El Insulto

El insulto

El insulto es el efecto y la acción que proviene del verbo insultar, que deriva etimológicamente del vocablo latino “insultare”, que a su vez procede de “saltum” con el significado de saltar agresivamente o asaltar. El prefijo “in” le agrega la connotación de ser dirigido a otra persona. Por lo tanto un insulto es un salto o desafío hacia otro, agrediéndolo, sobre todo, de modo verbal. El insulto es una aseveración dolosamente realizada para herir u ofender a alguien en su sensibilidad. Una misma palabra puede ser o no usada como insulto dependiendo de las circunstancias. Los insultos también, en menor medida, pueden ser realizados mediante gestos u acciones, por ejemplo: “haber venido con tu novia a mi fiesta, sabiendo que es mi enemiga, y habiéndote aclarado que no estaba invitada, es un verdadero insulto”.

El insulto tiene siempre una connotación negativa, y en algunos casos, puede constituir la configuración del delito de injurias o el de calumnias, cuando son adjetivaciones mentirosas, las descalificaciones que la víctima recibe, o que intentan descalificar al otro sin motivo real, agrediendo su dignidad humana de un modo grave.Se puede insultar a alguien haciendo alusión a su raza, religión, sexualidad, condiciones físicas o mentales, en general acompañadas de las llamadas “malas palabras”.También puede dirigirse el insulto no en forma directa sino a otras personas allegadas íntimamente a la víctima, como su madre, padre, hijos o hermanas.

Ciertas palabras pueden sonar a insulto en algunos idiomas y en otros tener un significado totalmente inofensivo, lo cual puede llevar a confusiones y mal entendidos.

 

“Primera y última palabra”

                                                                 “maldita perra…”

Así se refiere Lacan al insulto, dice que resulta ser del diálogo “tanto la primera como la última palabra”. El insulto genera una reacción y, en el fondo “el insulto es el esfuerzo supremo del significante para llegar a decir lo que es el otro como objeto a”, dice Jacques A. Miller en “El banquete de los analistas”. Allí señala que se apunta, vía el insulto, al otro en el lugar de lo indecible, “allí en donde el ser mismo excede las posibilidades de la lengua. Por eso el insulto es un intento de decir la cosa misma para tratar de circunscribirla como objeto a, y de este modo atrapar al otro, aislarlo y atravesarlo en su ser ahí, en su Dasein, en la mierda que es”.

El Otro desfallece como lugar del significante, emerge el ser del sujeto como a, de modo que del fondo de la lengua surge un significante, el insulto, el cual intenta cernir el momento de lo indecible, como lo propio del sujeto. Se liga a un afecto y adviene cuando no hay más palabras para decir, sólo la cólera.

La siguiente viñeta da cuenta de qué modo el insulto emerge por el agujero de la forclusión del Nombre del Padre , ese agujero que “habla y que tiene efectos del significante”:

Eloísa es traída a consulta por su madre y la pareja del mismo. La angustia de la madre está en relación a los cortes que esta niña de once años se hizo en ambos antebrazos en el mismo día en que solicita la consulta. La madre reconoce que insulta a su hija, a veces desmedidamente, pero sitúa que suele ser algo natural en el trato que tiene para con ella, no pudiendo evitarlo. Eloísa dice que su último corte sucedió porque su madre la insulta, y esto a ella le hace sentir que no sirve para nada. Dice “me siento el insulto mismo, la maldita perra”. Al preguntarle por su primer corte, refiere una escena a sus nueve años, en donde su madre, estaba hablando por celular y de repente comienza a gritar, arroja el teléfono al piso y la ata en su cama, de pies y manos. Eloísa aceptó ser atada porque sentía miedo, mientras su madre repetía “matanza a la maldita perra, te voy a cortar la vida”, mientras le pasaba por la frente una cuchilla. Luego, su madre toma nuevamente el celular y, Eloísa pudo escuchar cómo su madre habló otra lengua, a su decir, “era la lengua demoníaca que cambia la voz e insulta”. Repetían su madre: “vamos mi amor, vamos al juego de cortar la vida a la maldita perra”.

Un “tú eres eso”, “maldita perra”, aquello que de la boca de su madre da cuenta como “un agujero que no necesita ser inefable para ser pánico”. Eloísa se siente aquello que le viene del Otro. Este Otro nos permite captar de qué modo la cólera surge cuando “las clavijitas ya no encajan en los agujeritos”. En “De una cuestión preliminar…” Lacan plantea que, a menudo, “en el lugar donde el objeto indecible es rechazado en lo real, se deja oír una palabra”.

 

La Blasfemia y la Eufemia

                                                     “¡Por el amor de Dios!”

La blasfemia (del griego «injuriar», y pheme, «reputación») etimológicamente significa palabra ofensiva, injuriosa, contumeliosa, de escarnio, pero en su uso estricto y generalmente aceptado, se refiere a una ofensa verbal o con hechos hacia lo venerado por una religión, o más concretamente, «ofensa verbal contra la majestad divina». A lo largo de la historia han existido leyes contra la blasfemia al considerarla un delito público contra Dios, castigado frecuentemente con la pena de muerte -singularmente en las teocracias-.

Eufemía significa "palabra de buen augurio", su contrario es Blasfemía, que significa "palabra de mal augurio", que no debe ser pronunciada en las ceremonias religiosas. Se llama también en griego eufemía a la acción de evitar las palabras de mal augurio, de donde procede el significado de "silencio religioso". Otro significado es el de "eufemismo", y que se refiere al empleo de una palabra favorable en vez de la negativa que correspondería, por ser de mal augurio. Se evitaban estas voces incluso en los propios textos de las leyes. Por eso se evitaba la palabra muerte. Significa también eufemía elegancia en el lenguaje, alabanza y palabra de elogio. De ahí que se use también en griego la palabra eufemía para denominar la buena fama.

El lingüista Emile Beveniste precisa que en el fundamento de la palabra, yace esta dimensión del insulto y de su sinónimo el reniego. Los asocia para estudiarlos juntos. Destaca que la blasfemia es un proceso de palabra que consiste en reemplazar el nombre de Dios por su ultraje. Por medio de formas significantes profana el nombre de Dios, nombrando su nombre, es posible de ofenderlo o darle existencia. Al respecto, Philippe Lacadée, comentando el texto de “La Blasfemia y la Eufemia”, sitúa que se trata de una “declaración desplazada y ultrajante para una persona o una cosa considerada como sagrada, pues la blasfemia ultraja propiamente el tabú lingüístico: una cierta palabra o nombre no debe pasar por la boca, por la pura articulación que violenta al verbo”. Benveniste señala que la blasfemia o el reniego incluyen al sujeto, pues el reniego es una palabra que se deja escapar bajo la presión de un sentimiento brusco o violento.

Dice “Para comprenderla, y así para ver mejor los resortes de la blasfemia, hay que remitirse al análisis que Freud dio del tabú. "El tabú dice, es una prohibición muy antigua, impuesta desde afuera (por una autoridad) y dirigida contra los deseos más intensos del hombre. La tendencia a transgredirla persiste en su inconsciente; los hombres que obedecen el tabú son am- bivalentes con respecto al tabú." Parecidamente, la interdic-ción del nombre de Dios refrena uno de los deseos más intensos del hombre: el de profanar lo sagrado. Por sí mismo, lo sagrado inspira conductas ambivalentes, como se sabe. La tradición re-ligiosa no ha querido quedarse más que con lo sagrado divino y ha excluido lo sagrado maldito. La blasfemia, a su manera, quiere restablecer esta totalidad profanando el nombre mismo de Dios. Se blasfema el nombre de Dios, pues todo lo que se posee de Dios es su nombre. Sólo por ahí se puede alcanzarlo, para conmoverlo o para herirlo: pronunciando su nombre”. Según Benveniste, La Blasfemia suscita la Eufemia. La Eufemia ofrece un semblante, y desnuda de sentido a la blasfemia. Opera por alusión y en consecuencias difieren mucho, dado que la función psíquica, aclara Lacadée, “se satisface ya que ha habido una descarga, un apaciguamiento”.

 

El epíteto fosilizado

 

 

Epíteto es un término del latín epithĕton, que es de origen griego y significa de más, agregado, puesto al lado. Epíteto es una expresión que, asociada con el sustantivo, lo califica como un apodo, un sobrenombre que adorna el nombre y lo diferencia del nombre, por tanto, son calificativos que se aplican a las personas.

En el “Banquete de los analistas” Miller señala que, de aquello que se trata al estudiar el insulto, es de la relación del insulto con el Nombre del Padre. Diferencia la forclusión del Nombre del Padre en la psicosis, en donde cualquier palabra de la lengua puede funcionar para el sujeto como insulto en lo real, como el significante que acompaña permanentemente al psicótico. En cambio, el neurótico, dirá Miller, busca ese significante en el análisis. ¿Por qué lo busca? Porque tener el Nombre del Padre le impide acceder a él, al tú eres eso. Finalmente, del piropo al insulto, se trata de aquello que se goza en lalengua. Eric Laurent en el Coloquio sobre Sutilezas analíticas dice: “El trauma de lalengua sobre el cuerpo no es algo que se pueda pensar como, por ejemplo, el sello positivo… Cada vez que uno tiene esta perspectiva olvida que el trauma de lalengua sobre el cuerpo no es un significante que se agarra, es más bien el hecho de que hubo siempre, de entrada, la falta del significante que se necesitaba… El troumatisme se puede describir como impacto de lalengua o como defecto radical en lalengua…

Después, todos los signos de ruptura y desarticulación cuerpo-lengua remiten a este trauma fundamental”. El neurótico desconoce su epíteto, aquello que hay en él de fosilizado, el significante absoluto de lo que es como objeto a. Habitar el Nombre del Padre, le otorga al neurótico un nombre propio, y en todo caso, se podrá decir fulano de tal es tal cosa, y no, directamente, “tacho de basura” o “marrana”. Dice Miller, “el nombre del padre protege del insulto, y es lo que hace que uno no se llame por nombres de pájaros (…) sino… ¡pregúntenle a Schreber!"

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Reseña XIV. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

“El analizante habla, hace poesía…la poeticidad no consiste…Seminario “Momento de concluir” ¿Qué es la poeticidad en la última enseñanza de Lacan?”

 

Dirección de la cura

Enseñanza de Lacan

 

 Interpretación                                                                                                 Poesía                      ——————————————————————————————————->

Inconsciente                                                                                             Verdad —>Goce

 

      Historia             Estructurado            Repetición     D.Amo         Letra   Ser  –>transferencia                                                                

                            como un lenguaje                                                                  –>Real

 

Horizonte deshabitado del ser

 

 

 $ ——————————————————————————————–> Real parlêtre

 

Lo que está en la pizarra es un pequeño cuadro de orientación, es situar la orientación la cura desde la última enseñanza de Lacan, para eso hay que ubicar los principiosbásicos de los cuales parte.                                                                                                              

Interpretación en el comienzo, en la última parte de la enseñanza hay una inconveniencia en llamar interpretación a lo que se hace en un análisis. El término poesía, seminario de Miller “Efectos de poesía”. Tiene un alcance, primero bajo la forma de hablar en un análisis, en la clase 11 de ese seminario, Un esfuerzo de poesía, hablar sin tener en cuenta la exactitud ni la referencia, eso es lo que caracteriza al hacer un análisis, en oposición al discurso actual de la época en la que vivimos: la orientación hacia la exactitud y la utilidad.

En ese sentido la sesión de un análisis es una playa de goce, hay despreocupación de la exactitud. Lacan dice: “no soy lo suficientemente poeta”. Quedó ubicado el término poesía como aquel que tiene la pretensión de disputarle la importancia al término interpretación.

En la dirección de la cura, va perdiendo importancia el término verdad para tomar predominancia el goce, hacia la última enseñanza de Lacan.

Las diferentes definiciones de inconsciente de Lacan, nos permiten dar un marco para saber hacia dónde va la dirección de la cura, en la última enseñanza de Lacan. -Inconsciente definido como historia, capítulo olvidado de mi historia, dice Lacan:

-Inconsciente estructurado como un lenguaje

-Inconsciente repetición

-Tyché y automaton, seminario 11

-Inconsciente como discurso del amo, seminario 17

-Inconsciente como letra, seminario 20

-Seminario 22, Los no incautos yerran e l’ insu, donde Lacan distingue Inconsciente real e inconsciente transferencial.

En la dirección de la cura el movimiento va desde el sujeto dividido hacia el parlêtre . El parlêtre incluye al sujeto viviente y al ser hablante. El sujeto como efecto del significante es una caja vacía que no incluía lo pulsional.

¿Dónde nos ubicamos nosotros hoy? Al final de la dirección de la cura, la interpretación como alusión, apunta al horizonte deshabitado del ser. No apunta al ser. No apunta a una identificación con el ser.

Un apartado en la dirección de la cura: “Cómo actuar con el propio ser”, la problemática del ser del neurótico y la problemática de cómo actúa el analista.

Lacan opone dos conceptos; las desgracias del ser y la falta en ser. Cómo distinguir la posición del analista basado en tres preguntas:

-¿Qué escucha el analista?

-¿Cuál es la respuesta del analista?

-¿Qué interpreta el analista?

Estas tres cuestiones no cambian en Lacan, permiten apuntar al horizonte deshabitado del ser.

Les recomiendo dos textos: El testimonio de una persona que se analizó con Freud, es una poeta. Vacío y plenitud, de Francois Cheng, y una entrevista que le realizaron.

El neurótico se caracteriza por una pasión por el ser: el sujeto trata de buscar en la relación con el semejante, pág. 593, trata de buscar lo que él es en la relación interhumana. Así, queda alienado a la demanda y queda desconociendo su condición estructural para la existencia. Queda alienado a lo que el otro dice. ¿Dónde dice Lacan que hay que situar el estatuto del ser? No en la relación interhumana, sino en la relación con el Otro, en la que el ser encuentra su estatuto. Esto significa que el estatuto del ser viene del inconsciente.

Hay que distinguir dos demandas, como lo hace Lacan en este apartado. Las demandas distinguidas de la demanda.

¿Qué escucha?

Hay que distinguir porque las demandas siempre son demandas de algo. Y, por lo tanto, en las desgracias del ser, que es todo lo que yo digo en un análisis que yo soy, sobre todo, bajo la significación negativa. Es una de las maneras de resolver la falta en ser. La verdadera falta en ser es la que se produce en análisis, no la que trae el neurótico con las desgracias del ser.

Todo ser hablante tiene como destino la identificación, hablo para que me identifiquen, para que me den el ser. El ser siempre proviene de lo que el otro dice, cuando demando el ser. Si me importa un bledo lo que digan, es otra relación. En análisis se cuestiona que el destino del sujeto sea identificarse. La demanda es un intento de recibir un complemento del otro, el complemento de ser. La demanda en singular, es que demanda nada. Las demandas en plural son las demandas de algo. Piden significantes. Distinción ésta que el analista debe escuchar.

¿Por qué los analistas no podemos aceptar las desgracias del ser? Porque dejamos al sujeto en la sugestión. Lo dejo alienado (a que siga buscando la demanda de ser) y desconociendo la condición estructural (porque desconoce la dimensión de la falta). ¿Cómo situar la respuesta correcta? La interpretación no debe contener la afirmación de un ser, no debe contener ningún complemento que lo deje alienado, por eso la interpretación debe apuntar al horizonte deshabitado del ser.

¿Qué responde?

Lacan dice, frustro al hablante. El analizante me pide algo. ¿Cómo tomar esta frase? “Me” tiene que ver con mi presencia, es a mí. “Pide” “Algo” La dividimos en tres partes. Cuando hago desaparecer el algo, queda el me pide. Si pide nada ahí tenemos la condición de un cierto vacío.

¿Qué responde el analista? Responde con el silencio. El silencio tiene que estar puesto en juego en no darle complemento del ser, no es callarse, es el silencio de no darle el ser. Dos partes del silencio: el callarse y el no incluir la dimensión del ser. El analista con su silencio soporta la demanda.

Soportar implica: callarse, esto implica la dimensión del análisis de cada uno, si el analista soporta sufriendo, tiene que hacer mucho análisis, el analista debe “portar” la demanda. Hay un ser del silencio del analista que es la presencia del analista. Por eso el analista no da amor, no paga pero da algo, que es su presencia, su silencio.

Dar su presencia es muchísimo, no tiene precio. En la interpretación está la condición del silencio del ser.

¿Qué interpreta?

Esta pregunta está anudada a qué escucha y a qué responde. En la dirección de la cura no se interpreta la enunciación de la demanda, escucho los enunciados, la enunciación es “me demanda el ser”, no interpreto la enunciación del ser, de la demanda.

Lacan desplaza esto. Se interpreta algo que tiene un lazo con la demanda, es el deseo, pero no la demanda. Para poder entender qué es la dimensión del deseo se los indico con una frase para mí clave: Los analistas suelen creer que interpretar tiene que ver con la palabra, y no es el contenido sino “es incompatible el deseo con la palabra” dice Lacan, por lo tanto no puedo con la palabra interpretar el deseo.

No se puede decir yo deseo, es incompatible la subjetivación del deseo. El deseo es inconsciente e incompatible con la palabra. La fórmula que da Lacan en el último apartado: “el deseo se toma al pie de la letra” y no de la palabra.

El deseo no tiene un objeto, una palabra, es deseo inconsciente. Si la interpretación apunta a la falta en ser, no puedo incluir en la interpretación: El ser, un contenido, una significación, nada de esto debe ser incluído. La interpretación es aquello que es anómalo a toda la demanda. Apuntar al horizonte deshabitado del ser implica que no le de el ser.

El falo es el significante de la falta, no el significante del ser. Evocar el horizonte es evocar algo lejano que no está presente, inmediato. El horizonte es algo lejano.

La interpretación es una aproximación al vaciamiento del ser. Deshabitado es que podría ser habitado. Se apunta a vaciarlo, generar la condición de un vacío y ese es el motor de un análisis. El horizonte deshabitado del ser es lo contrario a las desgracias del ser. Antes del inconsciente real, hay el inconciente equivocación, que no es el del lapsus.

El lapsus es una equivocación agregado de sentido, el inconsciente real es vaciado de sentido. En la virtud alusiva de la interpretación ya está el horizonte deshabitado del ser.

 
 
 
 
 
 
 
 

Reseña XIII. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

“La poesía del analizante. La poesía del analista. Dirección de la cura".

Martes 07 de julio de 2015

 

Ser

Falta en ser

Real

Ser # Real

 

 

Pasiones del Ser

Desgracias del ser

Falta en ser

Demanda

Deseo

 


Carlos García comienza la clase de hoy con una pregunta: ¿Cuáles son las condiciones necesarias, imprescindibles, para poder llegar a un final de análisis y que se tenga una idea aproximada de lo real?
La enseñanza pasa del estatuto de la verdad a lo real.
Distinguir la transformación que Lacan considera necesaria en relación al ser.
Primera referencia de lectura; el apartado que lleva como título: ¿Cómo actuar con el propio ser? Página 592,  de la Dirección de la cura, Escritos II, J. Lacan.
Tanto en Lacan como en Miller, hay dos formas de plantear la poesía, en el ultimísimo Lacan.
¿Que quiere decir poesía? Y porque Miller da un seminario que se llama un esfuerzo de poesía.
Una sesión de análisis, dice Miller en el año 2003, es siempre un esfuerzo de poesía, una playa de poesía, que el sujeto reserva en la existencia, determinada y gobernada por la utilidad directa.
No hablar con la intención de; sino asociar libremente.
Utiliza el término poesía en relación a una sesión y dice: cuando tengo una sesión de análisis no tengo la preocupación por la exactitud de lo que digo, por la conformidad de lo que digo, lo que los otros puedan creer, o transmitir, se puede descuidar la búsqueda de lo que es común. Es un hablar sin utilidad directa.
En una sesión de análisis  no hablamos al analista, sino a su analista, a alguien en particular, no se habla en general.
En la Dirección de la Cura, pág. 596, Lacan define al analista como el hombre a quien se le habla libremente, el analista está ahí para eso. Así y todo, no es sencillo que alguien hable libremente.
La época contemporánea está caracterizada por la utilidad.
Una sesión de análisis es una playa de goce poético y es difícil de sostener.
Hablar de los problemas que se tiene es un rechazo al inconsciente.
En El Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11, Lacan dice: “yo soy poema”, el poema es un decir menos tonto.
En el apartado de la Dirección de la cura, ya mencionado, texto introductorio a la última enseñanza de Lacan, este  ubica al analista y a su acción en relación al ser: “es sin duda en relación con el ser donde el analista debe tomar su nivel operativo”.
Solo se puede llegar a lo real si se recorre el horizonte deshabitado del ser.
El ser no forma parte ni de la ontología, ni de la metafísica.
La dirección de la cura es una acción que va al corazón del ser, esto está en la instancia de la letra, cada análisis va al núcleo del ser.
El sujeto va a estar en la demanda. El ser va  a estar en otro lado.
Tanto para Freud como para Lacan la cuestión es alcanzar la cuestión del ser, no es conocer, porque el ser no es algo inmediato.
El ser se ubica en tres áreas:
-metáfora
-metonimia, falta en ser
-letra, es la que mediatiza el ser.
El abordaje del ser es posible por la letra y el significante.
Problemática del ser en el dispositivo analítico como actúa el analista y el paciente con el propio ser. Para Lacan el ser es algo producido, no está de antemano.
En un análisis hay que captar la lógica del ser y como se lo escucha. Ser en el dispositivo, lo que debe ser el analista en el dispositivo.
La relación entre demanda y deseo la introduce Lacan en la Dirección de la cura.
Pág. 593, el ser encuentra el estatuto en relación con el A (Otro), nunca en la relación interhumana. Si fuese interhumana estaríamos en el nivel de la sugestión. El analista no debe operar sobre el ser, sería sugestión. El análisis modifica las amarras del ser, texto Instancia de la letra.
El A es:
–    El lugar del significante
–    El lugar de la verdad
–    El lugar donde va a desplegar la doctrina del A
Al  texto de la Dirección de la cura le corresponde el Seminario 5, el de las formaciones del inconsciente.
¿Qué son las desgracias del ser?
La demanda de ser una mierda; la desgracia articulada a la demanda, hay que cuidarse de eso, ponerse el sesgo, cuando el sujeto se percata de ello. Pág. 594.
Pág. 594, esos objetos parciales, el seno, el excremento, el falo, son significantes y estos están cuando uno habla, cuando dice lo que uno es, son objetos fantasmáticos.
¿Por qué dice que un objeto es significante?  Es que funcionan en relación al A, son objetos de la demanda. Todas las desgracias del ser, forman parte de la demanda.
Las desgracias del ser es la manera patológica, pág. 594, de intentar solucionar la falta en ser, no es la buena manera.
El analista debe escuchar pero no interpretar las desgracias.
En la Dirección de la cura, Lacan distingue tres cuestiones:
1)    ¿Qué debe escuchar el analista? El analista no escucha el deseo, debe escuchar la demanda, el deseo no lo escucha porque es inconsciente. Las desgracias del ser pueden tomar diferentes formas, es el destino, la única forma de solucionar la falta en ser. No voy a solucionar la falta en ser sin la identificación. Quien habla tiene su destino en la falta en ser y tiende a esto. La desgracia en ser es una demanda.
2)    ¿Qué responde el analista? Silencio
3)    ¿Qué interpreta?
Estas tres cuestiones hacen a la posición el analista.
Lacan desdobla las demandas de la demanda.
La demanda en singular es demanda de amor, no demanda nada, intransitiva, en cambio las demandas, lo que piden son objetos significantes que den el ser.
Las demandas piden un ser como complemento, mediante un significante.
La asociación libre implica el ejercicio de la falta en ser.
Las respuestas a las demandas, las desgracias del ser, tienden a tapar el vacío.
¿Por qué las demandas son desgracias? Porque no es una respuesta que como analistas podemos acercar, porque sitúan al sujeto en una sugestión, totalmente alienado a lo que el otro le dice, engaños y el calor interhumano.
¿Cómo situar la respuesta correcta del analista en relación al ser?
El analista utilizaría para dirigir la cura tres términos: silencio, presencia e interpretación.

Reseña XII. Seminario EOL 2015. Carlos Dante García

 

                  "La interpretación siempre introduce algo nuevo"

                                                                   Martes 30 de Junio 2015

 

 

Reunión de hoy: Comenzar a responder que es la poesía en la dirección de la cura en la ultimísima enseñanza de Lacan.

Hay diferentes momentos en los que Lacan aborda la poesía en la experiencia analítica. Hay un momento en el que la aborda al tratar como mediante las palabras se puede alcanzar algo real. Lo real es una palabra, en tanto no articulemos como se alcanza eso y en que consiste alcanzar algo que implique lo real.

En la ultimísima enseñanza Lacan apunta a disolver no solo lo que el construyó en la práctica analítica sino también a lo que elaboró concetualmente, los términos.

Miller en el seminario “Un esfuerzo de poesía”, clase del 4/12/2002: ”La interpretación como sabemos no es una explicación ni una descripción, ni una demanda, ni un deseo. La interpretación no conoce la duda, la medida ni el más o el menos”. Todo lo que NO es una interpretación.

 

La interpretación es decir nada; lo importante no es el contenido sino el decir nada.

Freud toma el concepto de interpretación del oráculo. La interpretación es una mántica. No toma el concepto de la filosofía, la filosofía es lo opuesto a lo que Freud hace.

Lacan lo toma del campo de la psicosis: Interpretación como delirio=Ojo!! Lacan dice que una interpretación NO tiene que ser delirante.

Es delirante cuando se pone la atención al contenido. Cuando la vaciamos de la significación y el contenido= No dice nada!!

Interpretación proviene de esos dos campos: Del oráculo y de la psicosis.

En El Atolondradicho, Otros escritos, Lacan da varios ejemplos de la interpretación. “La interpretación es apofántica”.

Apofántico: Es una aserción, una proposición, enunciados que pueden ser considerados verdaderos o falsos. Lo apofántico forma parte de toda la elaboración de Aristóteles.

La interpretación pertenece al dominio de Aristóteles cuando cosntituye una aserción. Pero la interpretación no pertenece solo al mundo o al dominio Aristotélico. La interpretación es siempre verdadera, siempre verdadera cuando es una interpretación.

¿Cómo sabemos que es una interpretación?

Lacan diferencia el dicho del decir.

Dichos: Es el conjunto de lo que es visible en lo que se dice, lo que se ve, lo que se percibe.

Decir: Lo invisible en lo que se dice. Está en un rinconcito muy pequeño, dice Miller. Es lo que permanece olvidado en lo que se va diciendo. Es algo que está recubierto por el dicho.

El dicho cubre al decir, el decir no se ve.

El dicho comporta la diferencia entre enunciado y enunciación.

El decir NO se identifica a la enunciación. En la producción de algo que se dice siempre está acompañado de un huésped que es el decir=una especie de fantasma.

El decir es siempre una enunciación a condición de que haya un decir que es invisible. Nunca es visible. El decir es paralelo a lo real. Es sin representación porque es invisible.

El “no hay relación sexual” es un decir de Freud, nunca lo dijo, es lo que está invisible en sus dichos. Freud construyo todo lo que extrajo del inconsciente bajo la forma de relaciones, ejemplo: la relación de objeto, la identificación, la fantasía, el síntoma=todo son relaciones y lo que está en la base de todo eso= “No hay relación sexual”, un conjunto vacío.

 

¿Cómo se llega al decir?

Por deducción y verificación. Se deduce el “no hay relación sexual” de todos los dichos de Freud aunque Freud nunca lo dijo. 

Término que acompaña al conjunto de los dichos=verdad.

Lacan: “El decir solo se acopla al dicho por cuanto existe allí”. Está por fuera de la existencia del dicho. Escapa al dicho. Está fuera de, acompañando lo que se dice. Nunca se llega a decir lo que es real. El decir se demuestra por escapar al dicho.

 

Lacan se dedicó a restituir el decir de Freud, no los dichos de Freud. Reveló como es la lógica de la experiencia analítica, como se encadena y como opera.

La estructura no se aprende en la práctica. Hay una distancia entre la estructura y la práctica. La estructura del discurso condiciona la práctica. Según como se dicen las cosas es como se practica. No se puede aprender la estructura  a partir de la práctica, es al revés. Es el discurso lo que condiciona la práctica.

La interpretación no tiene que tener una explicación. Si hay preguntas de parte del analista se condiciona lo que se dice ahí.  

Clase 4: “La interpretación apunta a ser un significante que no se puede interpretar”.

“No seamos trabajadores del delirio, tratemos de reducir esa dimensión”.

Lo apofántico es un modo poético de la aserción. La enunciación es un modo poético. No mayor poesía que reducir la posición de una existencia a una frase: Ej: Posición de “nunca vender lo que hacía”. En esa frase se resume toda su posición y su existencia. A eso le falta el decir, eso es lo que queda captado en el dicho

 

Recomendaciones de lectura:

1-   Vacío y plenitud, Francois Cheng.

2-   Escritura poética china, Francois Cheng.

 

Francois Cheng: Filólogo, poeta, ensayista, calígrafo, traductor, novelista y semiólogo. Estrecho colaborador de Lacan, enseñándole la poesía y la escritura china.

Interesarse por los ideogramas, la escritura, la poética.

Escuchar al paciente como si hablara a través de ideogramas chinos. El ideograma es una modo de lectura, de leer.

3-   Dirección de la cura, Apartado 4: “Cómo actuar con el propio ser”.

4-   Leer algo del Oráculo, para entender que es una interpretación oracular.

 

Preguntas que se hicieron los psicoanalistas en la época de Freud, preguntas que introdujo Sándor Ferenczi. En 1909  preocupado por el ser del analista y por el tiempo de duración de las sesiones.

Apartado 4: ¿Cómo  actuar con el propio ser? Es  ubicar cual es la diferencia entre el ser del analista y el ser del neurótico.

El ser del neurótico se caracteriza por las desgracias del ser. El ser que se produce en análisis es el ser de la falta en ser. ¿Qué es la desgracia en ser? Soy un desgraciado, no sirvo para nada, no tengo pacientes.

Una interpretación NO puede ser una demanda.

El neurótico tiene como pasión las desgracias del ser y eso es lo que organiza la demanda. La interpretación tiene que atravesar la desgracias del ser, y si la interpretación toca algo de esa desgracia el sujeto se identifica a esa desgracia.

Apartado 4: “El estatuto del ser depende del Otro, no depende de las relaciones interhumanas, de las relaciones con los semejantes”.

Serie recomendada: The Americans: Pregunta constante si “es real”, que hay de real en la relación interhumana. Cuestionamiento a la apariencia y a los semblantes.