con los enunciados, lo que hace el paciente y el analista con lo que se dice. Se pasa de los avatares de la vida a lo que se va reduciendo.

Operación reducción incluye: repetición, convergencia, evitación. ¿De dónde provienen los elementos que se repiten?

 -El Otro, los padres.

 -Mandatos o imperativos

-El equívoco homofónico de lalangue

-El cuerpo propio

-Lo inventado por el sujeto: proviene de la invención en el análisis.

Referencia: “El partenaire síntoma”, de Miller, pág. 350 Esto en Freud no está así, es un desglosamiento de Lacan y Miller.

¿Qué son estos elementos? EL significante amo, el S1, destino del sujeto.

Tres ejes: mediante los cuales se desarrolla un análisis

El síntoma: recibe el mismo trato en el análisis que un rasgo de la elección de objeto, es el resultado de la reducción de frases. El síntoma tiene el rasgo de la identificación, se transforma sobre sucesivas interpretaciones, señalamientos, la reducción de frases a S1, tanto en el síntoma como en las elecciones de objeto.

Operación reducción: hace pasar las frases diversas a un enunciado único. El S1 es el resultado de lo que se hace en un análisis.

EL SÍNTOMA ES EL FUNDAMENTO DE LA REPETICIÓN

Miller en “La operación reducción”: ¿de qué lado podemos ubicar la repetición y la convergencia? Sólo se puede amar, gozar y desear con cierta condición. Cuando decimos que se repite es: que es necesario que no v a cesar de repetirse.

El sujeto está sujetado a la condición de objeto y al síntoma.

Repetición y Convergencia: lo que no cesa de escribirse. Fijación en Freud. Forzamiento, sujeción, impotencia. S1, amo, destino de un sujeto.

La evitación se ubica del lado de lo que no puede escribirse, esto es, el sujeto, el sujeto va a quedar impotente. Pág. 53 de “La carta robada”:” Es la frase que modula, sin que él lo sepa, y a largo término, las elecciones del sujeto”. Pág. 355, operación reducción, “El partenaire síntoma”. No está sólo el rasgo que modula las elecciones del sujeto, y la evitación. La evitación en Lacan tiene un nombre: La causa o lo que se contornea.

Lo real está más cerca de la evitación pero no llega a serlo.

Convergencia: la ley, el principio, dónde convergen los enunciados. El sujeto debe percibir a qué término está sujetado. Clase XIX seminario 11: Un significante sin sentido, ante que significante, el sujeto, debe percibir, está sujetado. Pág. 496 “El partenaire síntoma”: reducción de lo imaginario a lo real, del lado de la imposibilidad y de la contingencia. Pág. 356 idem “voy a abordar la operación reducción de un modo diferente, porque tal palabra del Otro, tomó un valor determinante para el sujeto”.

Esto no lo responde el elemento solo, pág. 358 “toda emergencia del GOCE es del orden de la CONTINGENCIA” El momento en que se fija para alguien el goce, cesó de no escribirse. 1ª es la contingencia, luego la repetición.

La repetición es posible por la contingencia.

Hay una condición necesaria entre contingencia y goce. El goce no viene de la repetición.

En Freud: factor cuantitativo Monto de afecto Carga libidinal Valor Estructuras o formaciones capaces de atraer

¿Qué es lo que hace que algo tenga determinada investidura, cómo reconocemos en un análisis aquello que tiene la forma de un modo de goce? ¿Cómo reconocemos el goce?

Por el exceso o por el defecto. Lo que caracteriza al GOCE es la dimensión del DISPLACER. Incremento de la tensión.

Angustia: es una modalidad del goce, es el incremento de la exigencia de satisfacción pulsional. Está en lo que se dice, así , desde el goce, nos acercamos a la lectura.

Recomienda Carlos Dante: pág. 359, referencia Freudiana, fantasías y fantasmas. Todo lo que es del orden de lo placentero: fantasma.

 Todo lo que es del orden de lo displacentero: Displacer: síntoma, goce. ¿Cuándo un fantasma se vuelve displacentero? La contingencia es un modo en el que se produce el goce. Freud le daba un nombre a la contingencia: trauma.

Donde se produce el goce. ¿Cuál es el estatuto del trauma en Freud y en Lacan? Frase clave en la dirección de la cura: ¿Cómo es que algo llegó a tomar determinado valor? ¿Cuáles son las condiciones, el contexto, en las que se produce la elección de goce?

Niño de seis años abusado: ¿elige el goce? No.

 
 
 

El Piropo

Del Piropo…

Del griego pyropus, que significa “rojo fuego”. Los romanos tomaron esta palabra de los griegos y la usaron para clasificar piedras finas, granates, de color rojo, rubí. El rubí simboliza al corazón, y era la piedra que los galanes regalaban a las cortejadas. Los que no tenían plata para los rubíes, regalaban palabras preciosas.

 

Cuando decir, no es hacer

  “¿tenés hora? Así le digo a mi psicólogo en qué momento me volví loco”

 

Hablar del piropo es introducirnos en la dimensión creativa. La significación se edifica desde el mismo sinsentido. Para Jacques A. Miller, el piropo es una situación concreta y ejemplar para captar en vivo la función del lenguaje. Dice en “Seminarios en Cararas y Bogotá”: “el piropeador no aspira a retener a esa mujer, y si hay allí una connotación erótica, hay al mismo tiempo, un desinterés profundo, que hace del piropo, cuando alcanza su forma excelente, una actividad estética. En el fondo, el piropo nos marca el corte entre el decir y el hacer”.

Que un hombre, en su andar por la calle, se detenga para decirle a una mujer, por ejemplo: “te quiero más que a mi madre, y siento que estoy pecando, pues ella me dio la vida y tú me la estás quitando” o “vos con esas curvas y yo sin frenos”, son ejemplos que nos permiten pensar cómo el acento está puesto en el decir, no en el hacer.

Se trata de un decir cual almácigo de agudezas, en donde la equivocidad de la lengua da lugar a la invención. Lejos queda el interés de pasar a la acción, a excepción de que, el hombre en cuestión, se valga del piropo como artilugio, en donde se sirva de la agudeza, en medio de la casualidad, para que el decir devenga en un hacer. Y, en relación a ello, por qué no, como dice Ovidio en “El arte de amar”: “tened siempre dispuesto un anzuelo, y en el sitio que menos lo esperéis, encontraréis pesca”. El piropo como anzuelo, es esencial para Ovidio, ya que para él el amante es considerado un soldado en guerra, el cual deberá estar preparado siempre para la conquista. Ovidio hace de la casualidad una parte del juego. Y el piropeador, se vale de la casualidad para presumir con su arte.

 

La sanción del Otro sexo

 

             “En qué estarían pensando los piratas, cuando abandonaron semejante tesoro”

 

El piropo, al igual que el chiste, es una agudeza. La misma requiere de una incongruencia entre el mensaje y el código. Pero además, para que sea efectiva la agudeza, se requiere que el otro a quien se dirige el piropo sancione con su sonrisa, en el mejor de los casos o, con el fastido, en las peores de las circunstancias.

¿Quién encarna habitualmente al Otro sexo? Dice Miller: “si el piropo me parece una situación ejemplar, es porque aquí la función estructural del gran Otro es soportada por la mujer, que figura desde siempre al Otro sexo”. En el libro de Werner Beinhaver, “El humorismo en el español hablado”, es mencionado cómo el piropo designa siempre lateralmente aquello de que se trata, es decir, a la relación sexual. Dirigido a resaltar elementos secundarios, se vale de la alusión.

Ahora bien, ¿Qué dice Freud de la agudeza? Freud nos dice: “La agudeza conlleva en el más alto grado el carácter de una “idea súbita” involuntaria. Uno ignora, un instante antes de la agudeza, que uno la disparará y que uno se limitará a revestir palabras. Más bien se experimenta algo indefinible, que se parecería a una ausencia, a un desfallecimiento súbito de la tensión intelectual, luego de golpe la agudeza surge, casi siempre adornada de palabras que la revisten”.

Este “revestir” palabras, este “adornar” de palabras que Freud refiere, nos permite pensar en el estilo oracular y el poder de evocación que tiene la palabra. Hay algo que adorna, que reviste, en la actividad creadora de la palabra, por donde lo alusivo está dirigido a lo que no se dice.

Y el piropeador, no renuncia a hacerse oír por el Otro encarnado en la mujer. Al igual que en el lapsus, el sujeto es rebasado por su creación, nos dice Miller. Del mismo modo que el resplandor de un relámpago, en un instante vacila el orden lingüístico, en donde el sinsentido sacude las significaciones más establecidas por las leyes del lenguaje. Por eso ese Otro del lenguaje es fundamental, no sólo en cómo sanciona ese piropo, sino porque en la vida del parlêtre es el Otro quien decide el sentido de lo que fue dicho. Venimos al mundo, a expensas del Otro, quien nos dice quienes somos, aún antes de arribar materialmente a las orillas de nuestro planeta tierra.

 

La poesía: del sin sentido a la significación

 

                                               “si la belleza fuese segundos, tú serías 24 horas”

 

Sobre esta actividad humilde y cotidiana, Miller nos sugiere no retroceder y calificarla como poesía. El sinsentido crea significación, pues como en toda agudeza está por un lado lo establecido de las leyes del lenguaje, lo consensuado en lalengua, y lo que irrumpe pervirtiendo las reglas del Otro. ¿Por qué pervirtiendo? Porque rompe con el gran Otro de la decencia, la decencia que Miller sitúa como hecha de prohibiciones e inhibiciones.

Desde una lectura lacaniana, podemos pensar que, así como la agudeza del piropeador se abre paso por medio del sentido que juega, y consiente a que lalengua lo utilice a él, aunque no lo advierta, tenemos también, a estos poetas singulares y únicos, que son los analizantes. Ellos dan cuenta, de qué modo se valen de las invenciones significantes, esas que advienen desde lo que parlotea en el goce Uno por Uno. El analista se dirige a hacer sonar algo distinto que el sentido. Dice Lacan en “L’insu que sait de l’une-bévue” : “El sentido, es lo que resuena con ayuda del significante. Pero lo que resuena, no va lejos, es algo más bien blando. El sentido, eso tampona”.

Para Lacan, la proeza del poeta es “hacer que un sentido esté ausente”, “reemplazándolo, este sentido ausente, por la significación. La significación no es lo que la gente cree. Es una palabra vacía”. Esta significación con la que el poeta dobla el sentido es equivalente al agujero, dice Jacques-Alain Miller. Es “el agujero en lo real que es la relación sexual”.

Desde esta perspectiva, el piropo tiene todo su valor, de modo que, como dice Miller” lo que se llama transferencia en la experiencia analítica es una especie de piropo del analizante al analista”. Dice “un amor auténtico, que es muy importante quede suspendido”. Será así, que saldrá a la luz ese discurso de amor que cada sujeto le dirige al Otro desde que llega al mundo. Y será así, que desde el sinsentido, un parletre hará poesía con su propia letra.

Hacia allí se dirige el analista, él también arroja el anzuelo para que el analizante pesque otra cosa que el sentido. Su interpretación se dirige hacia lo que hay del Uno en el partlêtre, arrojando luz sobre su singular modo de goce. Podríamos pensar a la interpretación, en la medida en que alude, en cuanto hace resonar otra cosa que el sentido, como el piropo que juega y hace destellar lo que se goza en lalengua.

La iteración en el autismo

                                           La iteración en el autismo

                                                                                                 Marcela Fabiana Mas

 

Con mayor frecuencia recibimos en nuestros consultorios a niños con diagnóstico de autismo y TGD. Se trata de diagnósticos efectuados a través de protocolos que toman en consideración sólo las presentaciones fenoménicas. Éstos, la más de las veces, no coinciden con los realizados por los psicoanalistas bajo transferencia. La revisión de los datos estadísticos de los últimos años nos muestra cifras abrumadoras respecto de la expansión de esos diagnósticos.

Es justamente este crecimiento lo que nos fuerza a realizar precisiones clínicas que den un paso más allá de las formas de presentación- ya que estas son similares en la pequeña infancia- y nos permitan establecer con nitidez la diferencia entre el autismo y la psicosis. En los años 90 Eric Laurent propuso diferenciarlos a partir de sus modalidades de retorno de goce, indicando para el autismo que dicho retorno se efectuaba sobre el borde.

Para ubicar el alcance clínico de esta formulación de Laurent, nos serviremos del concepto de iteración propuesto por Jacques Alain Miller, el cual surge de la lectura del trabajo lacaniano sobre el Uno en el Seminario 19. Partiremos de la definición del mismo para, en primer lugar ubicar la diferencia con la repetición y la holofrase; para finalmente tomar en consideración algunos breves fragmentos de testimonios de autistas de alto nivel que nos permitan esclarecer dicho concepto.

Encontramos que en el campo de la matemática la iteración está referida a las denominadas funciones iteradas. Se trata de funciones compuestas que surgen a partir de la repetición infinita de la misma función. En el Seminario 9, La identificación, Lacan toma el rasgo unario propuesto por Freud para mostrar que basta tan sólo una marca para ubicar que la identificación nada tiene que ver con la unificación. Es a partir de la inscripción del cero- a través del juicio de existencia- como el sujeto comienza a buscar su unicidad significante a partir de la repetición del rasgo unario. Dicha repetición unaria se realiza sobre el fondo de una pérdida esencial: la del objeto de la satisfacción.

Lacan señala que el neurótico cae en la trampa desde el inicio tratando de obtener del Otro el objeto de su deseo formulado en la demanda. Vemos aquí un circuito que va desde el sujeto al Otro a partir de una falta que sólo puede captarse a partir de lo simbólico. Dos años después, en el Seminario 11, Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, Jacques Lacan se refiere a la holofrase para indicar los problemas de estructura en la clínica: “Hasta me atrevería a formular que cuando no hay intervalo entre S1 y S2, cuando el primer par de significantes se solidifica, se holofrasea, obtenemos el modelo de toda una serie de casos-si bien hay que advertir que el sujeto no ocupa el mismo lugar en cada caso…

Esta solidez, esta captación masiva de la cadena significante primitiva impide la apertura dialéctica que se manifiesta en el fenómeno de la creencia” Si tal y como lo indica Lacan, el significante no puede significarse a sí mismo, vemos que al producirse la holofrase falta el intervalo entre ambos significantes, y por tanto, resulta imposible que advenga la dimensión de la metáfora, la cual permite que todo significante vaya al lugar del otro y producir la significación. Con el pegoteo del par significante queda en suspenso lo “propio del significante”, es decir, no poder significarse a sí mismo, apareciendo entonces en lo real designándose a sí mismo.

Es en este Seminario donde Lacan ubica las dos operaciones fundamentales en la constitución subjetiva: alienación y separación. La pareja de significantes S1-S2 que resulta entonces holofraseada en la psicosis, concierne a la operación de la alienación. Al quedar compactada la cadena significante no se produce la división, ya que el S2 no hace entrar en juego al sujeto como falta. La falta del intervalo entre ambos significantes hará imposible la siguiente operación puesto que es en el intervalo donde ubicamos el deseo del Otro. Es entonces que el Otro no funciona como punto de capitón al no sancionar el discurso del sujeto. La otra consecuencia de la falla en la separación es que el objeto a no aparece como objeto perdido y por tanto no se lo busca en el campo del Otro tal y como sucede en la neurosis.

Por el contrario, aparece positivado en la alucinación. En su Seminario de 1972, “ … o peor” Lacan retoma lo Unario para interrogar al Uno ubicando dos niveles: el Uno que se repite y que cifra el goce mediante el sentido; y otra dimensión del Uno que por el contrario, no se enlaza a la cadena significante produciendo un efecto de goce. En lugar de la repetición, encontramos en este último la inercia de la iteración. Mantener la igualdad homeostática es una tarea a la que se aboca el autista, ya que es merced a la iteración como se estabiliza la angustia. En este punto Eric Laurent afirma que “dentro del campo del espectro de los autistas el Uno de goce no se borra. No puede ser borrada esta huella del acontecimiento de cuerpo: una palabra provoca terror”.

Resulta pertinente recordar que Jacques Alain Miller ha señalado como rasgo constante en la enseñanza de Lacan, la suposición de una falta en el abordaje de la imagen del cuerpo propio. Así es como en el Estadio del espejo, esa falta está en relación a la prematuración del “ cachorro humano”, tratándose entonces, de un menos orgánico. A partir del Seminario 4, afirma Miller, “la versión más compleja de ese menos primario no es en Lacan el déficit orgánico sino que es la castración”. Propone entonces, considerar la imagen en la lógica de la castración, sirviéndonos del siguiente matema: i(a)/a/(-φ) .

Este matema condensa las consideraciones de Lacan respecto de la imagen, puesto que para que ésta se sostenga es necesario que la carga libidinal esté regularizada. De este modo, Miller formaliza la operación de la metáfora paterna, indicando que el soporte fundamental de la imagen propia y de los otros, es el Nombre del Padre.

El cuerpo no se constituye en el autismo al no realizarse la operación de separación, esto es, no se produce el agujero y su borde: “En el autismo no hay operación de separación, el objeto a no agujerea el goce enforma, por lo cual, falta el agujero y su borde.

En su lugar crea el encapsulamiento, que le permite hacerlo funcionar como borde en un sujeto que no tiene cuerpo, no tiene agujero ni tampoco imagen”.

Anteriormente afirmamos que la iteración permite mantener la igualdad, ubiquemos pues, algunos ejemplos de ello. Encontramos en los testimonios de D. Williams, de T. Grandin y en el de Daniel Tammet, la descripción en la primera infancia de movimientos de balanceos rítmicos, fijezas en los recorridos, el armado de series o de “colecciones” de objetos variados. Tammet reunía y empujaba granos de arena y posteriormente, recogía piedras. Grandin al referirse a sus “molestas obsesiones”, indica que formulaba la misma pregunta esperando oír la misma respuesta, o bien, dedicaba todo su interés a un tema sobre el que hablaba sin parar.

Tanto el hablar enciclopédico de Grandin y su manifestación respecto de poder indicar cómo funciona su pensamiento- esto también es compartido por D. Williams- como el cálculo que Tammet realiza y considera su primer lenguaje, son indicados por Eric Laurent como intentos por silenciar el ruido de lalengua.

Este ruido insoportable es efecto de la imposibilidad de borrar ese Uno de goce iterativo que no logra encadenarse. Hemos ubicado un “espectro de iteración” para subrayar las maniobras que realiza el autista para, según Maleval, evitar ceder el goce vocal presente en la enunciación. Señalemos a su vez la diferencia radical con el fenómeno psicótico de cadena rota, ausente en el autismo.

Es la iteración entonces la que nos permite ubicar la labor constante del funcionamiento subjetivo singular de los autistas.

 

BIBLIOGRAFIA

Grandin, T.: Atravesando las puertas del autismo, Buenos Aires, Paidós, 1997

Lacan, J.: Seminario 9 La identificación, inédito.

Lacan, J.: Seminario 19…o peor, Piidos, Buenos Aires, 2012.

Laurent, E.: La batalla del autismo. De la clínica a la política, Buenos Aires, Grama, 2013. Laurent, E., “Lo que nos enseñan los autistas”, Revista Lacaniana N˚13, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2012

Maleval, J.-C.: El autista y su voz, Barcelona, Gredos, 2012.

Miller, J-A.: ¨ La imagen del cuerpo en psicoanálisis.¨ ¿Contexto?, Cuadernos andaluces de Psicoanálisis, Nº16, Granada, 1995

Williams, D.: Alguien en algún lugar, Nuevos Emprendimientos Editoriales, 2012. Tammet, D.: Nacido en un día azul: un viaje por el interior de la mente y la vida de un genio autista, Sirio, 2007

Tendlarz, S. y Alvarez Bayón, P., ¿Qué es el autismo? Infancia y Psicoanálisis, Buenos Aires, Colección Diva, 2013