Biopolítica y cuerpos violentados. Parte 1

Este texto es la primera entrega de una serie de clases dictadas por Carlos Dante García, bajo el título de: “La biopolítica y los cuerpos violentados”, en el Departamento de Estudios Psicoanalíticos sobre la Violencia (VEL).

En esta primera entrega CDG comienza transmitiendo el concepto de biopolítica de los cuerpos violentados,un término usado por Eric Laurent, un significante amo con éxito social, eso implica, que genera síntomas individuales y sociales.

La presentación está armada a partir de preguntas, un recorrido desde la definición de biopolítica, hasta los usos e interpretaciones que se han hecho de ella, y una propuesta de bibliografía en base a textos de Foucault (Conferencia en Río de Janeiro, -la primer clase de un curso dictado en 1977 “Seguridad, territorio y población “,- “El gobierno de los vivos”, – seminario “Los anormales”)y un libro de Leonor Silvestri “Games of Crohn , diario de una internación”.

Si bien el término de biopolítica fue inventado por el filósofo sueco Rudolf Kjellen, es a partir de ser introducido por Foucalt que cobra notoriedad. Biopolítica alude a una relación entre política y vida. Cuestiona la idea del contrato social y de estado, este no nace jurídicamente del contrato social sino que el estado es un conjunto de personas que actúan como un organismo único, algo corpóreo. Plantea que en los siglos XVII y XVIII se ocupaban de la verdad y la vida eran legitimadas por la iglesia y el cristianismo, pero a partir del siglo XIX hay dos formas del ejercicio de poder: la anatomopolítica (disciplina ) y la biopolítica (la regulación de la vida).

La biopolítica es una política de la vida biológica y cultural, y se materializa en la existencia de un estado que nace a partir del intento y del control de la vida de los que lo componen (vida biológica). Ese punto, afirma CDG es muy importante porque el planteo es que el control de la sociedad se realiza no solo a través de la ideología, sino también a través del cuerpo de los individuos. Para la sociedad capitalista actual lo importante es lo biopolítico: lo biológico, lo somático y lo corporal y la medicina forma parte de su estrategia (si lo importante es la producción, importa el control de la salud de las personas que producen, ahí entra en juego la medicina social).

La biopolítica es el conjunto de saberes, técnicas y tecnologías que convierten la capacidad biológica de los seres humanos en el medio por el cual el Estado alcanza sus objetivos. Para Foucault cada ser humano constituye una materia prima como cualquier recurso natural, y los agentes de poder se esfuerzan en potenciar ese recurso. La idea que transmite es que el capitalismo pretende hacer crecer el número de seres vivos y su capacidad de producción. También incluye la cuestión del placer. Todo el discurso del ocio o de los deportes está basado en esta idea.

Foucault calificó la época como la del capitalismo biopolítico, incluye capitalismo, ciencia y la tecnología. Su posición, afirma CDG, es de denunciar y calificar la época. Eric Laurent dice que Foucault denuncia la época al calificarla y partir de una constatación paradójica, el triunfo del capitalismo y su variante neoliberal se acompañan de una gran tolerancia a los modos de goce. Hay cada más vez más clasificaciones (de poblaciones a administrar) creadas por la burocracia y los sistemas de seguridad social basados en la ciencia. Esto tiene como consecuencia el reemplazo de la idea de pueblo, por la idea y la categoría de público. El psicoanálisis se sitúa en el reverso de esos modos de clasificación, recordando la singularidad del síntoma en cada uno.

Esto, dice CDG, es lo que Miller y Laurent en “El Otro que no existe y sus comités de ética” ubican como, el pasaje de la época victoriana a la época del Otro que no existe, donde hay un empuje al goce, con la ampliación de los modos de goce.

Por último lee algunas secuencias del libro Diario de una internación, de Leonor Silvestri, para destacar la posición y el alcance del término de biopolítica usado por los activistas. La posición es de detestar cualquier cosa, o cualquier término que no sea el que ellos quieren escuchar, aceptar o promover. Este texto implica un cuestionamiento a los dispositivos de medicina y al uso que se hace de ellos en occidente. Nos recuerda también, que Lacan dice que el principio de la asociación libre es el telos, el por qué, la búsqueda del por qué (que es una variante de la causa). Es la forma en que el neurótico busca la causa.

Para finalizar la clase propone un texto para la próxima reunión: “Lacan y Foucault”, de Jorge Alemán, con la idea de mostrar cómo Foucault se acercó al psicoanálisis y después, cuando entró en el terreno de la biopolítica, lo rechazó absolutamente. Si bien Foucault habla del sujeto en permanente transformación con autodeterminación, CDG refiere que en Foucault no hay ninguna determinación por el inconsciente, por el significante, ni por nada, por eso hay que seguirlo con mucho cuidado. Este es un terreno donde se juegan todos los feministas y toda la gente que utiliza la biopolítica.

“Foucault empieza por una denuncia al significante amo y se transforma en un significante amo. -¿Se entiende la ironía?” – concluye CDG.

 

Patricia Pena

 

 

Biopolítica y cuerpos violentados

13 de Junio 2016

 

Mi objetivo es transmitirles a ustedes qué entiendo por biopolítica de los cuerpos violentados. Como analista yo entiendo este término sin saber que Éric Laurent lo había comenzado a utilizar e iba a formar parte del título de un libro. Entendía que era un término que tenía éxito a nivel social y con ese término se hacen y se dicen muchas cosas. Es un significante amo y entiendo que con ese término se producen síntomas a nivel individual y social. Es un significante amo con el que se oculta, en parte, la división del sujeto. Al final de todas las charlas que voy a dar, voy a dar mi interpretación sobre esto. Mientras tanto quiero responder algunas preguntas que yo mismo me fui haciendo y les voy a decir cómo están divididas las preguntas y los temas que abordo sobre biopolíticas y cuerpos violentados.

Las preguntas son: ¿Qué es la biopolítica?, ¿cuál ha sido la relación entre Foucault y Lacan?, ¿cuál es la relación de Foucault y Miller?, ¿cuál es la relación entre la biopolítica y los cuerpos en Foucault?, ¿cómo se utiliza la biopolítica en el campo de la filosofía, de la sociología y en el campo de la antropología?, ¿cuál es el uso de sociología, antropología y filosofía?, ¿cuál es el uso de la biopolítica a nivel jurídico?, ¿cuál es el lugar de la biopolítica en los movimientos feministas, queer, y los movimientos sociales?, ¿cómo interpreta Éric Laurent la biopolítica de Foucault?, ¿cómo se interpreta y se usa la biopolítica en el psicoanálisis?, ¿cómo se interpreta y se utiliza la biopolítica en la orientación lacaniana?, ¿cuáles son los usos del cuerpo en los usos particulares de la biopolítica, de los cuerpos en los militantes disidentes y activistas?, y por último, interpretación de la biopolítica como síntoma. Se trata de varias preguntas pero muchas sí las voy a ir contestando.

Antes de empezar con qué es la biopolítica les quiero decir algo de la bibliografía que vamos a utilizar para ubicarse respecto del tema. La referencia más significativa es la conferencia que dio Foucault en Río de Janeiro, por eso Éric Laurent quería presentar el libro de él en Río de Janeiro, es la conferencia que dictó en un curso de medicina social en la Universidad de Río de Janeiro, es en 1974 cuando introduce el término “biopolítica”, aunque él no es el inventor del término. En sus sucesivos cursos Foucault va especificando qué entiende por biopolítica y también por biopoder. Hay dos referencias más, Seguridad, territorio y población, un curso dictado en 1977, la primera clase, sobre todo la del 11 de enero de 1978 es El estudio del biopoder, cinco proposiciones sobre el biopoder, hoy voy a mencionar algunas de esas proposiciones. Eran muy abundantes de bibliografía y de referencias, con esa clase es suficiente de todo ese curso, aunque todo el curso puede servir, por ejemplo, para enterarse de cómo surge la policía en las ciudades, cómo surge la estadística para poder construir una población. La estadística es lo que dio lugar a la demografía, cosa que no existía antes, da como ejemplo ciudades, cómo se empieza a utilizar, cómo se empiezan a hacer calles y construir el territorio y la población. A Foucault se lo conoce más la introducción de métodos disciplinarios, es decir, el concepto de disciplina a partir de sus estudios sobre sexualidad, Estudios sobre sexualidad, el otro concepto novedoso que introduce es el de biopolítica. El otro seminario de Foucault donde pueden trabajar estas cuestiones, Los anormales, tiene una gran consonancia con todo lo que va a ser lo queer, lo raro, lo extraño dentro de la sociedad, él se dedicó a estudiar a los anormales a partir del discurso psiquiátrico, las pericias psiquiátricas que originó el intento de precisión de las pericias psiquiátricas. Es otro seminario para leer, yo lo utilicé mucho para leer todo lo que implica criminología. El otro libro de Foucault es El gobierno de los vivos, cómo se gobierna lo viviente, estas clases llamativamente no están tituladas sino que están numeradas. Uno puede seguir las clases por distintos temas. Uno puede encontrar el recorrido que va haciendo, muy parecido al establecimiento de los seminarios de Lacan hechos por Miller, nada más que son dos o tres párrafos. Acá está desarrollado en detalle cada uno de los términos que va recorriendo, uno puede seguirlos con precisión. La primera cuestión es el estudio exhaustivo que hace sobre el Edipo, cosa que estamos muy alejados de poder tener un desarrollo tan exhaustivo. Los psicoanalistas no estamos acostumbrados a trabajar el Edipo con todas las implicancias que tenía el Edipo en la época en que fue escrito y cómo se relacionaba en el sentido de la infracción a la ley y al castigo. La segunda cuestión es cómo queda ubicada la verdad a partir de que la iglesia y cristianismo dejan de ocuparse de ese tema. Foucault tiene la tesis, al igual que Lacan, que el psicoanálisis fue posible por la aparición del discurso de la ciencia. El sujeto de la ciencia es el sujeto del psicoanálisis –dice Lacan. Foucault tiene la idea, cosa que Miller avala en una de las clases de Sutilezas analíticas, que el psicoanálisis se hizo posible, en parte, porque el cristianismo dejó liberado el campo de la verdad. El psicoanálisis se instaló ahí donde la dimensión de la confesión de la verdad, se comenzó a correr del cristianismo. Tienen un lindo estudio sobre el problema del acto de la verdad y de decir la verdad. Hay otros textos donde Foucault estudia cómo se introduce la dimensión de la falta en la palabra, cosa que no ocurría hasta después del cristianismo. Hay otro texto que vamos a utilizar de Leonor Silvestri, Games of Crohn, Crohn es un diagnóstico inusual en la medicina que designa una enfermedad con la cual se tiene que utilizar de por vida una bolsa para defecar. ¿Por qué elegí esto? Porque es una activista de género anarquista, poeta argentina muy conocida dentro del movimiento feminista, es argentina, ensayista, filósofa, es experta en las letras argentinas, por supuesto la mayoría no sabemos quién es. Se define como una persona biopolíticamente asignada al sexo femenino, como mujer, y es un referente de la teoría queer en la argentina. Cuestiona la noción de amor y tiene muchos libros escritos. Este es el diario de una internación.

Público:Hace un programa que se llama “Foucault para encapuchados”.

Carlos García:Es un referente latinoamericano, a mí me interesó porque al ser una activista se vio forzada a cambiar de dieta por las cosas que le empezaron a hacer en su cuerpo. Vamos a ver cómo subjetivamente ella hace uso de la biopolítica, para dar cuenta del cuestionamiento que hace a todo lo que la medicina le hace al cuerpo en nombre de la vida. Tiene muchísimos textos escritos en casi todos los países de Sudamérica y de Centroamérica, tiene libros escritos en el ámbito de la militancia y también poemas. Tiene un lugar significativo dentro de la literatura. La editorial es Milena Cacerola, no podía ser otro porque todas las cosas son raras en todo lo que uno puede leer de estos libros. Este es un ejemplo de cómo se puede hacer síntoma individual, por eso lo traigo.

¿Qué es la biopolítica? Es un término que alude a una relación entre política y vida. Cobró notoriedad por Michel Foucault, pero no fue el primero que introdujo el término. El que lo inventó, según Roberto Espósito, que es un politólogo y un filósofo italiano, está en la misma línea de Negri y de otros filósofos y sociólogos… según Roberto Espósito lo creo el filósofo sueco Rudolf Kjellen. Este filósofo, que además era geólogo, fue el que creó el término de biopolítica. Fue también politólogo, este filósofo dijo que el estado no es una entidad jurídica nacida del contrato social. Cuestiona la idea del contrato social y que el estado no nace jurídicamente del contrato social y dice que el estado es un conjunto de personas que actúan como un organismo único, algo corpóreo. Es muy importante el término de “cuerpo social” porque lo va a utilizar Éric Laurent. No el cuerpo social en el sentido de un individuo sino el cuerpo social como tal. La biopolítica es una política de la vida biológica y cultural que se materializa en la existencia de un estado. Un estado nace a partir del intento y del control de la vida de los que lo componen. Vida biológica en todos los sentidos del término. Es muy importante este punto porque Foucault dice que el control de la sociedad no se realiza solo a través de la ideología, recuerden que cuando trabajamos el síntoma social en Miller, él decía que el síntoma social es la ideología. Recuerden cuando trabajamos esa referencia de cómo se extendió el opio, estaba centrado en la ideología y esa ideología llevaba una política desarrollada por Gran Bretaña en contra de China. Esto desplaza la cuestión, no es solo ideología, no estamos hablando de ideología cuando discutimos con una feminista o cuando discutimos en términos de biopolítica con un filósofo. Requiere el control del cuerpo de los individuos. El control de la sociedad sobre los individuos no solo se efectúa sobre la conciencia o sobre la ideología sino que se realiza también en el cuerpo y con el cuerpo.

Para la sociedad capitalista –este es el núcleo de la cuestión– lo biopolítico es lo que importa ante todo: lo biológico, lo somático y lo corporal. El cuerpo es una entidad biopolítica y la medicina es una estrategia biopolítica según cómo se la implemente: Por eso, entre los siglos XVII y XVIII Foucault examina cómo se fueron creando sistemas de control pero no solo sistemas de control, lo que interesa es que acá introduce un concepto muy importante: sistemas de regulación de la vida de los seres humanos. Se contrapone a la anatomopolítica, que es el sistema disciplinario. Son los sistemas disciplinarios de las cárceles, encierros y el desarrollo de la psiquiatría y del discurso jurídico. Eso está del lado de lo disciplinario. La biopolítica es otra cosa, es intentar regular la vida. Estas dos formas del ejercicio de poder, una es la disciplina y otra es la regulación de la vida, comienzan a surgir a partir de la Edad Media. Hay cosas de las que me fui enterando a partir de la investigación que fui haciendo respecto de esto, me quedé muy sorprendido… por ejemplo, que Foucault desarrolló cuestiones sobre los discursos y Lacan asistió a las clases de Foucault, por eso hay una parte de la relación de Foucault y Lacan que voy a trabajar, la pregunta es de dónde sacó Lacan estas cuestiones y cómo se llegó a los cuatro discursos, ya venía trabajando Foucault la discursividad de la época.

Dos formas de ejercicio de poder: la anatomopolítica y la biopolítica. La sociedad tiene que ser algo que produzca y para eso se la trata de controlar de dos formas distintas, por ejemplo, comienzan las formas de control a partir del censo, la demografía, los géneros, la cantidad de niños, el control de la natalidad… todo eso forma parte del intento de un ejercicio de poder bajo sus diferentes formas. La medicina social es el camino más sencillo para acceder a eso, los individuos necesitan ser atendidos para que produzcan, los higienistas tienen que ver con eso. El biopoder sería el impacto que tiene el poder sobre todo lo que es viviente. También cuando se habla de la calidad de vida, todos los discursos de los medios y de las propagandas sobre la calidad de vida son formas de ejercer el control sobre la vida, así lo plantea también Michel Hardt y Antoni Negri, dos de los filósofos que siguen a Foucault y toman de él elementos como para poder revisar si esto que dice Foucault es cierto o no. Bioética ha sido incoportado a la Real Academia, en cambio biopolítica, no. Una definición que se utiliza habitualmente sobre biopolítica es: el conjunto de saberes, técnicas y tecnologías que convierten la capacidad biológica de los seres humanos en el medio por el cual el Estado alcanza sus objetivos. Por eso es fundamental para un Estado impulsar la vida, pero también regularla. No sé si se han enterado que en China hay un problema y en Alemania también. En Alemania controlaron la natalidad al igual que en China, ahora se encuentran con un problema serio, la población está envejeciendo y no tienen jóvenes. Para Foucault cada ser humano constituye una materia prima como cualquier recurso natural. Los agentes de poder se esfuerzan en potenciar para extraer todos los beneficios posibles de cada ser humano. Es como si dijéramos que cada Estado es un Estado jardinero que va haciendo crecer a sus plantitas para que tengan determinados resultados. Todo lo que se desarrolla en un país bajo la forma de vacunas, control de muertes por accidentes de tránsito, todas esas estadísticas tienen el mismo fin.
Público:Se decía que la vacuna de la gripe era para la población de riesgo y no para todos, tiene que ver con esta política.

Carlos García:Voy mencionando algunas cosas que a nivel social se utilizan como biopolítica, cómo se aplica y cuál es la consecuencia. También las ayudas que algunos gobiernos les dan a las familias porque traen un hijo al mundo, como el gobierno español. Había un tiempo en el que no prestaban ninguna ayuda y ahora cuando traen un hijo al mundo les dan un subsidio, por más que la estén pasando mal en España.

La biopolítica es una variante de la aplicación del capitalismo en tanto es prestar atención no solo a la mercancía como medio de producción sino al cuerpo. Lo que Foucault hace es interpretar que el siglo XIX desatendió esa dimensión de vida. Toda la temática de las discusiones de la prolongación del tiempo de vida también forma parte de la biopolítica, también lo que ocurre en las villas y lo que ocurre en las investigaciones que hacen sobre la pobreza, es exactamente la misma cuestión. La idea que transmite Foucault es que el capitalismo pretende hacer crecer el número de seres vivos e incrementar las capacidades para la producción. Por supuesto ahí va a meter no solo la reproducción y la capacidad sino la cuestión del placer. Todo el discurso del ocio o de los deportes está basado en la misma idea. Por supuesto la medicina social es el lugar central donde se presenta esta cuestión.

Público:¿Por qué decís que no es ideológico?

Carlos García:Lo dice Foucault así, y todos los que lo siguieron, no se trata de ideología sino de la instrumentación de números, de control y de numeración. Es al servicio de la producción capitalista.

Público:Al menos no está planteado explícitamente, Foucault habla del manejo de los cuerpos y políticas de manejo de esos cuerpos donde no está explícitamente una ideología, pero sí en ese manejo hay algo, donde pone el énfasis es en el uso de esos cuerpos. En todo lo que es político está implícita la ideología, pero no es una lucha ideológica.
Carlos García:La posición de Foucault es de denunciar la época y calificarla. Así como Miller califica la época como la del Otro que no existe, Foucault calificó a la época como la época del capitalismo biopolítico donde se junta capitalismo y ciencia con la tecnología, por eso es un significante amo.

Público:Da la impresión que se engloba todo el capitalismo como si el capitalismo no fuera ideológico.

Carlos García:El tema es el siguiente, la ideología pasa por la cuestión de la conciencia. Forma parte de la relación entre capitalismo y ciencia, eso es lo que estoy tratando de decir, y eso es independiente de la ideología, es el uso del cuerpo. Lo que Foucault desentraña es una de las formas y variantes del discurso amo, por eso insisto en que es un significante amo.

Público:(Inaudible)

Carlos García:No necesariamente, China quería ser determinado país y no era normal. Son sistemas de seguridad social y de medicina social que clasifica a los seres humanos. La clasificación es numérica e implica aplicaciones de tecnología sobre esos seres humanos sin que importe el modo de vida. El modo de vida está subsumido dentro de lo que se quiere lograr. Lo que se quiere lograr es que haya más vida o que haya gente con mayores capacidades, con mayores condiciones, eso no quiere decir que la mejor condición de vida esté alejada de la aplicación de la biopolítica, no importa el signo, pero el signo neoliberal es feroz porque aplica la burocracia. Al aplicar la burocracia importa poco la dimensión humanista. El problema es en qué medida eso es humanista o no es humanista. Es una dimensión que no implica la bioética.

Por supuesto es una clasificación universal la biopolítica, no es individual. Lo primero que va a decir Laurent en una entrevista, “Pensar con su alma o hablar con su cuerpo”, es una entrevista que le hace Phillipe La Sagna, esto está publicado en “Psicoanálisis inédito”, se basa en el libro de Éric Laurent, El reverso de la biopolítica, una escritura para el goce, donde Phillipe le pregunta a Éric Laurent lo siguiente: se considera la expresión ‘biopolítica’ entendido por ellos que la modalidad pasa de la administración de los sujetos a un poder cada vez más presente sobre los cuerpos, lo que me interesa destacar es el poder sobre los sujetos a un poder sobre los cuerpos, no se trata de sujetos, se trata de cuerpos… uno de esos instrumentos es la salud y la higiene. “¿De qué modo lo que se escribe con y mediante el cuerpo puede representar una salida o como usted lo dice, un reverso, para los impases de la biopolítica?” Éric Laurent dice: Reformularé su pregunta, precisando el modo por el cual Foucault ha denunciado la época al calificarla así, partía de una constatación paradójica, el triunfo del capitalismo y su variante neoliberal se acompaña de una gran tolerancia a los modos de goce, esta tolerancia se vuelve posible a partir de la transformación de la burocracia surgida con la segunda guerra mundial, los sistemas de seguridad social, una máquina que califica cada vez más a las poblaciones según sus modos de vida, en función de normas que la burocracia va a multiplicar para obtener categorías más o menos homogéneas de las poblaciones que había que administrar. La idea de pueblo se ve reemplazada por la idea y la categoría de público. Categorías variables que a la vez dependen de categorías propias de la burocracia y del avance de la ciencia. El psicoanálisis se sitúa en el reverso de esos modos de clasificación, recordando la singularidad del síntoma en cada uno. Después vamos a ver cómo sitúan la singularidad los militantes y los que usan la biopolítica, porque también hay singularidades en eso, a pesar de que puedan denunciar lo biopolítico.

Público:Claramente hay una incidencia sobre los goces sexuales, en el momento en donde la religión era la que comandaba y decía qué era lo permitido y qué era lo que quedaba por fuera, toda la cuestión de la sexualidad estaba subordinada a la reproducción. El neoliberalismo es cosa del pasado, hay un fenómeno paradojal, habría una mayor permisividad. Puedes gozar de todo lo que se te antoje y la paradoja que en verdad es un empuje a que se debe gozar.

Carlos García:Es lo que Miller y Laurent, en El Otro que no existe… ubican como el pasaje de la época victoriana a la época del Otro que no existe, donde hay un empuje al goce, es coincidente en la lectura que hace Miller y Éric Laurent con la ampliación de los modos de goce.

Voy a ir al modo en que una activista, Leonor Silvestri, en Diario de una internación habla y sostiene esta posición que implica una biopolítica de los cuerpos, estando internada recibe medicinas. Todo el libro se basa en la internación que tiene durante casi un año. Les voy a leer la secuencia de cómo va presentando esta mujer el ingreso a esa enfermedad, ella detesta que se le llame enfermedad, lo que me interesa destacar es que los activistas que utilizan el término de biopolítica detestan que se les diga casi cualquier cosa. Cualquier término que no sea el que ellos quieren escuchar, aceptar o promover, esta es la posición de los activistas. Por lo tanto, en el capítulo dos, ella desarrolla casi con ironía en qué modo se fue encontrando con esta enfermedad. Este modo irónico es haciendo la ironía de que todo aquel que llega con una enfermedad autoinmune, generalmente es acusado o culpabilizado de que algo habrá hecho para pescárselo, es como un caldo de cultivo para rechazar la posición de que algo hizo. Ella fue mostrando que fue haciendo determinadas cosas y resulta que esa enfermedad autoinmune nada tiene que ver con lo que ella fue haciendo. La posición de muchas feministas es la de rechazar toda posibilidad de falta bajo el rechazo de la culpa, cosa muy proclive a cualquier sistema de medicina social. La medicina social apunta a de qué manera participó, muy afín al psicoanálisis, ¿por qué? Porque incluye el por qué, que es muy afín a la falta. Menciono algunos puntos. En 2006, en Irlanda bebió agua de canilla tal como lo hacía en su ciudad de origen, Buenos Aires, y resulta que se pescó una enfermedad donde el gobierno de Irlanda decía que había un problema de alguna bacteria que se coló en el agua potable del lugar donde estaba y pescó esa infección. En 2008, en Nicaragua, en la ciudad de Masaya, la primera noche lo único que consiguió comer que no tuviera un animal muerto adentro, porque es vegetariana, era una porción de queso frito bastante parecido a la Provoleta. Pescó una infección tan grande que tuvo que llamar a un médico amigo que la ayudó a salir de esa intoxicación. En 2013, viajando a Brasil, en una isla llena de delfines, bebió por descuido una taza de agua de canilla, y a las 9 de la noche hasta el día siguiente a las 5 de la mañana, vomitó todo lo que tenía en el estómago. “No soy un cuerpo al que le asuste el miedo, no soy un cuerpo al cual le asusta el dolor, no soy un cuerpo que no sabe lo que es que duela, nunca antes mi cuerpo había alcanzado su punto más bajo de tolerancia y potencia hasta conocer a Crohn, a quien subestimé por completo”. Va mostrando que ha tenido relaciones de encuentro con infecciones, con tolerancia al dolor y tratando de responder. “El cuerpo paciente tiene que estar siempre a disposición, entran, salen, colocan, la rutina de los (inaudible), determinan lo que les conviene, el cuerpo es examinado, palpado, pinchado, visitado, el cuerpo paciente sin rutina, sin intimidad, un cuerpo expuesto y dispuesto al control que se llama cuidado… el descanso y la soledad se hallan inhallables al cuerpo paciente, el cuerpo paciente pierde así su sensualidad, pasa a ser un cuerpo que es objeto de todo tipo de manipulación…en el fondo de la doxa de las enfermedades autoinmunes, la culpa es de quien la porta, ¿acaso luzco como alguien que no conoce el nombre de Michel Foucault?” Recibe todo tipo de interpretaciones cuando está internada. “Tu problema es el afecto, abrázate con los caballos…”, hay una terapia que se hace con caballos para curar el Crohn. “Se realizan interpretaciones pueriles con la mierda”, le recomiendan tomar vino, le proponen un cura sanador, se colocó imanes, fumó porro y tomó aceites, todo tipo de de recomendaciones. Dice: “No les arrojé mi cuerpo como un pedazo patógeno a estudiar por los médicos, pretendo salvarme y salir por esa puerta a continuar leyendo Vigilar y castigar, hay que recordarles el paso a los hippies si queremos realizar un cuestionamiento crítico del dispositivo médico occidental”. La posición es realizar un cuestionamiento médico a los dispositivos occidentales de medicina. Segundo cuestionamiento: la búsqueda implacable del telos en occidente, del por qué, del fin. “¿Cómo es que creen que preguntándome, pero sabes por qué te está pasando esto, le ayudará a que yo tenga un día mejor…El telos supone siempre un sujeto responsable o culpable, ya sea yo o ya sea la enfermedad”. Recuerden que Lacan dice esto cuando dice que el principio de la asociación libre es el telos, el por qué, si alguien no busca el por qué, que es una variante de la causa, no podría haber análisis sin la búsqueda del por qué. Las psicosis tampoco buscan el por qué, buscan la explicación, que es otro tipo de cosa. Hay una diferencia entre la búsqueda de la causa y la búsqueda del por qué, no es lo mismo. Pero la forma en que el neurótico busca la causa es el por qué. ¿Por qué me pasa tal cosa? Esta mujer muy lúcida dice: “El telos supone siempre un sujeto responsable o culpable ante la enfermedad, alguien a quien responsabilizar…el telos sirve para conjurar el hecho de que no importa lo que hagas, ni cuánta dieta, ni cuán orgánico ni cuánto deporte ni cuánto vivas, esto podría pasarte a vos en cualquier momento”. Cuestiona también la idea de utilización del por qué en el mundo occidental, quiero mostrar el alcance que puede tener la aplicación de alguien que considera que la biopolítica es un camino para poder tratar los cuerpos. “Los espacios de encierro exprés y la feminización forzada”. Los espacios de encierro exprés son los lugares de encierro que tienen los hospitales, que no tienen lugares para circular. “El cuerpo es permanentemente mancillado bajo la lógica de la medicina, a menos que te opongas la sangre se saca siempre de la misma vena, te pinchan a cualquier hora y siempre cuando ellos disponen, es imposible reunir cinco horas de oscuridad, silencio y descanso, al descanso se lo van robando los protocolos medicinales, discuto para que se me concedan dos horas más de sueño o al menos de oscuridad en mi celda, que todo empieza a la misma hora y junto, tampoco hay dónde deambular, el vestir es todo otro asunto, me someto temporariamente a una suerte de feminización forzada, con una pequeña bata, con esta ropa que me deja con los hombros al aire que me cubro con una chalina, bañarme así no es cosa simple, no me puedo mojar, nada por mi propio bien debe ingresar a esa zona, ese pequeño arreglo de no andar en bata, ponerme crema, estar limpia y bañada todas las mañanas deja en la habitación un olor a antibiótico que es insoportable, quisiera un poco de aire viciado”. Les recomiendo que lean el libro, va pasando por diferentes matices, por ejemplo, el problema de las enfermeras y el cuidado de la gente y de dónde surge el cuidado. El primer capítulo de este libro cuestiona la idea de enfermedad. O sea que la biopolítica aplicada en alguien que es militante cuestiona la idea de enfermedad en sí misma, lo no enfermo sería la normalidad.

Público: Me parece que hay un punto clave que interesa, me parece una propuesta interesante tratar de pensarlo en términos de biopolítica, por ejemplo, cuando se da una internación psiquiátrica, la condición de la internación psiquiátrica, la condición es que el paciente no puede por su propia voluntad salir de la internación, tiene que tener permiso de salida, sino no puede salir. Yo no conocí ni un solo paciente que tuvo una internación psiquiátrica, que por más confortables sean las condiciones de internación, no rechace con toda su energía la internación. Si hay algo vivido como amenazante, como traumático, es la experiencia de internación, independientemente de las condiciones de internación. No se trata de la internación psiquiátrica, cualquiera que estuvo internado… de hecho, algunos tienen que firmar y consentir a entregar su cuerpo al otro, consiente a que le hagan lo necesario y lo que se supone que es conveniente para su salud. Este ejemplo es un instrumento conceptual, la biopolítica es un concepto que permite leer una cantidad de cuestiones de la misma manera que la lucha de clases, la teoría marxista es un concepto que permite leer, por ejemplo, el desarrollo de la historia. La biopolítica es un concepto que ilumina una manera de interpretar toda una serie de cuestiones. Lo que es muy interesante para nosotros es la conexión que tiene la biopolítica con los cuerpos parlantes y gozantes, la biopolítica y la relación con el cuerpo que habla de goce.

Carlos García:Hay una parte donde uno dice “bueno, estoy en un 90% de acuerdo con lo que dice Leonor”, y cuando me ocurre algo, ¿qué hago? La posición es de acuerdo a cómo ella transmite el ejercicio de un protocolo, el ejercicio de un sistema. Hay partes que no les leí: “La experiencia de ver a Tinelli en la tele es inenarrable para los espíritus irritados por el síndrome de Crohn, el estado de degradación de lo poco que vi en el canal 13, me hace pensar que esas revistas mediocres, cara, gente, aún tienen equipo de redacción, periodistas y fotógrafos que pueden sacar algún encuadre, bailando para un sueño, asegura la revista Hola, como guerra y paz… hay quienes dicen que Tinelli está duro, eso no es lo relevante, se ha convertido en un César, dos puntos cero en su arena de gladiadores, el programa está dispuesto para la humillación, sometimiento, tortura y vejación voluntaria de lo más execrable, patético y abyecto de ciertos personajes muy borde, quienes con placer aceptan el desafío no de bailar, sino para mostrar cuánto toleran bailar sin estallar, romperse por dentro, cuánto consiguen soportar la ráfaga digitada por escarnios de todos los insultos, la teleaudiencia, como en el capítulo dos de la temporada de Black mirror, desea más microfascismo, bailando con microfascismo, (fragmento inaudible), risas forzadas, etc.” Hace también una interpretación irónica y una denuncia de cómo a través de un medio se pueden usar los cuerpos y los denomina “microfascismos”. Les quería leer una parte de esto porque sino toda la parte teórica es bastante más pesada.

Público:Cuando vos hablabas me acordaba de lo que pasaba en los geriátricos, hay algunos que tienen problemas mentales, pero la mayoría no, y sin embargo la puesta está cerrada electrónicamente.

Carlos García:Texto para la próxima reunión: Lacan y Foucault, de Jorge Alemán. ¿Por qué me interesa este texto? Hay varias cuestiones de la relación entre Lacan y Foucault. Él distingue muy bien la práctica del psicoanálisis de otras prácticas, y otras prácticas incluyen las prácticas activistas que tienen que ver con la biopolítica. Estas prácticas intentan establecer, con respecto del entendimiento de la subjetividad y sus posibles transformaciones, hay dos cuestionamientos distintos, uno proviene de la derecha del stabliment universitario, encuentra en la demagogia epistemológica de un socal, el exponente más oportuno. La otra lleva el nombre de construccionismo, concerniente a los estudios feministas gay, queer, y lesbianos, y encuentran en Foucault el nombre propio (inaudible) con respecto al psicoanálisis. Este texto cuestiona en un punto preciso al construccionismo de Foucault. La idea es mostrarles cómo Foucault se acercó al psicoanálisis y después, cuando entra en el terreno de la biopolítica, rechaza absolutamente al psicoanálisis. Ahí nos vamos a encontrar con un problema. Habla del sujeto en permanente transformación con autodeterminación, no hay ninguna determinación por el inconsciente, ni por el significante, ni nada, hay que seguir con mucho cuidado a Foucault para determinar esto. En ese terreno se juegan todos los feministas y toda la gente que utiliza la biopolítica. Empieza por una denuncia al significante amo y se transforma en un significante amo. ¿Se entiende la ironía?

Público:(Inaudible)

Carlos García:Dice así, que el Edipo para el psicoanálisis es una forma de control. Esto nos lleva a un problema, a cómo enfrenta la biopolítica los sistemas de salud.

“El deseo de analista y la lectura”

Carlos García comienza este estudio, con la cita de Lacan, de la clase III del Seminario Aún, “la dimensión del leerse es la dimensión que demuestra que estamos en el discurso analítico y que en este se trata  siempre de que lo que se enuncia como significante,  se le da una lectura diferente de lo que significa”.
Hay supuestos, que del lado del potencial analizante no sabe leer su síntoma,  al que supone una significación inconsciente y que alguien lo puede leer y del lado del analista, supone un sujeto del inconsciente que sabe leer aunque no se haya manifestado antes de haber comenzado el análisis; y supone que hay un sujeto que puede aprender a leer.
La lectura que se haga de un análisis va a depender de la concepción que se tenga del inconsciente, si se reduce  al inconsciente como una verdad oculta, algo a descifrar, la lectura se organizará a partir de una interpretación por el sentido, freudiana, casi todos los analistas acuerdan que la interpretación es una lectura que apunta a algo de lo real, siguiendo a Lacan.
De lo que está escrito de tal modo que eso habla a otro modo de escritura que interesó a Lacan de aquel escrito que no quiere decir nada.
Oposición entre  leer un síntoma a  escuchar  el sentido de un síntoma. Leer el síntoma es leer el fuera de sentido del síntoma. La escucha es siempre escucha de sentido.
Del deseo del analista  y del destino de haber llegado a su ilegible, en su propio análisis.
Carlos García pregunta, porque interesarnos en esa lectura? Hacia lo ilegible, hacia lo fuera de sentido?, ¿Que es leer en el campo del tratamiento de la psicosis y del llamado autismo?
Angela Vitale
ESTUDIOS
El deseo de analista y la lectura
Carlos Dante García
Al final de la clase III en el seminario Aun[1] Lacan, especifica que la dimensión del leerse es la dimensión que demuestra que estamos en el discurso analítico y que en éste se trata siempre de que lo que se enuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa. Para hacerse entender toma una referencia de, como lo explicita, “lo que se lee en el gran libro del mundo”. Nos propone que observemos el vuelo de la abeja que va de flor en flor, haciendo sus libaciones y nos enteramos que va a transportar en sus patas el polen de una flor al pistilo de otra flor. Eso, nos dice Lacan, es lo que leemos en el vuelo de la abeja. En el vuelo de los pájaros que vuelan bajo leemos que se acerca una tempestad. Lacan se pregunta: ellos, ¿leen acaso? ¿Lee la abeja que ella sirve para la reproducción de las plantas fanerógamas? ¿Lee el pájaro el augurio de la fortuna como se decía antes, o sea, la tempestad? Concluye que no se puede afirmar que la golondrina no lea la tempestad, pero tampoco es seguro. En efecto, las golondrinas vuelan bajo para comer los insectos que vuelan bajo por el aumento de la velocidad del viento, como los mosquitos. Parece ser entonces que las golondrinas no leen el mal tiempo sino que vuelan más bajo para alimentarse. Sin embargo, “estudios científicos” recientes sostienen que las abejas recuerdan hitos y leen la información basándose en la posición del sol, la polarización de la luz en el horizonte y otros puntos de referencia geográficos, para viajes de más de 11 kilómetros.
Lacan pone en duda que el animal lea. Sin embargo leemos en el gran libro del mundo, nosotros tendemos a leer que el animal lee ¿Y en el discurso analítico? En el discurso analítico dice Lacan: “…ustedes suponen que el sujeto del inconsciente sabe leer” Agrega que no sólo suponemos que sabe leer sino que también puede aprender a leer.
En efecto, tomamos gente en análisis a partir de suponer que hay cierto tipo de síntomas cuya causa suponemos que es un enunciado indecible y que éste es asimilable a un enunciado escrito que no sabemos leer como es debido. También tendemos a asegurarnos, para comenzar un análisis, que el candidato en cuestión es capaz de aportar un texto para leer e incluso de leer lo que él mismo aporta de diversas maneras.
Hace ya algunos años, estudiábamos en detalle, aún es fundamental para los comienzos de análisis, lo que Lacan nombró como significante de la transferencia, ante el que, el llamado paciente se pregunta ¿qué quiere decir?; ese significante lo conduce a un analista al que supone que sabe leer qué quiere decir. Miller nos recuerda que es significante porque a aquel que se le presenta como tal, le ocasiona la pregunta ¿qué quiere decir?, y que, como tal, puede ser un acontecimiento, una persona, un dicho, un hecho. Para ir a lo del analista es preciso haber ya interpretado el propio síntoma dándole una significación de inconsciente, es decir, un No sé leerlo solo [2].
De estas líneas se pueden extraer algunas conclusiones: hay varios supuestos de ambos lados; del lado del potencial analizante y del lado del analista. Del lado analizante: no sabe leer solo su síntoma al que supone una significación de inconsciente y que alguien lo puede leer. Del lado del analista: supone un sujeto del inconsciente que sabe leer aunque no se haya manifestado como tal antes de haber comenzado el análisis; supone también que hay un sujeto que puede aprender a leer.
Leer para leer – Leer no-para leer
Debemos considerar además que la lectura que se haga en un análisis va a depender de la concepción que se tenga del inconsciente. Si el inconsciente se reduce a ser una verdad oculta, algo a descifrar, la lectura se organizará a partir de una interpretación por el sentido. Una lectura que funciona añadiendo sentido. Casi todos los analistas acuerdan, -con diversos matices- que en la práctica analítica actual, la interpretación del analista es una lectura que apunta a algo de lo real. Véase si no en El Orden simbólico en el siglo XXI. No es más lo que era ¿Qué consecuencias para la cura? El capítulo “La práctica ¿A qué apunta la interpretación, hoy?”[3] las intervenciones de Lucía D’Angelo que afirma que el decir del analista debería tener algo que se pareciera a un real produciendo efectos corporizados; la intervención de Pierre-Gilles Guéguen en la que acentúa que el deseo del analista sería pues que el analizante pudiese leer sus propias producciones, sus invenciones, sus equívocos; la de Esthela Solano Suárez en la que la interpretación toma en cuenta lo que se oye, en el sentido auditivo del término, como no teniendo ninguna relación con lo que significa, leyendo lo que se oye en lo que se dice supone la transmutación de la palabra en la escritura, ejemplificándolo clínicamente mediante el uso del equívoco homofónico; se trata de que el analista haga escuchar una lectura de la palabra disjunta de la intención de significación, aislando el significante Uno disjunto del otro significante, el S2; servirse del equívoco es recurrir a lalengua no al lenguaje; se trata del tratamiento del síntoma por la vía de lo sonoro, para tener una chance de tocar lo real; y Marcus André Vieira quien acuerda que la interpretación si bien apunta al goce, no cree que pueda separar radicalmente interpretación y sentido.
Todas las intervenciones acuerdan en que la interpretación apunta a un real, a través de una lectura de la palabra disjunta de la intención de significación. Interesa destacar a los fines de este trabajo el acento puesto en la dimensión de la lectura cuestionando la significación o el sentido. Hay ejemplos preciosos, precisos y muy interesantes en las exposiciones.
En el curso Piezas sueltas[4], J.-A. Miller en el capítulo 6, “La teoría del escabel” preparando el terreno para distinguir el significante y la letra, hace un comentario sobre lo que se puede llamar, la historia de la lectura, diciendo que existe lo que Está escrito de tal modo que eso habla: ” En ocasiones habla tan fuerte que la lectura en voz alta del Está escrito ocupaba en la Antigüedad un lugar más importante del que tiene para nosotros… se llegó a pensar que la lectura silenciosas era prácticamente ignorada por nuestros ancestros. La lectura silenciosa era un poco atípica y demandaba una atención especial en la Antigüedad” Luego dice: “Hablar lo escrito fue por mucho tiempo necesario para que lo escrito signifique algo… el pasaje de lo escrito a la voz era entonces una condición de legibilidad de lo escrito. Lo escrito debía ser hablado para devenir, si me permiten, hablante”. Todo este comentario de Miller se orienta en lo que vale para la escritura como inscripción de la palabra, como notación de lo que es dicho, como representación de la palabra. Es un modo de escritura que es para leer.
Hay otro modo de escritura que interesó a Lacan: el dibujo, lo escrito como marca, como rasgo, como rasgo aislado, que dio lugar al neologismo inventado como rasgo unario. Es el escrito que no quiere decir nada. Entonces dice así: “Al lado del escrito que habla, de lo escrito hecho para ser hablado, para significar, el otro modo es lo escrito que no quiere decir nada. Este escrito es en todo caso el que no se lee o, con mayor precisión -para emplear un término que Lacan puso en circulación antes de lanzarse a su empresa de El sinthome-, el que no es para leer” A estos dos modos de lo escrito corresponde dos nombres: el significante, escrito para significar, para tener efecto de significado y en segundo lugar está la letra no para leer.
Se puede apreciar que Miller distingue que el inconsciente freudiano se lee, se interpreta, basándose en el significante que está hecho para significar. Esto es: está escrito en cuanto que habla.
Es diferente de la letra que se diferencia del uso del significante que es para comunicar, para significar, para el semblante, para que se lea. Este goce es el goce del sentido, el goce transparente, que se distingue del goce opaco que excluye el sentido, no tratándose de un goce volcado en el lugar que le prescribe el significante. Este segundo uso es a lo que apuntaban las intervenciones más arriba mencionadas.
Surge una contradicción en cómo entender la función de la lectura en un análisis si consideramos en forma absoluta que se plantearía de la siguiente forma.
Las lecturas de las formaciones del inconsciente, incluido el síntoma, son consideradas a partir de que leer en este caso implica la suposición de que tienen un sentido y por lo tanto las formaciones del inconsciente que lee el analista “llaman” a la interpretación, llaman a la lectura. Es lo que Miller denominó, a partir de Lacan, “el inconsciente es lo que se lee”. La contradicción es que los analistas llamamos también interpretación-lectura al aislamiento de un rasgo no legible, un rasgo que no quiere decir nada, una letra. También la denominamos lectura. Se trata por lo tanto de la escritura como marca, como S1 solo, como letra. De esta escritura se dice también que requiere de otro tipo de trabajo analítico que no es de lectura sino del funcionamiento. Sin embargo lo llamamos interpretación.
Como veremos, el mismo J.-A. Miller va a proponer un saber leer que implica privar al síntoma del sentido.
El saber leer fuera del sentido
J.-A. Miller en el discurso de presentación del tema del Congreso que se iba a realizar en Tel-Aviv en junio de 2012 con el título de Leer un síntoma, afirmaba que el bien decir propio de un análisis, se funda en el saber leer y que ambos, bien decir y saber leer, están del lado del analista, pero que en el curso de la experiencia analítica ese bien decir y saber leer se transfiera al analizante. Reubica la escucha analítica afirmando que lo que hace la diferencia es el saber leer.
Propone como título, « Leer el síntoma » que implica privar al síntoma de sentido, oponiéndolo a escuchar el sentido del síntoma. Leer el síntoma es leer el fuera de sentido del síntoma. En efecto, escuchar es escuchar el sentido y esto desemboca siempre en que el paciente debe escuchar al terapeuta.
El psicoanálisis es del nivel propiamente de la lectura en tanto y en cuanto nos distanciemos de la semántica. Usa una expresión : la disciplina de la lectura como aquella que apunta en el discurso analítico a la materialidad de la escritura, es decir la letra, en tanto que produce el acontecimiento de goce que determina la formación de los síntomas.
Propone entonces una interpretación es un saber leer que apunta a reducir el síntoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un significante y el cuerpo, el choque puro del lenguaje y el cuerpo.
Esta interpretación, como saber leer, es un uso de una interpretación fuera de sentido. Es de destacar que su fundamento es el saber leer. Se entiende por qué los colegas usaban la interpretación como lectura fuera de sentido. Tenemos entonces dos modos de leer.
Un modo de leer en la práctica que se orienta por darle sentido a lo que no lo tiene. Podemos decir que este modo de leer es propio de la estructura subjetiva organizada a partir del inconsciente estructurado como un lenguaje. Y un modo de leer, que es la que apunta a la materialidad del goce. Los dos modos de lectura los podemos evocar con el comienzo de la novela Lolita del escritor ruso Vladimir Nabokov, si lo leemos en la traducción al castellano, se leerá una predominancia del sentido o si lo leemos en inglés, una predominancia del goce vocal. El comienzo en castellano : “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-lita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta”[5]
El comienzo en inglés: “Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.”[6]
El deseo de analista, ¿un deseo de invención?
El siglo XXI con sus cambios en el orden simbólico, basados en que su piedra angular, el Nombre del Padre se ha resquebrajado, empuja a los analistas a revisar su práctica, redefinir su deseo de analista, interrogarse sobre la clínica, intentar formular nuevos términos. Recordemos que el deseo de analista adviene a partir de haber recorrido en su análisis las lecturas de su inconsciente hasta recortar “su ilegible”, su sinthome. Estamos frente a una realidad que se expande y se modifica, la práctica analítica.
En la mutación mencionada tiene una gran incidencia el cambio producido en el orden simbólico en la época en que vivimos, que participa de las modificaciones de nuevas subjetividades, nuevos síntomas, y sobre todo, de las consecuencias clínicas de la orientación hacia lo real en la enseñanza de Lacan. A los analistas, esos cambios nos llegan a través de nuestros análisis, los efectos de enseñanza, sobre todo la dispensada por J.-A. Miller y Eric Laurent y por las particularidades novedosas de los sufrientes que nos consultan. La respuesta mencionada más arriba surge de una pregunta que se sostiene en una hipótesis: no hay una teoría desarrollada en forma explícita sobre la lectura en el psicoanálisis ni en la enseñanza de Lacan. Hay indicaciones, hay modos de acentuar diferentes lecturas con la creación de neologismos como por ejemplo lalengua.
¿Por qué interesarnos en esa lectura? Porque la práctica del psicoanálisis se orienta hacia lo real y el nombre que tiene en principio ese real es gracias y a partir de algo que es llamado “ilegible”, fuera de sentido. Para ir al grano: cuando analizamos en las neurosis analizamos a partir de diferencia entre demanda y deseo y a partir de esto leemos lo que el paciente dice, con los dos modos de leer mencionados antes; cuando se está ante un autista que no necesariamente “habla” es necesario “considerar el circuito al que están sometidos los objetos que caen del cuerpo de un sujeto autista que implican fenómenos de los que sólo se pueden dar cuenta recurriendo a una topología del espacio pulsional. Si un niño está en contacto con aviones, si el avión es un objeto incluido en su mundo, (puede no serlo), en el momento en que ese objeto vuela lejos por el cielo entra en su campo escópico -un avión que pasa a 10.000 metros no hace ruido-, el niño se tapa los oídos como si asistiera a su despegue en la misma pista. Se trata de una topología que anula la distancia: cuando entra en su campo escópico es como si estuviera muy cerca. El sujeto tiene sus objetos junto a él, cualquiera sea la distancia que lo separa de ellos. Cuando el objeto penetra en su mundo, no puede ser nombrado, y despierta el rumor de la lengua. El niño en el momento en que no puede nombrar lo que hay en éste mundo, se tapa los oídos, porque la lengua le grita todos los equívocos posibles. La sensibilidad auditiva es alucinatoria, distinta de la dimensión alucinatoria de las psicosis en los que el significante retorna en lo real. No es posible separarse del ruido de la lengua como real”[7]. En ésta ocasión, nosotros suponemos un sujeto que no puede nombrar y por lo tanto no puede leer con un significante amo el ruido de la lengua.
¿Cómo podríamos los analistas reconocer el mundo subjetivo de un autista si no leemos ese espacio sin exterior ni interior? ¿Cómo podríamos los analistas orientarnos en esa subjetividad si no leemos distinguiendo en el toro las dos clases de agujero?
Rosine Lefort hizo un uso de la interpretación fuera de sentido -según Eric Laurent- e inventó además una práctica en lo real, fuera de sentido.
En el texto “El traumatismo de la lengua” en La batalla del autismo, Eric Laurent recurre a lo que J.-A. Miller propone como el Uno del goce en la enseñanza de Lacan, distinguiendo los fenómenos que se presentan en las psicosis, en los que hay trastornos de la cadena entre dos significantes, entre un S1 y un S1, debido a la ruptura de la articulación entre uno y otro, que Lacan denominó fenómenos de cadena rota, fenómenos en los que las rupturas se producen en el plano del mensaje. En la clínica de la psicosis esto pone de manifiesto todos los fenómenos enigmáticos que conocemos. En y a partir de esos fenómenos los analistas leemos el síntoma psicótico siendo el síntoma del Otro, lo que trae como consecuencia mínimamente el recoger y orientar las intervenciones a partir de lo que el sujeto lee de lo que retorna en lo real como consecuencia de la forclusón del Nombre del Padre. En algunas de las psicosis, no en todas, se manifiesta un empuje a leer lo que retorna en lo real. En éste caso, lo que se puede llamar lectura, es la significación delirante que se produce a partir del S1 solo.
En el autismo, la interrupción del mensaje no es reconocible. Se trata de la repetición del S1. De un significante Uno, radicalmente separado de todo otro significante, y que por lo tanto no remite a ningún S2, pero que no obstante produce un efecto de goce manifiesto por el hecho mismo de la repetición. Una pura iteración. Nuestra pregunta es: salimos del campo de la palabra pero estamos en el campo de la lectura. Entonces, ¿hay lectura?; ¿qué es leer en el campo del tratamiento de las psicosis y del llamado autismo? Nada, en un niño o en un adulto, psicótico o no, debería hacer olvidar que el acto que llamamos “leer” es una experiencia libidinal que pone en juego más de un circuito pulsional. Los llamados usos se basan en lo que se lee.
El autista parece construir lo que Lacan llama “la forma más elemental de la subjetividad, o sea, alguien que es accesible al signo”[8]. Los autistas asimilan el lenguaje no accediendo a él mediante el balbuceo, cuando en el balbuceo el sujeto se produce la alienación primera mediante la cual el sujeto se engancha al lenguaje, entonces es lo que Lacan llama lalengua. “Esta designa la materialidad significante separada de toda significación y de toda intención de comunicación. Como ya dijimos, el autista manifiesta una voluntad de rechazo de la voz, protegiéndose de toda emergencia angustiante del objeto voz”[9]. Su posición parece caracterizarse por no querer ceder el goce vocal. Laurent nos dice: “El carácter autístico de esta estructura reside en el hecho de que el sujeto pueda querer interpretar la lengua de un modo enteramente reductible a un sistema de reglas”. Es el esfuerzo de una voluntad de inmutabilidad tanto en el lenguaje, como en la repetición de las conductas y circuitos. Es una clínica de la repetición pura del S1 que nos conduce a la clínica de los circuitos.
Proponemos llamar a esto una lectura que se basa en signos. De hecho, la clínica del autismo es una clínica de la primacía del signo, en la que su base es, una vez alcanzada cierta estabilidad, una comunicación absolutamente desprovista de ambigüedad. Los autistas no pasan por el Otro de la lengua y por lo tanto se interesan fácilmente en los signos escritos porque son objetos tranquilizadores que le permiten cierta soledad, sin tener que enfrentarse a la presencia del Otro. El autista piensa y funciona mediante signos, no mediante la materia significante. La materia significante tiene la propiedad de tomar algo al sonido y algo al cuerpo. En cambio los signos con los que el autista se estructura, inducen a una propensión a recurrir a las imágenes y a los íconos para aprehender el mundo. El mundo de un autista, bien puede ser el mundo inventado por Jorge L. Borges en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” en cuyo cuento el planeta Tlön tiene un lenguaje, una lengua (la Ursprache) que no es espacial y sus características fijas son que no tiene sustantivos, hay verbos impersonales calificados por sufijos o prefijos monosilábicos de valor adverbial. Borges da un ejemplo. No hay una palabra que corresponda a la palabra luna, pero hay un verbo que sería en español lunecer o lunar, etc. Una lengua construida por reglas fijas y propias[10].
Las lecturas:
Proponemos una revisión y renovación sobre la función de la lectura en la práctica analítica actual, basada en tres razones:
1- El sentido de la lectura del inconsciente freudiano se basa en la búsqueda de sentido y en una orientación que se sostiene de la función del Nombre del Padre, y esto tiene por consecuencia límites en la práctica para las neurosis, psicosis y el autismo. El Nombre del Padre es el que nos ayuda a volver legible el goce.
2- Renovar el sentido de la función de la lectura es algo realizado y propuesto por Lacan en lo que Miller denominó su última enseñanza. Una de las cuestiones que más interesó a Lacan de Joyce es que hizo un uso de la letra que no depende del para que se lea, del para que signifique, que no dependa del semblante.
3- Hay una lectura que implica el inconsciente como discurso del Otro. Hay una lectura que es un saber leer sin la significación y fuera de sentido, en el discurso analítico. Hay una lectura que es un acto de nominación. Hay una lectura que concierne a las psicosis. Hay una lectura sin Otro que es la realizada por Rosine Lefort. Podemos agrupar las lecturas a excepción de la primera como las lecturas que se organizan a partir del Uno del goce totalmente solo. Lecturas que no implican ni comunicación ni Otro, por lo menos, en el sentido tradicional de la doctrina analítica.
Se entiende que la búsqueda de nuevos recursos en la práctica es el abordar el goce sin el S1 que lo vuelve legible. Es cómo afrontar lo ilegible, en el cual el S1 no opera.
Sostengo que la clínica con los sujetos que carecen de límites y borde, llamados autistas, llama a una clínica en la que si bien el sujeto mismo carece de un S1 para leer el goce, de parte del analista que está con el sujeto, lee lo que allí se produce como una extracción de goce. Lee la extracción de goce, lee cesiones de goce mediante recursos en que el goce le sea soportable. Son lecturas fuera de sentido, sin efectos de significación pero lecturas del nudo.
Notas
1. Lacan, J.: El Seminario. Libro 20: Aun, Paidós, Barcelona, 1981, capítulo 3: “La función de lo escrito”.
2. Miller, J.- A.: Donc. La lógica de la cura, Paidós, Buenos Aires, 2011, capítulo XV: “¿Cómo se inician los análisis?”.
3. AAVV: El orden simbólico en el siglo XXI, AMP-Grama, Buenos Aires, 2012, p. 83 a 117.
4. Miller, J-A.: Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013, p. 86 a 90.
5. Nabokov, V.: Lolita, Grijalbo, Barcelona, 1975. Trad. de Enrique Tejedor
6. Nabokov, V.: Lolita, The Olimpia Press, París, 1955, Volumen One. Edición electrónica.
7. Laurent, E.: La batalla del autismo. De la clínica a la política, Grama, Buenos Aires, 2013, capítulo 4: “Los sujetos autistas, sus objetos y su cuerpo”, p. 91 a 95.
8. Lacan, J.: El Seminario. Libro 9: La identificación, clase 6/12/1961, inédito.
9. Maleval, J.-C.: El autista y su voz, Gredos, Madrid, 2011.
10. Borges, J. L.: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, en “Ficciones”, Obras Completas, Emecé Editores, Buenos Aires, 1974.

“Los Prejuicios del Analista, obstáculos para la interpretación”

En esta conferencia, dada en el marco del Ciclo de Conferencias 2013 que organiza Causa Clínica, “Los Prejuicios del Analista, obstáculos para la interpretación”, Carlos Dante García, fue invitado a exponer sobre el tema.
Carlos García plantea de entrada la problemática de como los prejuicios del analista interfieren  la interpretación en la práctica analítica de la orientación lacaniana.
Formula que para la enunciación y puesta en marcha de la regla analítica, es decir para que  haya asociación libre y  sea posible la interpretación  del analista va a depender de tres cuestiones fundamentales, la eliminación de: El  Juicio moral, el  juicio pragmático y el  juicio epistémico.
El desarrollo de cada uno de estos juicios estará basado en la pregunta: ¿Cómo sostener intervenciones que no juzguen? Afirma “El juicio es una nube, que retarda lo que el paciente manifiesta como falta”,  nube que ronda la cabeza del analizante y también del analista. Ya que es en las intervenciones  y en el enunciado de la regla fundamental donde se filtra la experiencia del propio análisis del analista.
En la medida en que sean eliminados los tres primeros juicios el análisis va a implantar otro superyó: decir toda la verdad, ¡siendo esto imposible de satisfacer!
Un recorrido por el fantasma del obsesivo y de la histérica, viñetas que ilustran la especificidad de cada estructura; poniendo el énfasis en que la interpretación se evalúa por los efectos indirectos.
Disfrutemos de esta transmisión.

Angela F. Vitale

Florencia Vidal Domínguez

 

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